domingo, 20 de diciembre de 2009

Luciérnaga







Luciérnaga


En lo que cabe en la palabra vida
entera cabe la palabra amor,
completo el aire, entero el resplandor,
el camino que a diario nos convida.

Lumbre, aire, resplandor, ensueño, vida,
caben en el cariño de una flor,
el suspiro perenne, el ruiseñor,
completamente la final salida.

Testigo fiel de la feliz jornada,
un beso eternamente victorioso,
la presea de un alma enamorada.

La luciérnaga en lumbre iluminada,
en vuelo de gacela muy gozoso,
nos regala su vida, jubilada.

Pablo Mora



Poeta tachirense gana Bienal Literaria "Ramos Sucre"






Poeta tachirense gana Bienal Literaria Ramos Sucre

El pasado martes 15 de diciembre, los organizadores de la décima séptima edición de la Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, revelaron el veredicto, otorgando el Premio Único en Poesía al escritor tachirense Freddy Ñáñez, con el poemario Postal de Sequía por su “su intensa búsqueda desde un lenguaje distante del yo, más allá del mero ejercicio literario”, poesía urgente “en tiempos donde la Ciudad Escritutaria, insiste en el olvido de nuestro ser”, tal como reza el veredicto.
Freddy Ñáñez, escritor tachirense ha desarrollado una importante labor como promotor cultural de la región, desde la fundación de la Editorial Nadie Nos Edita, la dirección de la Revista Cultural Sujeto Almado, y más recientemente como directivo de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y director del Gabinete Ministerial del Poder Popular para la Cultura Táchira. Es autor de los libros: “Todos los instantes” “Un millón de pájaros muertos, “Los hombres que vienen de morir”, “Fuego donde dice paraíso”, “Bajo Palabra” y la antología poética “Suma del Árbol”.
Cabe destacar que esta Bienal, organizada por la Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Oriente es reconocida como uno de los certámenes literarios de mayor relevancia y trayectoria nacional e internacional. Para esta edición que comprendió los premios en los géneros Poesía y Ensayo, la Bienal recibió 85 obras para la mención poesía y 21 para la mención ensayo donde resultó ganadora la escritora Raquel Rivas.





miércoles, 16 de diciembre de 2009

COLOR DE LA ROSA





COLOR DE LA ROSA

Pablo Mora



“¿’De qué color será la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso”.

Pablo Neruda




¿De qué color será la rosa? Roja
será la rosa en el azul del sueño,
roja será la rosa en el empeño
por ver el rumbo que la tierra escoja.

Siendo roja ninguno la deshoja
si no es el pobre cuando frunce el ceño
en su azarosa búsqueda del leño
para el fogón que alguno le despoja.

Roja será la rosa en el camino,
en el viento, en la muerte, en la arboleda,
la Tierra toda vestirá de rojo.

Sólo, entonces, el hombre peregrino,
en medio de esta horrenda polvareda,
marchará alegre y sin ningún sonrojo.








RETO BOLIVARIANO







RETO BOLIVARIANO


Pablo Mora


¡Creo en ti, perenne Hijo de la Gloria!
¡Inmarcesible Rayo de la Guerra!
¡Comandante invencible de Los Andes!
¡Espada vencedora de los Dioses!
Creo en el Ávila, fanal primero
donde irradió el fulgor de tu existencia.
En el vientre que arrulló tu gloria
y en el maestro que templó tu mente.
En el pueblo que siguió tus pasos
y en la nodriza negra de tu infancia.

Creo en la Roma en que juraste un día
dar tu sangre por nuestra Libertad.
En el mar en que acampaste cuando
la Patria te confió el primer mandado.
En la ternura que le diste a Fanny
con el aliento de tu amor a prisa.
Creo en la flama de amor de Manuelita,
en la fulguración de tus soldados
y en la estampida de palomos briosos
en busca del Jinete redivivo.

