sábado, 27 de junio de 2009

Libertad

¿Desfilará en el aire tu tragedia? ¿Hacia qué lado tus canciones fueron? ¿Quién canjeó tu nombre por los cheques? ¿Quién hasta cuándo quiere ser tu dueño? ¿Hasta cuándo tu sombra por los puertos? ¿A qué culpar de robo al sol, al tiempo? ¿Encenderás la patria con tus manos? ¿Qué ojo te persigue, acecha o quiere? ¿Eres ojo de Dios a la intemperie? ¿Eres el hombre liberando a Dios? ¿Eres la sombra antigua del insomnio? ¿Canción para franquear la sombra eterna? ¿La araña hilando muerte para el pueblo o el monstruo contagiado de gangrena? ¿La paz, por ti, la paz sobre la tierra? ¿Qué sangre correrá que no te nombre? ¿De dónde viene tu alma acalorada? ¿Tus altas soledades corredoras? ¿La gracia de tu gracia es resistirte? ¿Tu canto es una lumbre evanescente? ¿Vives desde que existe el universo? ¿Está tu paz de parte de la guerra? ¿Del presagio, del miedo, del peligro? ¿Del otro lado de la sombra en sueño? ¿En qué alcancía escondes tus graneros? ¿Conoces tú los hombros de esta América? ¿Huyes acaso del clamor del pueblo? ¿Sabes tú de aquel nombre, aquella gesta? ¿Quién sostendrá tu espalda en las arenas? ¿Qué quedará del puerto sin tu sombra? ¿Quiénes te esconden, dinos, quién te engrilla? ¿Quién te corta las alas, quién tu vuelo? ¿De tu alma sólo quedan unas huellas? ¿Tu vida acaso sea un relámpago? ¿Tus placeres el mundo los ignora? ¿Cuándo serán barridos los bribones? ¿Cuándo los traficantes de la guerra? ¿Cuándo la enhiesta sombra de la escoria? ¿Cuándo el horror, la desazón, el miedo? ¿Cuándo el llanto, el dolor, el atropello? ¿Cuándo los duros goznes saltaremos? ¿Cuándo en tu nombre se alzarán los sueños? ¿En qué sueña la lámpara del pobre? ¿En quién el frente donde ruge el fuego? ¿Por qué parece más rabioso el cielo? ¿Cómo dejarte sola en el peligro? ¿Por qué tu paso vacilante, mudo? ¿Por qué este sueño apenas concebido? ¿Cuándo podremos poseer la tierra? ¿Cuánto dolor tu corazón soporta? ¿En qué trinchera escondes tu bravura? ¿Donde es aniquilado el enemigo o donde surge la esperanza ciega? ¿A quién confiarle cielo, patria y sueño? ¿A quién confiar la pena en adelante? ¿Qué quedará después del ventisquero? ¿Cómo amarrar el viento a tu cintura? ¿Cómo pasarse la palabra entera? ¿Cómo aprender el arte de morir? ¿Dónde están las auroras de los árboles? ¿Dónde se hallan tus días parisinos? ¿Tus sueños, tempestades, horizontes? ¿Tus enormes caminos en acecho? ¿El pulso de tus bosques soñolientos? ¿El abrasado borde de tu cuerpo? ¿Hacia dónde cogieron tus clarines? ¿Cuánta la soledad de tu alborada? ¿Dónde están tus caminos recorridos? ¿Qué sembrados añoran tu vigilia? ¿Por qué no ha vuelto tu canción al río? ¿Por fin entenderemos el enlace? ¿Quién puede precisar a la luciérnaga? ¿De quién será la suerte de las piedras? ¿Nadie podría ahora arrebatarte? ¿Seguirás tú encarnando el viento nuevo? ¿Cambiarás tú la espada por poema? ¿Volverás a los patios de la escuela? ¿Nos iremos pudriendo de impotencia? ¿Llama de Dios, nos caerás del cielo? ¿Inundarás algún día la tierra?

