domingo, 27 de junio de 2010

Tras una nueva historia





Tras una nueva historia


Pablo Mora



A pesar de que nunca hemos sido y que ya no somos lo que somos; ya no hablamos por nosotros mismos; pensamos como ellos; tenemos la libertad que ellos nos permiten o nos dan. A pesar de que en sus manos está el salvoconducto, está la muerte; que nuestra palabra la detendrá la maquinaria de los imperios; que ya no somos lo que somos; somos lo que ellos quieren que seamos. A pesar de que "hoy, la historia de los otros, de los dominadores, los sobreexplotadores, los masacradores, ha invadido hasta tal punto nuestros más recónditos recintos, que se acuestan y levantan con nosotros, sin que nos demos cuenta de ello. Hablamos sus palabras, aun cuando estemos en su contra. Utilizamos sus mismas armas, aun cuando nuestros combatientes se atrincheren del lado opuesto. Proponemos sus mismas soluciones aunque el lenguaje se disfrace de porvenir. Habitamos sus recintos, creyendo que son nuestros. Estamos entrampados por ellos. Y hasta el verso sigue la ruta que nos dejaron señalada."
A pesar de que desde las orillas del mundo, nuestra palabra corre el riesgo de no ser, el gran dilema: hundirse, hurgarse, ser, sentirse, serse. A pesar del maremágnum de devastación, desconcierto y desesperanza, no queda sino volcarse al rescate de la conciencia del hombre, sus potencialidades, su humanidad que aún no florece. A pesar de que nuestra conciencia nos la crearon y crean otros, no resta sino construir una nueva palabra, un nuevo camino. Tomarle la palabra a la esperanza. Definir quiénes somos, qué queremos, hacia dónde vamos. Historia, palabra, camino, con sabor a cosecha colectiva, a soplo de viento cósmico, a mañana andina esclarecida, a razón de ser con horizonte redimido. Coautores de una historia nueva, testigos de una alborada que se asoma.
"Más que nunca la palabra ha de convertirse en una saeta y ha de recuperar su poder de creación, su condición dinamitera, su dimensión planetaria. De lo que se trata, hoy, es de construir una nueva historia. Una historia que no tiene sabor a nombre, a héroe, a caudillo, a divinidad, sino a colectivo, a hombre a secas, a hombre íntegro, a hombre solidario y fraterno, a hombre hermano del hombre, a hombre cosechador de estrellas, sembrador de huertos, pájaro de un bosque de alegrías. A hombre con conciencia de su esencia de hombre. Es la conciencia de la complementariedad de todo lo que vive, que hace posible un hombre con sabor a universo, poblador de estrellas, expedicionario de las sombras, gigante hacedor del milagro de la vida, en ese estadio exacto en el que le corresponde actuar, como intermediario del infinito."
Entre magia, gozo y guerra, hacer lo que nos falta sin cortarle la cabeza a la nueva, vieja Libertad. Esquivar ruinas, rendijas y tragedias, por la puerta grande entrar al futuro. Procurar que no se desvanezca más la Fraternidad, la legalidad de nuestras cosas y modales entre la humana bruma. Reconocer, entre lluvias, quebrantos y derrotas, la Igualdad que todavía no conocen las palomas. Sujetos de la historia, en la corriente, entre desierto y lumbre, construir la nueva levadura, el nuevo pan: la paz, el lauro, la memoria. Despiertos con el despertar del viento nuevo. ¡A libertad por todos los caminos!
Tras un periodismo inteligente, competente, comprometido y moderno, dispuesto a forjar el mejor tejido social en aras de la trama y el diseño de la sociedad futura; lejos de una "terrífica imagen de una monolítica industria de la consciencia", fruto de una visión adialéctica y obsoleta, se ha de configurar un mensaje estrictamente positivo: lenguaje, palabra, proyectiles de paz en busca de un consenso socio-político, surgido de la emoción-razón del colectivo, donde emerja la "verdad " de la suma-mosaico de las tantas verdades, diversas, contradictorias, en concomitante sinergia constructiva.
Encuentro de dos o más subjetividades, la objetividad se desplaza entre la libertad, la complejidad y la completitud de la " verdad " Si de "máquina de la verdad " hemos de hablar para referirnos a los mass-media, igualmente hemos de indignarnos ante las continuas humillaciones que, hoy, padece el hombre, hasta descubrir el sentido de la vida personal dentro de la realización o construcción colectiva.
Aunque se ha dicho que el periodismo constituye "una ciencia que trata de algo falso en la medida que es real", en cuanto verdadero reflejo del real mismo, coautor de la nueva historia, testigo de la humana faena, fija la mirada en la vorágine, en las inclemencias cotidianas, ha de ocuparse de la racionalización de las voces locales, nacionales, mundiales, de cara a su existencia, sobrevivencia, devenir, más acá de la paz, de la belleza, la justicia, la fraternidad y la certeza de la vida humana.




