lunes, 12 de julio de 2010

Tras el socialismo encontrado







Tras el socialismo encontrado

Pablo Mora


Si somos capaces de temblar de indignación cada vez que se cometa una injusticia, somos, seremos camaradas. Lo dice Rimbaud, Letelier, Marx, Engels, Ludovico, el Che. Apiadémonos del surgimiento de las mayorías, ayudémoslas a levantarse, démosle la mano al sufrimiento, al descalabro, al descontento. Pesebricemos lo que sea preciso, librémonos de la civilización, esa injusticia armada. La última utopía optimista nos evoca un porvenir socialista, en el que cada hombre será un creador, un poeta, o no será. No entre quien no crea en la dura batalla necesaria para convertirse en un hombre nuevo, en el hombre del siglo XXI. Quien no dé importancia al desarrollo pleno del individuo y su conciencia. Tenemos porvenires por hacer. El futuro no un por-venir, sino un por-hacer. Lejos de toda alienación universal, superémonos mediante el desarrollo de toda potencialidad humana, de toda riqueza interior.

Necesitamos un viraje a medida de hombre, de ciencia, técnica, tecnología, creación. A partir de un Humanismo Científico Creador que apunte hacia un equilibrio entre lo utilitario, lo pragmático y lo teórico; lo social, lo productivo y lo ideológico, la Triple Representatividad propuesta por el mundo oriental. Humanismo Científico Creador derivado de uno Positivo tras un Humanismo Socialista Integral, donde se reconozca derecho a las exigencias integrales de la persona; donde cada hombre logre convertir las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad; donde toda capacidad encuentre el mejor cauce en sus propios esfuerzos, perspectivas y proyectos; donde toda humana virtualidad se plasme en contextualización creadora, donde unos y otros se objetiven actores-creadores al amparo de la dignidad humana.

Estado Naciente, rebelión, combate, fin del miedo. Otro modo de ser, vivir, sobrevivir. Subversión de un orden natural, toma de conciencia colectiva. Ante la desbocada violencia global, podríamos hablar de una Democracia Universal, donde tendrían cabida proposiciones como la del Fondo Humanitario Internacional a la altura del destino humano. El arte, así, ha de ser factor de expansión de la conciencia y la sensibilidad. Las formas artísticas, por bellas, son revolucionarias, amplían la sensibilidad del hombre, su conciencia. Todo lo consciente es revolucionario. La belleza es revolucionaria. Todo socialismo ha de apertrechar la conciencia, la emancipación estética del hombre. Todo arte verdadero es revolucionario, arma de denuncia, canto del hombre nuevo, voz auténtica del pueblo. ¿Qué es esto? Un fantasma recorre el mundo. Nosotros le llamamos camarada. Un mundo que ganar.


http://www.poiesologia.com/

pablumbre@hotmail.com




Fondo Humanitario Internacional




Fondo Humanitario Internacional
Pablo Mora



¿Seremos víctimas de nuestros propios inventos? ¿Será la tierra víctima de sus propios hijos? ¿Habrá desembocadura posible? Ciertamente aquello que es imprevisible encierra siempre una amenaza latente y potencial. En este orden de ideas, se nos presentan tres alternativas. La primera consiste en creer que el destino del hombre está infaliblemente garantizado por la evolución cósmica o por el progreso tecnológico. Bergson sostenía que el mundo está construido como “una máquina para hacer dioses”. Teilhard de Chardin, que el hombre es como una flecha que indica la dirección inevitable de su desarrollo biológico hacia una Unidad de Pensamiento de Dimensiones Planetarias; es decir, una comunidad espiritual que acoja a todos los hombres de la tierra. Otros científicos creen que las máquinas mismas terminarán por ocuparse atentamente del hombre y harán para él toda clase de proyectos, hasta resolverle sus propios problemas.
La segunda alternativa es aquella de la protesta permanente o endémica, de la denuncia indiscriminada de todas las estructuras del saber y de la sociedad, y de la renuncia a todo proyecto o proyección, porque no se puede confiar en los datos existentes ni utilizar sus posibilidades efectivas a mediano ni largo plazo. La tercera, la de la responsabilidad. Así como el hombre ha creado técnicas instrumentales, mecánicas y organizativas, puede crear las que le permitan la previsión probable de los efectos colaterales o indirectos de todas sus iniciativas o proyecciones logradas en cualquier campo. A través de nuevas técnicas interdisciplinarias el hombre podría controlar su incesante proceso de proyección, pararlo en un momento dado, extenderlo en otro, coordinarlo de manera de poder evitar los peligros que representan para la supervivencia o la dignidad humana. En este caso, sus selecciones —responsables—, en el campo del saber y de la actividad práctica, estarían preventivamente orientadas por el cálculo, al menos aproximado, de las ventajas y desventajas que ellas podrían ocasionar.
Si se lograse disponer de tales técnicas, el futuro del hombre podría ser previsto a corto plazo con una cierta probabilidad, y los peligros más graves e inminentes no nos encontrarían desarmados o impreparados. Es de esperar que esta última postura, la única adaptada a las dimensiones humanas, acabe por prevalecer. Su predominio sobre las demás no puede ser producto de la autoridad o de la violencia, sino de la libre búsqueda y decisión de la gran mayoría de los hombres. Antes que esclavitud, hemos de exigir "un desarrollo ético y moral por encima de la innovación tecnológica" (Davis, Gregory H.). Con Ricardo Fernández Muñoz, Miguel Ángel Davara y tantos otros, compartimos “la esperanza de un humanismo tecnológico donde el hombre acierte a utilizar la técnica y la tecnología al servicio del hombre”; donde “el desarrollo tecnológico debe ir así avanzando, en paralelo, haciendo siempre referencia al bien del género humano.” Entonces, se podría hablar de una Democracia Universal a medida de hombre. De un Fondo Humanitario Internacional. Retomando el camino del humanismo, ante la desbocada violencia global.