Pablo Mora

El mar nos piensa

¿Qué signo, qué mensaje, qué advertencia en los rizos de la achicoria, el asfalto de los musgos, la geometría de la pomarrosa?

Alejo Carpentier

En esta noche aciaga que cruzamos, en esta encrucijada de mísiles y de cruces, soñemos junto al sueño de la mar. Testigos de asombros, insomnios, tristezas y esperanzas, pulsemos el tamaño del dolor ajeno. Preguntémoselo al mar que el mar lo sabe. En esta noche fría, tristísima, en que andamos, noche propicia, noche creadora, noche amiga, contamos con dos alas: con la noche y con el mar. Mientras la llama roja de la fe flamea, mientras el fuego azul del horizonte espera, la bandera nos invita a batallar.
La muerte, esa forma oculta de la vida, nos enseña que la vida no tiene muerte para el que entiende a tiempo su sentido. Entendamos y hagamos entender a quien lo dude que la Libertad es la religión definitiva; la poesía de la libertad, el culto nuevo; mientras, nosotros, los hombres, todos, los nuevos sacerdotes. Que los pobres, las estrellas y el Pontífice lo entiendan: la Libertad es la religión definitiva. Pidamos todo el corazón del mar para la paz.
Al Sol amemos porque no se cansa. A los animales porque no se quejan. A los hombres cuando al fin se alcen y traigan las estrellas hasta el suelo. Hijos de la mar, del mar que sitúa vértigos y aspiraciones. Hijos del mar, testigo de guerras, sueños e invasiones, una el mar el ritmo, la música, las mitras, los fusiles, el mundo, la idea, la ocasión. Comuniquémonos a través del mar, que es como decir a través del sueño. Lamentémonos ahora, de que la gran obra nos falte, no porque nos falte ella, sino porque ésa es señal de que nos falta aún el pueblo magno de que ha de ser reflejo - que ha de reflejar - (de que ha de ser reflejo).
Renazca, entonces, la cena que recrea y enamora, lejos de la antigua cena miserable. Tirémonos al mundo. Añadamos, por fin, algo al mundo. Acerquémonos todos a la vida, al parentesco que a las costas de la divina antigüedad nos ata.
Alejémonos de las cosas, pongamos un mar de por medio, para ver las cosas de cerca... Porque, ya sabemos, el mar lo comienza todo una y otra vez, lo une, lo disocia, lo aleja, lo transforma, lo acrece, o lo vence y nos trae asimismo la esperanza, la dicha o la desilusión.
Sobre la cresta de la ola a merced del mar bogamos todavía, cumpliendo tiempos, soles irreales, espejismos. A pedirle a la luz que nos espere. A reprocharle al alba su tardanza. A correr el peligro de la vida. A abrazar el asombro de la muerte. Hasta sabernos vivos sobre el mar. A preguntar si la palabra sirve, si sirve para algo la alegría, si en el mundo no quieren a los tristes, si creen las espigas en el hombre, si tienen los milagros descendencia, si es cuestión de vivir contra morir.
Barco de larga travesía, ola lenta de fuertes resonancias, cabalga el hombre a pelo sobre el mar, el hombre en el Pegaso de la mar, cabalga que cabalga las estrellas a caballo en las crines de la mar.
El mar rodea la ceniza del hombre, golpea, solloza, canta, reclama lo suyo; con terrible bramido lo ciñe y espera su regreso. Toda madera tiene color a miel marina. Hay peces que navegan en el aire, olas que fulgen en las sementeras. El mar no está en la orilla, está en el hombre, en el paladar, en la mirada, en la pisada de molusco y ola. Pájaro de sol, de sal, escapado de un sitiado fervor, de las extrañas islas de la noche.
Tiempo azul, la tierra es sólo mar, el mar la piensa. Fúndete con la tierra. Fúndete con el mar. Eres sólo mar. El mar te piensa. Somos sólo mar. El mar nos piensa, nos piensa y nos sostiene. Nos ciñe simplemente, nos espera.
Es preciso sentir la muerte girando en los talones, sentirla girando en los Guantánamos, sentirla cagando en los hambrones. Es el momento de hacernos solidarios. Una tempestad de fusiles nos acecha, pero aún quedan brazos para izar banderas. Llegó el momento de morir de asombros. La hora de descargar nuestros almácigos. De cargar con los sueños que inventamos. A vivir mientras el alma nos suene. A morir cuando la hora nos llegue que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles, por debajo de la muerte... Porque varios tragos es la vida y un solo trago la muerte.