sábado, 26 de junio de 2010

Estado Social Naciente







Estado Social Naciente


Pablo Mora*



Definitivamente, en el constitucionalismo contemporáneo predomina un elemento unificador que se manifiesta en la clara toma de conciencia, en la acentuación de la dimensión social de la persona. El hombre no es considerado sobre todo como individuo con derechos absolutos de libertad, sino como ser social, esto es, como parte integrante de la sociedad en la que vive, titular no sólo de derechos de libertad, derechos civiles, políticos y económicos, sino igualmente de derechos culturales, ambientales, sociales, que le permitan desarrollar su propia personalidad en el ámbito de las formaciones sociales, como la familia, la escuela, el trabajo, la política.
Justamente, nuestra actual Constitución contempla la protección integral a la familia, a la maternidad y la paternidad; al matrimonio, a los niños, niñas y adolescentes, a los jóvenes y las jóvenes; la garantía del pleno ejercicio de sus derechos a los ancianos y ancianas; el derecho al ejercicio pleno y autónomo de sus capacidades y a su integración familiar y comunitaria a toda persona con discapacidad o necesidades especiales; el derecho social fundamental de la salud; así como el pleno derecho a la seguridad social; sobre todo el Artículo 87 reza muy enfática y razonadamente: "Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar", en una directa evocación o alusión a la advertencia paulina: "el que no quiera trabajar no coma".
Nuestra Constitución, con milenaria visión, se preocupa por asegurar más que una libertad formal y más que una igualdad formal, una libertad y una igualdad sustanciales, mediante la intervención concreta del Estado. De hecho, el Estado está llamado no sólo a reconocer y garantizar los derechos de los ciudadanos, sino a asumir un conjunto de responsabilidades y compromisos en el ámbito de la organización de las relaciones económico - sociales, para hacer que todos los ciudadanos puedan gozar de sus derechos y cumplir con sus deberes de solidaridad social.
Estamos, así, delante de un Estado Social que a partir de una simbiosis de carácter democrático-social sintetiza los derechos de libertad, igualdad y justicia social, asumiendo la obligación de remover los obstáculos de carácter económico y social que impidan a los ciudadanos el pleno desarrollo de su personalidad y potencialidades individuales y sociales. Mediante una actividad directiva y coordinadora, el Estado Social Naciente proveerá y facilitará los instrumentos idóneos para que todos los ciudadanos puedan gozar del progreso económico del País, para con el cual ellos contribuyen con su trabajo material y espiritual.
Estado Social Naciente en cuanto nuevo paso evolutivo nacional, afianzado en una solidaridad social, fundada en el valor universal de la persona en su doble dimensión individual y social, dispuesto a resolver los problemas sociales, en la amplia perspectiva de un mundo "globalizado", dentro de los fraternos lindes latinoamericanos o regionales, mediante nueva visión, nuevos instrumentos, nuevas leyes, nuevos métodos, nuevas creaciones.
Estado Social Naciente en cuanto auténtica transición social fincada en una solidaridad alternativa y en una exploración de lo posible y lo factible dentro de los rieles de la presente hora histórica del Proyecto Nacional.
Empeño de todos, entonces, ha de ser el que las ideas superiores, matrices, de Libertad, Igualdad, Justicia y Solidaridad Social, se tornen una realidad. Otro modo de ver, de vivir o sobrevivir, en cuanto reconstrucción histórica, donde la verdad y el saber social sean normas de ser en concomitancia con una real praxis liberadora, razón de ser de nuestra más legítima elección.
El Estado Social Naciente, de cara al porvenir del pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de su Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de sus antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana, signa el hormigón de su esperanza, su razón de ser, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores, con el fin supremo de consolidar la República —constituida en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político— finca, así, su porvenir en una solidaridad fundada en el valor universal de la persona en su doble carácter individual y social, sobre todo en la acentuación de la dimensión social, con derechos y deberes de solidaridad.
A pesar de quienes se oponen a un plan general de liberación, en reconstrucción histórica, en concomitancia con una real praxis liberadora, asistimos al renacimiento de un país: nueva vía donde el viento del tiempo sopla a favor del hombre con la esperanza de que la ruta sea la más justa y la propia tripulación la que defina las líneas maestras del devenir.
En vigilia creadora, en desafío histórico cultural, en auténtica renovación creativa, decididos a echar adelante la nueva historia, con las mejores energías a medida de hombre en cuanto Proyecto Factible, los venezolanos, conscientes de sus objetivos, artífices del hombre nuevo, darán razón al tiempo: al Estado Social Naciente —paso definitivo nacional, regional, continental.
Empeño de todos ha de ser el que las ideas matrices de Libertad, Igualdad, Justicia y Solidaridad, se tornen compartida realidad, donde la verdad y el saber social sean normas de ser de nuestra más legítima elección. “Sólo dedicándose a la sociedad, puede el hombre encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es.” (Albert Einstein).
El Estado Social Naciente, juntamente con la viabilidad física y la social, define de una vez por todas, en aceleración evolutiva, la viabilidad política en función del Socialismo Nacional Creativo, del Humanismo Socialista, pendiente del desarrollo de las potencialidades del hombre, encargado de plasmar su propia historia en cuanto creador de sí mismo y creador social.
Una y otra institución, particularmente la Universidad, deben estar constantemente ligadas a las metas productivo-creativas del Proyecto Nacional, de cara a la sociedad en conjunto, al país socialista, al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden nacional. Integrante de una sociedad socialista creativa, el venezolano contribuirá al logro de los cambios en la sociedad proyectada, convirtiendo las fuerzas del mundo físico en herramientas de su libertad. Con orgullo en alma, pecho y corazón: ¡Hasta la Victoria Siempre!