Creo en la nívea pila bautismal
al fraguarte inmortal Libertador,
en la pila sagrada de Los Andes.
En el Llano que se fue contigo,
erguido fiel por nuestra libertad.
En la lealtad del corazón
del negro en llamas que inmoló la Patria.
Creo en el Mariscal en que creíste
y en la desgarradura de Berruecos.
Creo en tu arrojo que envidiaste a Piar
y en el Piar que tuviera que morir
para abrir paso a tu esperanza egregia
en medio de la lucha sin cuartel.













Creo en Petión, el de la noble mano,
al enjugar la lágrima al esclavo.
En la furiosa huracandad de Pisba,
acicate feroz de tus soldados,
en el alumbramiento de la helada,
hijo de aquél que se quedó en la cuesta.
Creo en la majestad del Chimborazo
donde de pie entendiste al viejo Tiempo.
En tu rostro desafiando el mar
cuando, lejos, clamabas por la Patria.
En los ásperos callos de tus manos
para el hambre de América harapienta.

Creo en tus brazos y en tus puños creo
desde la eternidad encabritados.
En el samán que te albergara creo,
en tus noches, tus selvas, tus caminos.
Creo en el tamarindo de Angostura
donde amarraras tu esperanza al río.
En el entrecejo de tus iras
y en el crispado acento de tu verbo.
Creo en tu hamaca, compañera fiel
en cada escaramuza libertaria.
En la orfandad de tus monturas viejas,
añorándote a ti, ¡Oh Padre Nuestro!

Creo en las plateadas herraduras,
hechizos del galope redentor.
En tu espada que atizó la gloria,
sembrando sobre sombras libertad.
Creo en Palomo y su inmortal relincho
cuando, gozoso, te sabía campal.
También en los secretos que confiabas
a tu mula Orejona y obediente.
Creo en el tremedal de Casacoima:
regazo en el delirio de tus sueños.
Creo en Pichincha y creo en Boyacá
y en Junín, Carabobo y Ayacucho.













Creo en la cruenta imagen que tenías
de aquella América rapaz del Norte.
En el recio camarada Rooke
quien a la noche le ofrendó su brazo.
En la Gran Colombia que fundaste
y en el sueño de América, la Patria.
Creo en tu pensamiento, fulminante
hoguera de visiones sempiternas.
Creo en Jamaica y creo en Angostura
donde fijaste el rumbo a nuestra América.

En la América tuya tan dolida,
ágora ayer: la comunión del mundo.
En Tinjacá y en tu Nevado perro,
en tu pobreza y tu camisa rota
para la desnudez de Santa Marta.
En el fulgurar de tu relámpago
perdido en la hondonada del vacío.
En el alarido de la noche
con la última proclama de la unión.
Creo en la redención de nuestro suelo
por tus huestes apenas comenzada.

En nuestra soledad iluminada
por tu ejército ahora clandestino.
En la reciedumbre de tu furia
amparada en melífera ternura.
Creo en tu sangre guaicaipura y éuscara,
hermana de la sangre de Lautaro,
¡Oh Fénix trashumante, la esperanza
de los partos solares por venir!


















Creo en la Guerra de Tupac Amaru,
la Guerra a Muerte que empuñara el Ande.
En Martí cuando corrió a buscarte
en la noche sangrienta de tu América
y en la montaña que soñó tribuna,
entre relámpago y furente rayo,
y un manojo de pueblos en tu puño,
rendidos los tiranos a tus pies.
Creo en el Che, en Camilo y en Sandino
para tu valentía encarnaduras.
Creo en todos los hijos de la Tierra
capaces de fraguar la nueva aurora.