viernes, 26 de junio de 2009

ALABADA

ALBADA

Adiós a los que se quedan
y a los que se van también.
Adiós a Huesca y provinciaa
Zaragoza y Teruel.


Esta es la albada del viento
la albada del que se fue
que quiso volver un día
pero eso no pudo ser.

Las albadas de mi tierra
se entonan por la mañana
para animar a las gentes
a comenzar la jornada.

Arriba los compañeros
que ya ha llegado la hora
de tener en nuestras manos
lo que nos quitan de fuera.

Esta albada que yo canto
es una albada guerrera
que lucha porque regresen
los que dejaron su tierra.


(Cantata para un país)
José Antonio Labordeta


http://www.youtube.com/watch?v=P6-e664FZ3M&feature=related

ALBADA

Cancion de Labordeta, en compañía de Carbonell y Eduardo Paz.


Adiós a los que se quedan y a los que se van también. Adiós a Huesca y provincia a Zaragoza y Teruel. Esta es la albada del viento la albada del que se fue que quiso volver un día pero eso no pudo ser...

http://www.youtube.com/watch?v=P6-e664FZ3M&feature=related

Tras una nueva historia

Pablo Mora*


A pesar de que nunca hemos sido y que ya no somos lo que somos; ya no hablamos por nosotros mismos; pensamos como ellos; tenemos la libertad que ellos nos permiten o nos dan. A pesar de que en sus manos está el salvoconducto, está la muerte; que nuestra palabra la detendrá la maquinaria de los imperios; que ya no somos lo que somos; somos lo que ellos quieren que seamos. A pesar de que “hoy, la historia de los otros, de los dominadores, los sobreexplotadores, los masacradores, ha invadido hasta tal punto nuestros más recónditos recintos, que se acuestan y levantan con nosotros, sin que nos demos cuenta de ello. Hablamos sus palabras, aun cuando estemos en su contra. Utilizamos sus mismas armas, aun cuando nuestros combatientes se atrincheren del lado opuesto. Proponemos sus mismas soluciones aunque el lenguaje se disfrace de porvenir. Habitamos sus recintos, creyendo que son nuestros. Estamos entrampados por ellos. Y hasta el verso sigue la ruta que nos dejaron señalada.” A pesar de que desde las orillas del mundo, nuestra palabra corre el riesgo de no ser, el gran dilema: hundirse, hurgarse, ser, sentirse, serse. A pesar del maremágnum de devastación, desconcierto y desesperanza, no queda sino volcarse al rescate de la conciencia del hombre, sus potencialidades, su humanidad que aún no florece. A pesar de que nuestra conciencia nos la crearon y crean otros, no resta sino construir una nueva palabra, un nuevo camino. Tomarle la palabra a la esperanza. Definir quiénes somos, qué queremos, hacia dónde vamos. Historia, palabra, camino, con sabor a cosecha colectiva, a soplo de viento cósmico, a mañana andina esclarecida, a razón de ser con horizonte redimido. Coautores de una historia nueva, testigos de una alborada que se asoma.