*Profesor Titular, Jubilado, de la Universidad Nacional Experimental del Táchira.
pablumbre@hotmail.com


martes, 22 de junio de 2010




Catalino “Tite” Curet Alonso Coquí de pueblo y suceso





Camilo Manrique falleció.
Plantación adentro, camará.
Sombras son las gentes nada más...

“Plantación adentro”, canción de Tite Curte Alonso,
popularizada por Rubén Blades y Willy Colón



Sabiéndote ciertamente
asomado a los pesares,
los asombros más que mares
para tu lumbre presente.

Vislumbraremos luceros
bordados entre la hierba
mientras fanal en rocío
palmaflora te recuerda.

Sigue invocando la vida
que no tan sólo la muerte,
entre soles tu partida
mientras te cubra la suerte.

Primorosa, dulce aurora,
en jardín de madrugada
alba, jazmín, muy señora,
te despide como hada.

Sueño de lumbre en azul,
fogarada, sol, lejura,
la lejumbre cuando jura
entre ventanas de tul.

Dormido pétalo en cierne,
tras el negro mestizaje,
en frágil, leve equipaje
nada la muerte discierne

En alta mar sin confín,
ramazón y ramalazo,
un mismo y único hartazgo:
encontrar el mismo fin.

El nacimiento es marea,
ráfaga, botonadura,
pena, dolor, llagadura,
aunque nadie casi crea.

Cielo arriba, cielo abajo,
sortilegio, nube, cumbre,
por donde va la costumbre
de este triste embudo viejo.

Feroz, enceguecida,
en su infinita constancia,
encubierta en su fragancia
siempre la parca homicida.

Ya Tite Curet Alonso
—lumbre, varón, argamasa—
con su muerte en este agosto
comprueba lo de la causa.