En la hospitalidad de estas neblinas
creo, remanso de tu luengo insomnio.
Definitivamente creo en Ti,
¡Omnipotente Padre de la Patria!
Y aunque tú ya una Patria nos dejaste,
creo en la Patria que nos falta hacer.
Creo en ti, ¡Adalid de Libertad!
Desde estos ventisqueros de los Andes,
donde una América de pie te espera
para salir a libertar más patrias
así tengamos que retar a Dios
con tal de no seguir arando el mar.












lunes, 14 de diciembre de 2009

PARA LA NAVIDAD DE LOS TRISTES






PARA LA NAVIDAD DE LOS TRISTES

Pinos.
¿De dónde?
Tendríamos que ir a buscarlos al bosque.
¿Para qué?
Para la navidad de los tristes de la tierra,
de los que en vano han pretendido ir más allá de los horizontes
con el fardo de sus vidas sin sol,
atolondrados por el aguijón metálico de las sirenas.
Rechina en la monotonía de las horas
el dolor de mil brazos morenos que en la fábrica
rinden una misma tarea
para regresar al hogar suburbano, agobiados,
a acunar en la noche la canción de una vida que empieza.
Esta navidad
Faltan pinos
para los tristes de la tierra.
El pan y el vino de la cena
¿les podrá caer alguna vez de las estrellas?

Manuel Felipe Rugeles: CÁNTARO





POEMAS







SOÑAR


soñar con el reverso de la manosoñar con el reverso de la lunasoñar con el reverso de la luzde la estrella del sol y de la vidasoñar con el reverso de la carasoñar con el reverso del espejosoñar con el reverso de las aguasde los mares del pan y de los ojossoñar con el reverso de los cielossoñar con el reverso de las floresde la arena del tul y de los sueñossoñar con el reverso del anversosoñar con el reverso del soñarsoñar con el reverso de los versos


SUEÑOS


con los sueños del alba de la manode mano con el alba de los sueñoscon el alba de mano con los sueñosde mano con los sueños de la manosueño a sueño con sueños de la manocon los sueños de mano de los sueñoscon la mano del alba de los sueñoscon los sueños del sueño de la manosoñando con el alba de los sueñossoñando con los sueños de la manose sueña con la mano de los sueñossoñando con el sueño de los sueñossoñando con el alba de la manose sueña en el ensueño de los sueños

LOS SUEÑOS


No tienen dedos manos puños hambreNo tienen tiempo calma padre dueñoNo tienen cara pasos prisa lunaNo tienen noche piel ni voz ni miedoNo tienen ley no tienen alas pazLos sueños solamente tienen sueño

CUANDO


cuando el glacial aterraba los espíritus y los llevaba a las estalactitascuando el vientre de la noche distraídamente mañanas fecundabacuando las venas de las rocas portaban sangre silvestre sideralcuando los volcanes alumbraban la arrogancia de la llanuracuando la oquedad del bosque al humano amedrentabacuando las robustas huellas abrían el primer caminocuando el animal no se había hecho para el hombrecuando el piache alzaba plegarias hasta el cielocuando el indígena erguía su ciclópea murallacuando la fruta calmaba al sediento cervatillocuando la noche no conocía día en su riberacuando los ofidios dormían sueño vegetalcuando la tormenta atronaba la comarcacuando el río enmarañado se extraviabacuando el aborigen hundíase en el antrocuando la alta mole tomaba el pulso al vuelocuando el encaje del mar no se había destejidocuando la mañana de la selva no había despertadocuando las brechas estaban envueltas en rastrojoscuando cóndores majestuosos oteaban la vigilia del mortalcuando la sombra de los hombres era una sombra máscuando la margen de los ríos germinaba la espesura torrencialcuando la ubérrima espiga silenciosamente engendraba sementerasel terrícola corazón virginal presentía su telúrica corpulencia el cosmosenraízabase y el mundo ya sentía el pletórico impulso de sus frutos


