jueves, 10 de septiembre de 2009

Conócete a ti mismo





Conócete a ti mismo
Pablo Mora


"Conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses" (Traducción latina de la máxima griega inscrita en frontispicio del Templo de Apolo en Delfos). Porque qué tienes tú que el universo no tenga. Comienza a desnudarte y empezarás a quitarte el universo. Explórate. Reconócete mortal. Húndete en lo que de verdad eres. Húrgate entre los ramalazos del ser que apenas somos. Ve al fondo. Léete. Cae en cuenta que casi nada sabes.

Sin pretender fundamentar nuestra vida en el solo pensamiento, en sus limitaciones, pensamos con San Agustín que, antes que acudir al ámbito meramente social, hemos de regresar a nosotros mismos, pues, sin tener que ir fuera, es en el interior del hombre donde habita, reside la verdad: Noli foras ire, in te redi, in interiore homine habitat veritas (Aurelius Augustinus: De Vera Religione). “Todas las rutas van hacia la morada de los hombres”. Nos lo dice Horacio: Est modus in rebus, sunt certi denique fines, quos ultra citraque nequit consistere rectum. (Hay en las cosas medida y ciertos límites prescriptos, de los cuales jamás puede la virtud ir atrás ni ir adelante.) “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. Lo más importante es invisible.” Nos recuerda Antoine de Saint-Exupéry.
Si importante es volver a nuestro ser, a la infancia, con ojos de niños, reconstruir lecturas, encontrarse con la niebla de vuelta a las primeras madrugadas, preguntar a la neblina por la primera plana de la escuela, por el cafetal y por su aldea, su soledad, su musgo, su vereda; por el sueño y su colina azul, cabalgando risueños por el cielo; tornar al fuego interior de la morada humana, al hombre que con nosotros va, a nosotros mismos, más importante y difícil elegir el destino colectivo: leer el mundo, configurar el destino de la propia patria, su mejor proyecto o porvenir.
Saber leer el mundo es impostergable, indispensable, una necesidad. A partir de la lectura de nuestra aldea, de nuestra localidad, alcanzaremos la del mundo. Desde el cimiento de nuestra propia lectura y la de nuestras circunstancias, lograremos leer el mundo, el que nos correspondió, contribuyendo así a entender y salvar a la humanidad misma. Es Ernesto Sábato quien lo recuerda: “No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y el aquí.” Nos convence de que sólo universaliza quien ahonda en su aldea.
Apenas ojeado el panorama de violencia permanente, de incertidumbre y pre-revolución, de turbulencia, atrocidad y angustia, pudiera sostenerse que, hoy, entre nosotros, en nuestra patria, nadie lee, nadie estudia y menos, investiga. Ni está en condiciones de hacerlo. Nadie puede leer, ni estudiar, ni investigar holgada, cómoda, sistemática, metódicamente, como convendría, debido al clima reinante de zozobra, desasosiego e intranquilidad, con las concomitantes secuelas negativas para nuestro desarrollo intelectual, técnico y científico.
pablumbre@hotmail.com


martes, 8 de septiembre de 2009

FRIDA






FRIDA



Acabo de encontrarme con las raíces de Frida con sus senos en flor con sus raídas vestiduras con sus arenas sudorosas con su cabellera en sueño con su vulva sus olas sus enojos Cómo me hubiese gustado vivir junto a ella para tomarle —hundido en su entrepierna— una foto con una cámara Laika durante alguna de sus batallas sus discursos sus orgasmos sus jadeos sus cejas sus ojos La tarde en vena permite saber de la espesura del cuerpo furente de la Frida la que ha hecho mover nuestros horcones El Sol la Tierra asisten con nosotros a la vespertina misa vegetal donde guinda la lluvia sus morrales Frida basta para que el hombre desnudamente se masturbe exista cante ría sea