Catalino Curet Alonso,
guayamés de pura cepa,
curtido al son de la mar
lejos murió de su arena.

Del Barrio del Hoyo Inglés,
al Barrio Obrero en Santurce,
del Caribe hasta su cielo
no hay ola que lo perturbe.

Salsa de pura conciencia,
de negritud caribeña,
zarza mestiza, caribe,
como se escucha en La Perla.

El más grande de la salsa,
lo dice la negra Lil,
el de la cara más linda
sin conocer casimir.

Caras lindas de su gente,
caras de su raza prieta,
llanto, pena, paz ausente,
grito que en la vida reta.

En San Juan, en Nueva York,
supieron de este cartero
que traerá desde el cielo
las misivas de su Dios.

Cronista de alto coturno,
su pluma la más fecunda
el caribe afán inunda,
dejando al hermano turno.

Indio de raza cautiva,
Decano sólo del sol,
en Saint Joseph, Baltimore,
te consiguió la furtiva.

Con sabor de pura salsa,
cuentero al cual más cuentero,
lo tiene Dios en su casa
alborotando su cielo.

Poeta culto del barrio,
indio de sangre sonora,
plantación adentro, el barrio,
el mundo entero lo llora.

Negro negrito por fuera,
orgulloso de su raza,
debajo de aquella pena
más que alianza pan su alma.

Plantó bandera y escudo,
nunca de segunda mesa,
testigo de la pobreza,
con los pobres siempre estuvo.

Buen albañil, sentimiento,
amante sin contraseña,
con la mano en la conciencia,
amanecer caribeño.

Tropicalísimo loco,
de la salsa la locura,
muy cercano a la negrura
por lo que tuvo de poco.

Feliz, efectivamente,
acero, nervio, fulgor,
pa’ que los pobres afinquen
el tambor de su ilusión.

Con más de dos mil canciones,
setecientas ya grabadas,
cabalga sobre la gloria
de sus cien mil cabalgatas.

Juglar, jaguar antillano,
jaguar cortando la tarde,
el rugido de su pueblo
le corría por la sangre.

La esencia del guaguancó
en carcajada final,
la que hasta el diablo bailó,
la sentirá el huracán.

La fuerza de la justicia
volcada en su cancionero,
boicoteada, hoy pernicia,
liberarán los salseros.

Tres grandes para la América:
Celia Cruz, Juancito Torres,
Catalino Curet Alonso,
más inmortales que el bronce.

Con plena idea de su gente
cuando llegue su momento,
cuando el gringo por su cuenta
nos devuelva nuestro sueño.

Porque Juanito Alimaña
ése sí que sabe de eso,
esconde en amplio bostezo
parte de una y otra maña.

Como alma que lleva el diablo
sale detrás con el viento
en sorprendente portento
rezándole al Santo Pablo.

Plantación adentro, Dios,
agosto de 2003,
tan sólo en un dos por tres
se nos murió un viejo sol

Encendido en su garganta
Catalino no murió,
quedó sembrado en canción,
florecerá dulce planta.

De frente en página entera
salió con el alba al mundo
a pregonar el submundo
con la más grande arrechera.

Catalino Curet Alonso,
Tite, Coquí, camarada,
ancho boricua fogoso,
abrazo, nunca celada.

Coquí, de noche Coquí,
marejada, timbre, grito.
nocturno duende caribe,
intermitente alarido.

No te decimos adiós
aunque te vas de regreso
al cielo que te parió
Coquí de pueblo y suceso.


Pablo Mora
Venezuela




Canción de Paz


Canción de Paz
Pablo Mora

Ancha soledad de los desiertos. Sol en los tejados. Silenciosa frescura del aljibe. Vellón azul rondando por el aire. Voz en alta llamarada. Milagro para el rayo en muerte de la guerra. Canto de la brisa, el sol y las quebradas. Hoja y camino. Camino caminando con el viento. Incógnita en el tiempo. Una pregunta en pie para los hombres. Colina para otear a Dios. Hondonada para hallar la luz. La cresta de un lucero, por el postigo corazón mirando.