COMOcomo una partícula de cosmos extraviada en el desierto de la vidacomo una gaviota espiando el mendrugo de la humana embarcacióncomo un junco a la vera del Nilo rumiando sus quimerascomo una estrella en la nocturna soledad velando lunacomo un venado en campo abierto oteando su horizontecomo Platero extasiado en la floresta de la vidacomo cigarra esperando la mañana de su muertecomo riachuelo pendiendo en la hondonadacomo nave a la deriva ansiosa de atracarcomo relente cubriendo su póstuma niñezcomo una vereda trepando cafetalescomo arbusto ensayando a florecercomo un rayo de sol sin asiderocomo mañana rizada de neblinacomo verso dispuesto a frutecercomo búho entre su noche pensativocomo gota de lluvia queriendo deslizarcomo nube peregrina sobre un repecho andinocomo un sueño al despertar saludando la mañanacomo actor en espera del papel que ha de cumplircomo albo copo entre la atmósfera en pleno jugueteocomo cualquier campesino de mi aldea simiente en manocomo al limonero de mi primera casa henchida de recuerdoscomo a cuántas lejanías se asemejan los sueños de mi vidacomo un solo asombro la imagino en este pluvioso atardecer de abril



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Pablo Mora.Nació en Santa Ana del Táchira (Venezuela), en 1942. Graduado en Letras en la Universidad Católica "Andrés Bello" en l966. Obtuvo doctorados en Psicopedagogía y en Periodismo en la Universidad de Turín y La Universidad Católica de Milán, Italia, respectivamente. Ejerció el magisterio desde 1969 y la docencia universitaria desde 1973 a 1994. Profesor Titular Jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), de la que fue Director de Cultura. Asesor del Despacho Rectoral de la UNET en el área comunicacional durante los años 1992 – 1999. Perteneció a la "Cueva Pictolírica " de San Cristóbal-Táchira-Venezuela. Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Táchira, de la Sociedad Bolivariana, del Circulo de Escritores de Venezuela, del Grupo Literario "El Parnasillo", del Taller Literario "Zaranda" y de la Peña Literaria "Manuel Felipe Rugeles”. Ha publicado 6 Poemarios bajo el nombre de ALMACIGO, varias plaquettes y un libro de ensayos: CUENTA ABIERTA. Obras suyas han sido traducidas al vascuence y al italiano. Otras aparecen en las Antologías: "Poetas de América le Cantan a Bolívar", "Antología de la Rosa", "El Soneto en Venezuela" y "Sonetos a Bolívar". Su obra aparece reseñada en: "Diccionario General de la Literatura Venezolana" y en "Bibliografía y Hemerografía del Estado Táchira". Junto con Rubén Rivas, autor del Himno de la UNET. Colabora en diarios tanto del país como del Táchira. Premio en la Mención Poesía de la I Bienal Nueva Esparta de Literatura (1991), Venezuela, con su obra: "De La Noche Insomne". Asombro al descubierto de Ediciones Mucuglifo, Editorial Venezolana, C. A., Mérida, 1996; junto con su Antología A coro en el asombro (2000), publicada en la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, No. 171, en edición patrocinada por la UNET, se encuentran disponibles en Internet. Premio en la categoría Ensayo con su obra La Razón del Tiempo La Universidad Venezolana de cara al Siglo XXI, en Concurso de la Gobernación del Estado Táchira, Venezuela, 1998; la cual a su vez aparece como libro en Internet. Ensayos del autor han sido divulgados en Espéculo, Revista Electrónica de Estudios Literarios de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (España), Nos. 9 a 18 de los años 1998 a 2001. Sus más recientes poemarios se intitulan Parte de asombro e Insomnio Terminal, ediciones Erato, agosto, 2000, 2001, respectivamente. Es autor de la Página Web Poiesologia <http://www.poiesologia.com/> recomendada por UNESCO.




domingo, 13 de diciembre de 2009

HALLAQUITAS






HALLAQUITAS


Tengo una patria muy linda
y una hallaquita también.
A mi patria alguien la guiña.
A mi hallaca no sé quien.

Que viva mi tricolor!
Que viva mi Venezuela!
Qué bailen mis hallaquitas
en alpargatas de suela.


Pablo Mora