Pablo Mora




lunes, 7 de septiembre de 2009

Que no sea sino la paz






Que no se detenga

…que no se detenga.
Templada tu ira, borrón de papel, noche del universo…
Diana Poblet

la palabra que no se detenga antes sea grito logos despojamiento y explosión alborada insondable desgarradura epifanía umbral desafío gozo llamamiento hervor desnudez carnalidad inacabable rotación complot liberador subversión compasión expectación incubación conciliación aguda cómplice sabia comprensiva indetenible cosmos desplazamiento fulgor revelación no se detenga antes sea correlación soberbia alada implacable sospecha infinita ingenuidad huracán jugada prometeica radical indesignable religación riqueza plenitud nocturnidad dialogante deidad enamorada rotación enigma pasional milagro asombro inescrutable plenitud oscura claridad tiniebla iluminada desnudez total que no se detenga antes sea eje solar lucidez de sol hartura entrega gozo desenfreno apaciguante intimidad de sombras aleteo de muchedumbre de luciérnagas en el sueño del desierto enfurecido el buitre leonado de la guerra en los pavores de la Palestina aullido de Dios sobre el planeta que no sea sino la paz

conciencia tiempo vida espiral agite penas ansias trizas llanto desvarío azul temprano vieja copa desprecio grito reina silencio fuerza noche amor imposible suspiro beso alma juicio embriaguez cuento lloro angustia desamor cuenta juramento soledad recuerdo abrazo dicho paloma alas adiós locura soñador enamorado sin quehacer sin noche sin cordura sufrimiento abrazo árbol pena careta jardín tempritud salida llaga luna brasa pena alta nube alto desconsuelo alto sol amor arriba abajo abajo arriba desespero pobre árbol campo campana campanario callejón rojo corazón camino atajo pedazo brazo fe orgullo gota luz ojos luz final camino espera tiempo querer perdón corrido valor flor domingo martes lunes grito bala corazón ausencia ventura llanto niño anunciación presente eterno mundo nuevo nuevo día cerca sueño arrullo terciopelo nubes juntas juntos sueños manos corazón ausencia jazmín amanecer lejos cerca luz vagancia hechura lejanía estrellita tristeza alegría pobreza corazón barrio humilde barrio cerca llanto aventurero camino jinete baraja caminito jardín canción ojos noche estrella campana viento melodía cristal calle cuesta mundo sombrero ala vida entera ser alegría tiempo viejo incansable copa pendiente solitaria sueño pronto mentira confesión

Cristina Mery Eduardo Fernando que no la detengan No nos la dejaremos arrebatar

Pablo Mora
pablumbre@hotmail.com




AMIGOS, AS POETAS





AMIGOS, AS POETAS


A Eduardo Dalter, Mery Sananes,Pablo Mora, Cristina Castello.Y todos,as los poetas.



Que nadie calle másen la hora tristeen la que hasta las hormigasse rinden al sueñotú, poeta del mundoque haces hasta del silencioun arcoiris de floreceresno, que nadie grite tu ausenciasinotu presenciasiemprede palabras en flor.Dejaste en los destellos del ocasotu camisa de vagabundoy tu sabiduría de caminanteestará siempretendidaen las alboradas de la vida.Eduardo, Mery, Pablo, Cristinaamigos, as, poetascon la poesía al cintodíganme dioses y hermanos, asde qué materia están hechaslas palabras que amasannuestros corazonesde qué sueños el amorque nos hace coincidiren la veredasde qué arpegios hablamoscuando el vuelo del colibrínos reúne en la misma posadapara saborear el vino de la viday dar de beber al sedientocorazónmaltratadopor los señores del engaño y la metralla.Allende los mares, los glaciaresy los amanecerescon la camisa nueva del amoro a pecho en descubiertosea la palabrala que nos uney nos unirá siempreen el cantodel ruiseñor.POSDATA; Algún día, "Dios" mediante,estoy en ello, reuniré sus poesíasaunadas por autor, a, gracias siempreen nombre de la humanidad, del amory de la poesía.F. Bellido/Granada/Septiembre-2009http://www.ugr.es/~f2412348/poesia.html



Tras la puerta de jade


Homenaje a Rafael Cadenas, Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009



Tras la puerta de jade
Rafael Cadenas.