Susurro de los árboles, tu sueño. Tu corazón, del tamaño del mar que conocemos. Tu cabellera, los ríos, las quebradas, los riachuelos. Diminuta, te escondes en los sauces que duermen a los lagos, en los cipreses de la tumba ajena, en los aljibes de las casas solas; en los zaguanes del amor del viento o en las pestañas de la madre pobre. Hojarasca entre la noche de los pájaros. Tronco fatigado por el tiempo y la tormenta. Latido de fogata crepitando entre la fronda.

Conoces nuestra locura como nadie más conoce. Nos visitas muy de madrugada o cuando cae el sol sobre el tejado. Contigo supimos los misterios de las cosas como si fuéramos espías de los dioses. Sus secretos descubrimos. Conoces todas las nieves, todos los riscos, todos los gestos de los hombres, todo el espesor del viento, la justa medida de la espera junto a la luz total de nuestras cosas. Fabricas los sueños del jardín. Doblegas la furia de la guerra. En cada trinchera nos proteges; nos cubres en cada retirada y avanzas con nosotros, la primera.

Has asistido a mil batallas y tienes otras mil por combatir. Ilesa saldrás en cada portachuelo. Ninguna polvareda nublará tu paso, menos las luces de tus blancos senos. Mientras seamos capaces de asistir a un terremoto sobre un rayo de luna o a una tempestad en una gota de sol, crecerá tu sombra, Hilandera Majestuosa, la de todos los hilos de los sueños. Desde los Decretos de Belén y de la Sala de Actos del Smolni, con el mundo entero por testigo, tranquilidad no del orden existente, sino la de un orden nuevo, en busca de una humanidad nueva. La de elevar al hombre nuestro sueño. La de tan amarte y tan morirte, P A Z.

“Alguien soñaba cierta noche que todos los poetas del mundo, a un solo impulso, escribían sobre las paredes o los muros de las ciudades de la tierra una canción contra la guerra. Y que todas las madres y los padres y los niños y los jóvenes y las muchachas de todas las ciudades, las aldeas, las praderas, las montañas y los mares del mundo copiaban aquella canción en los cuadernos y en los platos, en las ollas y en las sábanas, en los zapatos y en las arenas, sobre los autos y las chimeneas, sobre las camisas y las pelotas. Hasta que todo el mundo fue una sola canción contra la guerra. Ni los políticos bribones, ni los militares obtusos, ni los científicos de la destrucción ni los mínimos ni los máximos comerciantes de la guerra pudieron atreverse a nada, mucho menos a soplar su globo de colores, pues la terrible P de la palabra Paz golpeaba con tanta furia sus intestinos que cada vez reducía más a gabazo su mala fe.” (Gustavo Pereira).




viernes, 18 de junio de 2010




Hay
Pablo Mora

In memoriam José Saramago

Hay un retrato de agua y de quebranto palabras de entre casa y las de cambio un juntar de palabras escondido una cuerda más tensa y resonante la amenaza de muerte o de esperanza hay sombras y luciérnagas hay vida ese olor de mujer que nos persigue o ese clamor de patria que nos reta o con el alma de la patria en ascuas una vena sangrando de pavor la nocturna memoria sofocada el murmullo del día amanecido la jaula de locura enfurecida hay mentiras de más y compromisos la vida inesperada descubierta la promesa escondida en la semilla aguas blancas secretas reunidas lo amargo de las sombras y las penas

Hay el grito solar como protesta el infierno el martirio de los hombres un río una promesa el mar dormido un juego de demencia una ventana el íntimo rumor que abre las rosas el camino del perro su pupila señales de estar vivo y en peligro la noche y su recado a la intemperie altos troncos y en lo alto el claro canto la palabra y el llanto y sus hogueras el mar su llamarada sus confines grandes secretos todos escondidos hay un terror de manos en el alba un rechinar de puerta una sospecha un grito que horada como una espada un ojo desorbitado que te espía hay un fragor de fin y de derrumbe un enfermo que rompe una receta hay un niño que llora medio ahogado hay un juramento que nadie acepta una esquina que salta en emboscada un trazo negro un brazo que repele un resto de comida masticada una mujer atada que se acuesta