“Más que nunca la palabra ha de convertirse en una saeta y ha de recuperar su poder de creación, su condición dinamitera, su dimensión planetaria. De lo que se trata, hoy, es de construir una nueva historia. Una historia que no tiene sabor a nombre, a héroe, a caudillo, a divinidad, sino a colectivo, a hombre a secas, a hombre íntegro, a hombre solidario y fraterno, a hombre hermano del hombre, a hombre cosechador de estrellas, sembrador de huertos, pájaro de un bosque de alegrías. A hombre con conciencia de su esencia de hombre. Es la conciencia de la complementariedad de todo lo que vive, que hace posible un hombre con sabor a universo, poblador de estrellas, expedicionario de las sombras, gigante hacedor del milagro de la vida, en ese estadio exacto en el que le corresponde actuar, como intermediario del infinito.”

Entre magia, gozo y guerra, hacer lo que nos falta sin cortarle la cabeza a la nueva, vieja Libertad. Esquivar ruinas, rendijas y tragedias, por la puerta grande entrar al futuro. Procurar que no se desvanezca más la Fraternidad, la legalidad de nuestras cosas y modales entre la humana bruma. Reconocer, entre lluvias, quebrantos y derrotas, la Igualdad que todavía no conocen las palomas. Sujetos de la historia, en la corriente, entre desierto y lumbre, construir la nueva levadura, el nuevo pan: la paz, el lauro, la memoria. Despiertos con el despertar del viento nuevo. ¡A libertad por todos los caminos!

Tras un periodismo inteligente, competente, comprometido y moderno, dispuesto a forjar el mejor tejido social en aras de la trama y el diseño de la sociedad futura; lejos de una “terrífica imagen de una monolítica industria de la consciencia”, fruto de una visión adialéctica y obsoleta, se ha de configurar un mensaje estrictamente positivo: lenguaje, palabra, proyectiles de paz en busca de un consenso socio-político, surgido de la emoción-razón del colectivo, donde emerja la “verdad” de la suma-mosaico de las tantas verdades, diversas, contradictorias, en concomitante sinergia constructiva.

Encuentro de dos o más subjetividades, la objetividad se desplaza entre la libertad, la complejidad y la completitud de la “verdad”. Si de “máquina de la verdad” hemos de hablar para referirnos a los mass-media, igualmente hemos de indignarnos ante las continuas humillaciones que, hoy, padece el hombre, hasta descubrir el sentido de la vida personal dentro de la realización o construcción colectiva.

Aunque se ha dicho que el periodismo constituye “una ciencia que trata de algo falso en la medida que es real”, en cuanto verdadero reflejo del real mismo, coautor de la nueva historia, testigo de la humana faena, fija la mirada en la vorágine, en las inclemencias cotidianas, ha de ocuparse de la racionalización de las voces locales, nacionales, mundiales, de cara a su existencia, sobrevivencia, devenir, más acá de la paz, de la belleza, la justicia, la fraternidad y la certeza de la vida humana.


*Profesor Titular, Jubilado, Universidad Nacional Experimental del Táchira.