(Ernesto Román Orozco).Un gimnasio de palabras que van dando vida a una idea. Un linaje, su pesadumbre que es tiempo y hojarasca alrededor de un árbol cargado de flautas lineales y sencillas. Así nos explicamos la paz y equilibrio del poeta Rafael Cadenas (Barquisimeto 1930). Un hombre que va dejando planteamientos sin responder, en sus caminos, pues la nada, en ciertos casos, es la respuesta. Un buen día decidió no creer en preguntas, limpiarse de esa interrogante “clásica” que semeja los garfios que abren y cierran planteamientos, ya que quiere darle rostro a la palabra poesía. Su voz (poética) y cotidiana, su conducta, su silencio y distancia, son su escritura, pues la poesía de Rafael Cadenas jamás se descarrila de su palabra diaria. Vaya tránsito hacia la verdad última que significa la plena comunión con la sencillez profunda, con la brevedad adverbial del pensamiento y el relámpago. Con su perenne estado lírico, como diría el Premio Nóbel de literatura, el poeta checo Jaroslav Seifert. Lo más admirable en Rafael Cadenas, es que su poesía muestra su modo de vida y su modo de vida muestra su poesía. Su escritura breve es su breve diálogo. Su silencio, es todo lo que queda en blanco en cada uno de sus libros de poema a poema, lo cual tampoco es gratuito o simple consecuencia de cada una de sus ráfagas. Uno de sus libros, para mí mayúsculos, es En torno al lenguaje, pues es un manual humano para entender al hombre desde lo deficiente o suficiente de su lenguaje. Nos aclara la sencillez de un habla que ni superficial ni profundo, se hace sentencia sin sentenciar, se hace verdad sin imponerla. Pero nos enseña que el hombre que conozca su lenguaje, jamás podrá ser corrupto porque sabe, palabra a palabra, lo que expresa. Porque, además, nunca podrá mentir pues se hace dueño de su realidad. A Cadenas lo resumo con una cita que él mismo convierte en respuesta, al referirse a su tardanza en publicar en el extranjero. Nos habla de cierto escrúpulo que lo ataja y se hace contundente consigo mismo, cuando nos dice:Ni siquiera nos atrevemos a decir que somos escritores, mucho menos poetas, y no creo que eso sea malo. Es como una inseguridad que contrasta con la seguridad que tanta gente exhibe en Venezuela. Ahora recuerdo que Chesterton decía en su libro Ortodoxia, que él sabía donde estaban las personas demasiado seguras: En el manicomio. El martes lo llamé a su apartamento de Caracas, en La Boyera, para felicitarlo. Él mismo me respondió el teléfono y le hice saber mi satisfacción y contento por que el lunes, un día antes, México otorgó a su obra literaria el Premio de Poesía Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El galardón que hasta el año 2007 honró al inmenso Juan Rulfo, llevando su nombre. El poeta Cadenas recibió mi llamada con la sencillez de siempre, como si nada hubiera pasado. Jamás deja de sorprenderme su actitud monacal y serena ante las buenas o malas noticias. Le oí, en varias oportunidades, sus carcajadas cuando conversábamos de lo inconveniente que significa seguir cargando en la vida, con esos ataúdes cargados de próceres, echarnos a la espalda la estatua de alguien que no descansó en hacerse llamar, con prepotencia, el gran inventor de la libertad. Entonces me dijo: en eso coincidimos: los únicos poseedores de la libertad son los pájaros. Y Rafael se reía con llaneza y candidez. Quedó en enviarme un ejemplar de la hermosa edición que le hizo La Sibila y la Fundación BBVA al poemario de Eugenio Montejo que se titula Terredad, y cuyo prólogo escribió. Me preguntó por un viejo amigo de aquí de San Cristóbal, Régulo Antúnez, y, como es cierto, le comenté que tenía tiempo sin verlo. A mediados del mes de noviembre de 2001, me repica el teléfono celular. - Aló, dígame…- ¿Ernesto?...-Sí, dígame…-Es Rafael Cadenas…-Poeta ¿Cómo está?-Cuénteme ¿a qué se debe su llamada?-Pues, te llamo para decirte que ya estoyen Venezuela de nuevo, y no quisiera dejar pasar por altotu invitación a San Cristóbal. Y la primera semana de diciembre, el poeta Rafael Cadenas abordó el Patio de Ladrillos y Cielo del Ateneo del Táchira. Allí estaba Raquel Martín, con sus ojos plenos de brillo cuando el poeta Cadenas abrió su legendario libro Memorial:La primera noche del encuentro, el Patio de ladrillos y cielo estaba pleno de expectativas, interrogantes, sosiego y desmesura. Chucho, Freddy Durán, Pablo Mora, Raquel Martín, Antonio Mora y tantos otros camaradas de intercambios de lecturas, esperaban al poeta… Al rato, unos minutos pasada la hora en la que estaba pautada su primera actividad, como sucede siempre, lo ven entrar junto a Milena, su esposa y compañera de vida. Yo les indicaba el camino, y sin perder tiempo y con el respeto que lo caracteriza por quienes lo esperan siempre, empezamos. Nos habló de sus entrevistas, un hermoso y sabio libro editado por La Oruga Luminosa, que recoge casi todos sus más importantes escrutinios sobre la relación del hombre con la poesía, ésta como origen estético, como manantial y vientre de la obra de arte y sensibilidad del ser humano. Preguntas y más preguntas iban cobrando respuestas muy lacónicas. A veces quedaban en el aire sin ninguna contestación, réplica. El poeta Cadenas, silente, apartado y sereno, observaba -luego a solas me lo comentó- cómo se formulaban las preguntas que le hacían. Habló de la barbarie de los sacrificios indígenas en la América Precolombina. Y así se fue desvaneciendo aquel primer interesantísimo encuentro con el poeta Rafael Cadenas, el mismo que hoy recibe el Premio de poesía Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El mismo que en su lectura de poemas, la noche siguiente, a nuestra querida Raquel, le hiciera aflorar esas redondas arquitecturas de su melancolía, como Eugenio de Andrade, el poeta de Povoa, llamaría a las lágrimas. Y un lino oscuro, tela de arcano, fue cayendo sobre aquel patio pletórico de astros e insectos de plata. Las lámparas de la palabra poética, daban luz a la experiencia blanca que signa la sede del Ateneo del Táchira.