Hay flores que navegan en azul hay la antigua memoria de las aguas un árbol que conozco de memoria hay un hombre velando desatado hay una noche insomne rebelada la lumbre del asombro al descubierto el fondo más lejano de los vasos hay un viento que danza hay una calle un cielo hay unos árboles en fila hay una soledad ciertos recuerdos hay una atmósfera de hollín cargada de asombro de pavor de escarapela hay un viento que danza enloquecido hay un reloj de tiempo detenido hay un reloj paralizado ahora una calle un rencor hay alguien solo hay hambre junta en oleada atroz hay hambre antigua nueva y a montones la miseria el luto otra vez el hambre al hombre lo cobija el hambre antigua en el umbral del tiempo se acurruca sólo comemos soledad y pena seguimos con el hambre todavía en el ruedo del hambre y de la guerra se agiganta la sombra de la muerte la lluvia Dios el hombre tienen hambre

Hay un paso dos muros escondidos hay un batir de remo acompasado el silencio que ahoga y amordaza de pie la cuerda tensa del orgasmo la sombra de la muerte que reúne el peso de la noche y el gemido el reverso del trono el rudimento la promesa dormida en la semilla hay el grito solar como protesta el grito la amenaza el perro malo la pena del silencio el sinsentido hay un terror de manos en el alba el aullido del pan acá en la puerta la pólvora y el pueblo y la palabra hay la esquina del tiempo que resurge el destino del hombre su sollozo hay un pobre que llora en el barranco un niño que entre lluvias llanto apaña hay un dolor de huecos por el aire hay una luna canjeada en muerte —miserable torpeza de la noche— hay divinos almácigos en guardia hay un hombre que lucha con su hambre hay mil pruebas mortales que vencer hay que amar con horror para salvarse ¡Hay hermanos muchísimo qué hacer! (PSA).

pablumbre@hotmail.com






domingo, 13 de junio de 2010

Morir de asombros






Morir de asombros

Pablo Mora


En esta noche aciaga que cruzamos, en esta encrucijada de misiles y de cruces, soñemos junto al sueño de la mar. Pulsemos el tamaño del dolor ajeno. Preguntémoselo al mar que el mar lo sabe. En esta noche fría, noche propicia, noche creadora, noche amiga, contamos con dos alas: con la noche y con el mar. Mientras la llama roja de la fe flamea, mientras el fuego azul del horizonte espera, invita la bandera a batallar.

Renazca, entonces, la cena que recrea y enamora, lejos de la antigua cena miserable. Tirémonos al mundo. Añadamos, por fin, algo al mundo. Acerquémonos todos a la vida, al parentesco que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Alejémonos de las cosas, pongamos un mar de por medio, para ver las cosas de cerca.

Porque, ya sabemos, el mar lo comienza todo una y otra vez, lo une, lo disocia, lo aleja, lo transforma, lo acrece o lo vence y nos trae asimismo la esperanza, la dicha o la desilusión. El mar nos piensa, nos piensa y nos sostiene. Nos ciñe simplemente, nos espera. Antes que el tiempo se acuñara en días, el mar, el siempre mar, ya estaba y era. En esta hora de soledad terrestre, activa aguas puras, parecidas a los sueños.

Sobre la cresta de la ola a merced del mar bogamos todavía, cumpliendo tiempos, soles irreales, espejismos. A pedirle a la luz que nos espere. A reprocharle al alba su tardanza. A correr el peligro de la vida. A abrazar el asombro de la muerte. Hasta sabernos vivos sobre el mar. A preguntar si la palabra sirve, si sirve para algo la alegría, si en el mundo no quieren a los tristes, si creen las espigas en el hombre, si tienen los milagros descendencia, si es cuestión de vivir contra morir.

Barco de larga travesía, ola lenta de fuertes resonancias, cabalga el hombre a pelo sobre el mar, el hombre en el Pegaso de la mar, cabalga que cabalga las estrellas a caballo en las crines de la mar. El mar rodea la ceniza del hombre, golpea, solloza, canta, reclama lo suyo; con terrible bramido lo ciñe y espera su regreso. Toda madera tiene color a miel marina. Hay peces que navegan en el aire, olas que fulgen en las sementeras. El mar no está en la orilla, está en el hombre, en el paladar, en la mirada, en la pisada de molusco y ola. Pájaro de sol, de sal, escapado de un sitiado fervor, de las extrañas islas de la noche.

