viernes, 8 de enero de 2010

Apostemos a la poesía


Apostemos a la poesía
Pablo Mora


Cuando algún turpial no encuentre hijo o alguna alondra no halle nido. Cuando penda la raíz de algún árbol. Cuando en procesión vaya un manojo de hongos por el bosque. Cuando comience a llenarse de pájaros el sueño. Ante el supremo aplauso de los pájaros. Cuando algún mendigo el pan envidie. Cuando nadie quiera al perro o al gato de la casa. Cuando tengamos que mirar de frente a Dios. Cada vez que la patria a misa llame. Cuando se cubra de niebla la pobreza. Cuando haya que velar la mochila sudorosa. Mientras el dado esté de nuestra parte. Cuando pase el tiempo a ras de piel. Al oír las pisadas de los días. El sonido de la tarde o de la noche. El sonido forestal del mundo. La desbotonadura de la rosa. Al subir al horizonte. Al partir en trozos el silencio.
Cuando queramos encontrarnos con los ojos del primer lucero. O dar -engrifados, por supuesto- con la línea aquella que delate nuestro insomne garabato. Cuando un libro se acuerde de nosotros. Apostemos a la poesía, al amor, a la rosa, a la vigilia. Apostemos a la lluvia, a la sombra y al silencio. Apostemos a la inocencia de la rosa. Al hombre, a la palabra y a la vida. Apostemos al sueño y al regreso. Al juego, al abrazo y a la danza. Al mar, a la ternura y a la risa. Al regreso apostemos sobre todo. A la revancha. A la esperanza desnuda. A la belleza que se expande. Al orgasmo del mundo, al que hace cauce en las vertientes locas. A la noche en que juntamos orgasmo con orgasmo. A la luna que recuerde la miel de nuestra sombra.
No se vive una sola vez. Estamos aquí para vivir en voz alta. ¡Si alguna vez te vieras en la rosa! ¡Si el universo entre la rosa viéramos! ¡Si el universo vieras... tal vez te entenderías! Olvidado del tiempo y de su ropa, viene y va el hombre, insomne y asombrado. Los árboles lo miran —el sol, la sombra— fruto no más del árbol. Lo más del hombre, el asombro. De asombro en asombro, se encuentra con su sombra insomne. Camino de la nueva aurora, halando al mundo. Tendrá tiempo de llegar a ser un hombre. Luego, no habrá más qué hacer. Tal vez a Dios con sus modales o resabios.
Sabe que bajo un paraguas toda brisa cabe; todos los zapatos de la lluvia. El problema radica en la sonrisa. Importante saber en qué parte estamos, dónde fuimos, suspiramos o estuvimos. Y entender muy bien al mar, al hombre, a la palabra y a la vida. Al sol, mejor a la palabra, quererla al alimón, a montones, a secas, a morir. A diestra y siniestra, a brazo partido, a paso largo. A cielo abierto, a cada rato, hasta las cejas. El asunto es acompañar la vida. A sol y sombra, donde sea preciso. Estar donde la vida misma quiso: al lado de la vida de por vida. Oír el amanecer. Oírle. Ir al amanecer. Amanecer, oír, nacer.



martes, 5 de enero de 2010

Poiesología






Poiesología
Pablo Mora propone la instauración de una nueva disciplina que venga a cubrir los vacíos en el estudio de la razón poética: la poiesología, “estudiaría los signos de la creatividad y las leyes que la regulan en relación con la naturaleza, el hombre y el arte; al interior de la ciencia, la técnica y la tecnología”.
Marcos Taracido 13/03/2002 Artículos Poesía







sábado, 26 de diciembre de 2009

ANGELICAL






ANGELICAL

In memóriam: Merceditas Mora de Jairran

Q. E. P. D.


Luciérnaga, angelita, pajarita,
toda de asombros infinitos llena,
transfigurada en cumbres celestiales
sobre el Tabor triunfal de la alegría.

Luciérnaga alumbrando sementeras,
angelita en diadema de luceros,
pajarita de paz con voz de cielo,
la sencillez espiritual de un nido.