viernes, 4 de septiembre de 2009

La poesía es un destino




La poesía es un destino
Pablo Mora


Más que una vocación, la poesía es un destino. En ella se encuentra un cincuenta o sesenta por ciento de oficio, de rigor, de disciplina. Un poeta es una gente “descarnada”, es decir, una persona que va por el mundo sin piel, con la carne viva. Por lo tanto, las cosas que suceden le afectan más que a otros. No tiene nada que lo cubra, que lo proteja, y entonces, como respuesta a la vida, se da a la poesía. Un ejercicio impúdico, en el que el hombre se tiene que desnudar para escribir. Darse totalmente en cuerpo y alma. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto. El instante en que usted escribe es de verdadera comunión con las personas y con la vida. Hasta con los muebles y las cosas. Escribir es el verdadero sentido de la vida. La poesía es liberadora. Sobre todo de las tensiones humanas. Creo que uno es como una caldera que está ardiendo y que va aumentando la presión cotidianamente, hasta que explota o hasta que se le abren las válvulas. La poesía es una de las válvulas que tenemos para liberar la caldera de la presión que vivimos, tanto de la alegría como del dolor. Las palabras llegan. ¡Ellas llegan! ¡Muchas veces ellas llegan aunque no las llame, pero me doy cuenta al momento de escribir! (Jaime Sabines)


La poesía es una reflexión de la vida real. Es como un artículo en un periódico, una observación de lo que se vive en el mundo. Y algunos de mis poemas vienen de esa melancolía por el paraíso perdido y la tragedia de la guerra. La poesía es también un grito del corazón. (Indran Amirthanayagam). La poesía es la memoria de los pueblos y la gran fabricante de fantasmas. (Octavio Paz).
Aplastado por el cosmos, el hombre se yergue y lo desafía, el poeta desafía al universo. Por la poesía se iguala o supera al cosmos. La poesía es revelación, es vida en esencia, es el universo que se pone de pie. En realidad, la poesía nos hace ver todo como nuevo, como recién nacido, porque ella es descubrimiento, iluminación del mundo. Cuando sentimos que nos salen alas en la garganta y que todo nuestro cuerpo tiembla, estamos en presencia de la poesía. La poesía da vida a la muerte y más vida a la vida. La poesía es la vida de la vida, por eso podemos decir que es el juego de la vida y de la muerte. La poesía siente más que nada el destino del hombre, y cuando creéis que está cantando, ella está llorando la libertad que es el paraíso perdido o, mejor dicho, el paraíso nunca hallado del ser humano. (Vicente Huidobro).