Es preciso sentir la muerte girando en los talones, sentirla girando en los Guantánamos, sentirla cagando en los hambrones. Es el momento de hacernos solidarios. Una tempestad de fusiles nos acecha, pero aún quedan brazos para izar banderas. Llegó el momento de morir de asombros. La hora de descargar nuestros almácigos. De cargar con los sueños que inventamos. A vivir mientras el alma nos suene. A morir cuando la hora nos llegue que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles, por debajo de la muerte. Porque varios tragos es la vida y un solo trago la muerte.





Ouroboros






Ouroboros
Pablo Mora


Serpiente alada, mordiéndose la cola en actitud de devorarse a sí misma. Autoconsumo. Círculo. Lo primigenio. La fuente del origen. Los principios vitales. Las fuerzas de la naturaleza. La esencia del reino subterráneo. La transmutación. Lo sempiterno. Movimiento continuo de los ciclos y esquemas evolutivos. El pasaje del tiempo. La rotación y forma del mundo y los astros. La armonía y unidad celestial y terrena. Totalidad. Perfección. Eternidad. Circunferencia. Esfera. Rueda. Eterno Retorno. Autofecundación. Reproducción. Renovación del universo. Renovación de la existencia. La perpetuidad. El permanente movimiento. Los altos y bajos de la vida. Volver a ser comienzo. Extensión. Voracidad. Autorreciclaje voraz. La muerte imprescindible, para que pueda existir la vida. Dominio de la inteligencia sobre los instintos. La victoria del espíritu sobre la materia. Conexión de polos, de mundos diferentes: el humano y el divino, el superior y el inferior, el cielo y el infierno. Imagen, sonido de la aurora boreal. Comienzo. Recomienzo. Disolución y unión. Ser alado. Volátil. Oro alquímico. Lo total, perfecto. Mundo inferior que debe ser superado por el espíritu y el alma. Disolvente universal. La base común que liga todo.

Símbolo unificador. El Uno. El Todo. Todo proviene de un todo y vuelve al mismo todo. La Unidad Cósmica. El principio, el centro y el fin. Nacimiento, plenitud y muerte. Clausura del secreto hermético. Principio y Fin. Cierre y Totalidad. Todo y Nada. Movimiento espiralado ascendiente al que el óvalo alude. Macro y microcosmos. Ser puro en reencuentro con la Totalidad. La gran corona de laureles. La danza, el sigilo del infinito. Hacia la perfección, la sabiduría. Mundo terrestre. Mundo celeste. Recrearse y regenerarse eternamente. Autofecundarse sin cesar. Equilibrio sin límite. Creación, sustentación y destrucción. El tres que es uno. La muerte indispensable para la vida.

Por eso Ouroboros se muerde la cola. Es necesario que la paloma atraviese la oscuridad de la noche para poder llegar a la luz. Es preciso hacer silencio para dar paso a la luz. Por eso las culebras mueren por la noche y renacen al amanecer, por los siglos de los siglos. Errabundo, el hombre, en el círculo de su cuerpo terrenal. En perfecta redondez. En movimiento perfecto. De ahí Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola. Los cuatro puntos cardinales. Los cuatro vientos principales. Círculo rotante. La esfera donde gira una gran rueda movida en círculo por el amor. Cuando el cuadrado se halle inscrito en el círculo se habrá encontrado el secreto. Se sabrá, entonces, por qué Ouroboros, la serpiente, se muerde la cola. Universalidad y equilibrio. Intercambio entre lo que es y lo que no es. Mundos de la luz y las tinieblas. Para que exista el uno, necesario es el otro. La materia, luz condensada. Misma cosa lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo. Voluntas y noluntas, Apolo y Dionisios, Osiris y Set, fundamento y abismo insondable. La obra divina y la humana, lo sutil y lo denso en solutio perfecta. Todo viene del uno, todo tiende al uno. Ouroboros constantemente nos conduce al origen, al comienzo del opus, construyendo el mundo visible con luz y tinieblas, o en ellas disolviéndolo.

pablumbre@hotmail.com