Así te siento, angelical y pura,
hueles a pan de los ardientes hornos
mientras doras de lumbres los caminos.

Te conocí en los juegos de la infancia,
testigo de tu vida cristalina
a pulso de fogón esclarecido.


Pablo Mora




viernes, 25 de diciembre de 2009

Sangre Zurcida





Sangre Zurcida

¿Cuánto sabrá tu asombro de los gatos
cuando serán barridos los bribones
cuándo los traficantes de la guerra
cuándo la enhiesta sombra de la escoria
está tu paz de parte de la guerra
de qué lado los bárbaros están
cómo pasar la seña la palabra
qué haremos con la angustia de la pólvora
valdrá que nos alumbren las luciérnagas
valdrá impostar la voz el griterío
armar a dios al prójimo y al pobre
valdrá el poema urgente necesario
valdrá seguir haciendo la palabra
hasta cuándo la sangre zurcirá?

Pablo Mora



A cuántos





A cuántos

A cuantos crean que me voy de muerte


¿A cuántas lluvias de la muerte estamos,
a cuántos julios, cuántos besos, ramas,
a cuántas lunas, cuántos gritos, tardes,
a cuánto rezo, a cuánto rato, a cuántos?

¿A cuántas sombras de la muerte estamos,
a cuántas simas, prados, cuántas lomas,
a cuántas noches, calles, cielos, árboles,
a cuántas grietas, grifos, silbos, sones?

¿A cuántos tantos de la muerte estamos,
a cuántas gotas, tajos, gatos, togas,
a cuántos marzos, martes, ases, oros?

¿A cuántas copas, cuántos tientos, palmos,
a cuánto grillo, insomnio o arrebato,
a cuántos, cuántos, cuántos, cuántos, cuántos?


En Las Acacias
A mediodía en medio de la muerte

Pablo Mora



domingo, 20 de diciembre de 2009

Luciérnaga







Luciérnaga


En lo que cabe en la palabra vida
entera cabe la palabra amor,
completo el aire, entero el resplandor,
el camino que a diario nos convida.

Lumbre, aire, resplandor, ensueño, vida,
caben en el cariño de una flor,
el suspiro perenne, el ruiseñor,
completamente la final salida.

Testigo fiel de la feliz jornada,
un beso eternamente victorioso,
la presea de un alma enamorada.

La luciérnaga en lumbre iluminada,
en vuelo de gacela muy gozoso,
nos regala su vida, jubilada.

Pablo Mora



Poeta tachirense gana Bienal Literaria "Ramos Sucre"






Poeta tachirense gana Bienal Literaria Ramos Sucre

El pasado martes 15 de diciembre, los organizadores de la décima séptima edición de la Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, revelaron el veredicto, otorgando el Premio Único en Poesía al escritor tachirense Freddy Ñáñez, con el poemario Postal de Sequía por su “su intensa búsqueda desde un lenguaje distante del yo, más allá del mero ejercicio literario”, poesía urgente “en tiempos donde la Ciudad Escritutaria, insiste en el olvido de nuestro ser”, tal como reza el veredicto.
Freddy Ñáñez, escritor tachirense ha desarrollado una importante labor como promotor cultural de la región, desde la fundación de la Editorial Nadie Nos Edita, la dirección de la Revista Cultural Sujeto Almado, y más recientemente como directivo de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y director del Gabinete Ministerial del Poder Popular para la Cultura Táchira. Es autor de los libros: “Todos los instantes” “Un millón de pájaros muertos, “Los hombres que vienen de morir”, “Fuego donde dice paraíso”, “Bajo Palabra” y la antología poética “Suma del Árbol”.
Cabe destacar que esta Bienal, organizada por la Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Oriente es reconocida como uno de los certámenes literarios de mayor relevancia y trayectoria nacional e internacional. Para esta edición que comprendió los premios en los géneros Poesía y Ensayo, la Bienal recibió 85 obras para la mención poesía y 21 para la mención ensayo donde resultó ganadora la escritora Raquel Rivas.