La poesía es resistencia frente a un mundo que se vuelve cada vez más cruel, cada vez más terrible, deshumanizante, porque todo lo que pasa no está fuera de lo humano, y creo que la palabra es una forma de resistencia muy clara frente a todo esto. Lo extraordinario es cómo la poesía pese a todo, a las catástrofes de todo tipo, humanas, naturales, viene del fondo de los siglos y sigue existiendo. Ese es un gran consuelo para mí. Va a seguir existiendo hasta que el mundo se acabe si es que se acaba alguna vez. (Juan Gelman).
pablumbre@hotmail.com


En sangre zurcida



En sangre zurcida
Pablo Mora


Cree en la locura de los pájaros, en la fresca escarapela de las sombras, en el risueño misterio de la tarde. Cree que jamás la canción tuvo punto final, que la existencia no es más que un plagio y que los poetas escriben las mismas cosas con uno que otro colorido. En esa continuidad profunda que, de siglo en siglo, traspasa de poeta en poeta; que sólo existe un poema y un poeta y hasta una sola palabra para quienes existen, existieron y existirán. Cree que “nuestra poesía no es nuestra, la hacen a través nuestro mil asistencias, unas veces agradecidas, otras, inadvertidas.” Cree en la POESÍA, SOCIEDAD ANÓNIMA. En que nadie es nadie, salvo nuestra salvación en la obra común, en el canto coral que ilumina la esperanza. Cree que nunca estás solo. Solos, no somos nada, nadie; juntos, inmortales. Cree en la obra colectiva y anónima, aún en ciernes, transformando y creando conciencia impersonal. Parte del sueño de una corriente eléctrica que eternamente fluye, y que ha de convertirse en realidad gracias a una superconductividad, apuesta al saber, al diálogo, a la liberación, a la completitud creadora. Apuesta al hombre, a la palabra y a la vida. Apuesta al sueño y al regreso. Al juego, al abrazo y a la danza. Sobre todo a la revancha. A la esperanza desnuda. Al orgasmo del mundo que hace cauce. A la belleza que se expande ...laborando por todos los que callan, y avanzan, y protestan y empuñan la luz como un cuchillo o la paz como un fusil. (Blas de Otero: Escrito con lluvia.).

¿Cómo se reveló la poesía en mi vida? Tal vez, el día que de casa me dijeron: ve por el camino, tan sólo encontrarás algunos duendes; mientras en busca de esos duendes ando todavía. Lo cierto fue que comencé por cultivar almácigos cabe la sombra de los guamos memoriosos de mi aldea. Almácigo llamé al primero de los sueños que pasé a limpio. Y así a mis seis primeros sueños. En homenaje al arbusto sabeo que nuestra fecunda zona viste de jazmines. Semillero, en la esperanza de que algo el tiempo salvaría de aquella siembra. Era el tiempo del despertar al infortunio desde la comarca de la infancia, desde el útero feliz de la campiña. La aldea dichosa que de antiguo requería el milagro del canto mañanero.

De pronto llegó la noche insomne. Ante la escalofriante letanía del dolor humano, la cósmica plegaria, la bienaventuranza nueva, la meditación en el desierto en busca de la tierra prometida. El ansia de la Paz, la solidaridad, el sueño, la utopía, la pazpoesía. Hasta que nos sentimos en asombro, al descubierto, a coro en el asombro, capturando instantes, tristumbres, arrecheras, oquedades, lanzando pompas de jabón a los caminos, convencidos de que el asombro es la mejor forma de lidiar la muerte. Ahora, mientras la madre mira desde la lejanía, la sombra antigua que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Mientras el mundo se desvive entre galácticos presagios y alientos de hecatombes, construimos nuestra trinchera, desde donde disparamos, a diestra y siniestra, contra obnubilados y díscolos, con la más convincente de las armas, el verso. Soldados de la Paz, en sangre zurcida, disparamos nuestros versos contra la guerra.