jueves, 25 de junio de 2009

La dialéctica de la cruz

Pablo Mora


“La teología de la liberación es una suerte de Galileo colectivo, y, en consecuencia, no es tarea fácil borrarla del mapa eclesial. Si Galileo padeció la soledad, y aún así salvó su honor para la historia con el eppur si muove, los teólogos de la liberación disponen en cambio de la solidaridad y no tienen necesidad de acuñar ningún adagio para afirmar que la Iglesia de los pobres se mueve. El brasileño Rubem Alves, al subrayar el compromiso de Cristo con la causa de la libertad, ha destacado "el carácter dialéctico y conflictivo de la cruz". Es justamente en esa dialéctica de la cruz donde se cruzan el verticalismo de la autoridad pontificia y el horizontalismo democrático de la TL. En su libro Iglesia: carisma y poder, Leonardo Boff critica la pirámide jerárquica de la Iglesia y propone reemplazarla por una Iglesia del pueblo de Dios.Es verdaderamente estimulante hallar a todo un equipo de teólogos que, en vez de repetir los fatigantes y anacrónicos veredictos contra el aborto, el divorcio y los métodos anticonceptivos, nos dice que "si esta teología habla de opresión y de liberación (...), necesita saber de qué está hablando (...), necesita de los análisis de las ciencias sociales y de todo lo que ilumine la verdad de la realidad concreta". "No es suficiente que la TL hable en nombre de los pobres, sino que ha de conseguir que los pobres recuperen el uso de la palabra y que el lenguaje de Dios deje de ser propiedad de las castas privilegia-das". (Joseph Comblin).No es improbable que la teología de la liberación sea la última oportunidad que tiene la Iglesia para volver a ser la Iglesia de los pobres. Un viejo experto en el lema, Antidio Cabal, escribió en 1976 que "ha llegado el momento de que los cristianos se cristianicen o desaparecerán". Aunque al cardenal Ratzinger pueda sonarle a blasfemia, hay quienes suponen (y no son precisamente teólogos de la liberación) que el concepto de Dios nace en la mente del hombre y va transformándose con los cambios del hombre. Como señala Iniesta, "ni la computadora mas perfecta podría evaluar la cifra exacta de la riqueza que la TL ha aportado a la Iglesia de nuestro tiempo".Todo un continente, crucificado por el Norte opulento y vaciado por los hierofantes de la banca internacional, respalda a estos nuevos Galileos (no olvidemos que el genio de Pisa defendía el compromiso del científico con su sociedad) que por primera vez están logrando que los no religiosos, los no católicos, los agnósticos, los ateos, nos sintamos aludidos y, por ende, convocados para un proyecto de vida digna, liberada. Siempre han existido sectores eclesiales, y sobre todo eclesiásticos, que han manipulado a Jesús como si fuera un latifundio. Hijo de Dios o -pese al mismo Marx- precursor de Marx, Jesús de Nazareth trajo un mensaje de justicia, una propuesta de respeto hacia el hombre y hacia la mujer, una actitud solidaria con los pobres del mundo, rasgos que después de todo no son propiedad privada de la Iglesia. La figura y la trascendencia humanas de Jesús pertenecen a la humanidad. En cierta manera, con su apertura y su inserción popular, la teología de la liberación ha expropiado simbólicamente a Jesús, no para quitárselo a una particular feligresía, sino para brindarlo al pueblo todo.” (De: Mario Benedetti: “La dialéctica de la cruz”. Diario El País de Madrid. 24, 25/09/1984.)

http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=119536&XR=1

martes, 23 de junio de 2009

proviene de una despeñadura enloquecida

proviene de una despeñadura enloquecida insinúa una suave sonrisa divinal respira la celeste mirada de su sol consume la agónica tristeza de las hojas interpreta la silenciosa huracandad del tiempo cavila debajo de la noche y la tormenta desangra en las cinco parcelas de la Tierra navega entre borrasca grito y alborada agoniza en la nieve en el llanto y en el plato cabalga con toda la tristumbre de los montes transita en tempestades mundanal miseria maldice las horrendas torturas del hermano consagra la levadura eterna de los panes conoce los pasos permanentes de la sombra despliega temores ramalazos y portentos se agita en el fuego bravío de la mar se afinca en la locura en lucha con su pena mendiga la lumbre de la gota en el alambre quisiera recuperar el curricán perdido tritura las indómitas fieras que lo acosan renace de entre la podredumbre de la fosa se entrega en las redes de un tiempo submarino violenta volcánico la luz de otras estrellas arremete contra la infancia alada de las rosas se enrumba delirante al acecho de otra aurora se astilla ante el antiguo malecón del puerto desgarra el alma fulgurante de la flor se inclina sobre los fogonazos de sus huesos se aferra a las entrañas de su viejo pan llovizna sobre la polvareda de sus sueños desguaza furente el huracán en alta mar desgaja las indomables fauces de la sombra se eterniza sepultado en la fragua de la guerra se esfuma entre las ventanuras del azul nos acusa nos grita y nos reclama


http://www.youtube.com/watch?v=I22bgj_sPps