viernes, 9 de julio de 2010

HUMANISMO SOCIALISTA INTEGRAL







HUMANISMO SOCIALISTA INTEGRAL
Pablo Mora

Crisis y educación


“La crisis que nunca existió pero que —como la "materia oscura"— hace notar sus efectos, también lo hace sobre la educación. Acostumbrados a pensar todo siempre en términos económicos, el problema educativo se plantea como una adecuación entre inversión y resultados. La educación es un factor más en un sistema que busca la eficacia social y esta se concibe como rentabilidad. Sin embargo, esto no es más que ingeniería social, un pensamiento que se distancia de la educación como la forma en que la persona busca su propio camino a través del conocimiento. Cada vez más, la educación se concibe como una mediación para conseguir unos fines más que como un proceso de maduración y crecimiento personal. Que se vea en la educación la forma de superación social no es malo; que solo se vea eso, sí.
La crisis específica del modelo educativo es que está reflejando los condicionamientos sociales que están configurando la educación misma. Los resultados de la educación han de medirse en el modelo de persona y de sociedad que es capaz de producir y no solo como una herramienta para regular las crisis económicas. La circularidad del proceso se hace evidente, ya que es el sistema educativo el que ha producido los sujetos que han provocado las crisis. O se entiende esto o estamos condenados a producir sujetos que seguirán produciendo los mismos tipos de crisis. Habrá que pensar en un nuevo modelo para evitar caer en lo mismo.”


Joaquín Mª AguirreEditor Revista Espéculo
No, 45, Julio – Octubre 2010




En función de un marco referencial filosófico sólido, de una weltanschauung que apuntale las concepciones y ejecuciones académico-administrativas de la Universidad Venezolana del dos mil, sustentadas en los mejores basamentos axiológicos de una filosofía afianzada a su vez en el hombre y su compenetración con el contexto vital en que se desenvuelve, proponemos, como razón de ser universitaria, una visión del mundo enmarcada en el Humanismo Integral, en la naturaleza humana, dentro de las óptimas posibilidades y proyecciones del hombre, de modo que como institución matriz venezolana alcance a realizar su esencia y su compromiso existencial contextual.
Humanismo Integral que, según uno de sus portaestandartes, Jacques Maritain, respeta, real y efectivamente, la dignidad humana y reconoce derecho a las exigencias integrales de la persona, (siendo) capaz de engrandecer al hombre en la comunión". Humanismo Integral que "requiere a un tiempo que el hombre desarrolle las virtualidades en él contenidas y la vida de la razón, y trabaje para convertir las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad". Es decir, que implica "un progreso en el descubrimiento del mundo de las realidades espirituales". (Jacques Maritain).
Humanismo Integral que habría de llamarse preferiblemente Humanismo Científico Creador, puesto que implica la plena consideración de las capacidades del hombre para perfeccionarse a través de sus propios esfuerzos, perspectivas o proyectos. Humanismo Creador que hace suyos los postulados del Humanismo Socialista, en cuanto aboga por el desarrollo de las potencialidades del hombre, quien sería el encargado de plasmar su propia historia, en tanto creador de sí mismo. Humanismo que refrenda los principios del Humanismo Positivo representados en una ontología dialéctica del hombre en cuanto creador individual, creador desindividualizado y creador social. Equivalente a su vez al Humanismo Científico - Social a partir de la consideración de la interdisciplinariedad como requisito indispensable del progreso de la ciencia y de la gestión humana.
Confrontando los valores del mundo por descartar y sus contrapartes del mundo por lograr, las principales dicotomías en que afianza su visual la visión filosófica propuesta, el Humanismo Científico Creador, son: orden - coordinación; poder - responsabilidad; repetición - creación; explotación - valoración; obediencia - conciencia; deber - necesidad; privilegio - esfuerzo; dominio - participación; temor - audacia; convergencia - divergencia; obligación - compromiso; sumisión - autonomía; improvisación - racionalización; autocracia - consenso; esclavitud - libertad.
Se trata de interpretar al hombre y a su entorno como un proceso y un sistema abierto, dentro de un equilibrio estable con visiones de cambio planeado. Con Bogdan Suchodolski, se sostiene que "el desarrollo del hombre se materializa a través de sus actividades, que deben pasar por la prueba de los distintos tipos de criterios objetivos: el criterio de la verdad para la actividad científica, de la eficiencia para la actividad técnica, de la forma para la actividad artística, y de las fuerzas productivas y las relaciones sociales para la actividad económica". (Erich Fromm).
La universidad venezolana camino del siglo venturo suscribiría el pensamiento de Marek Fritzhand, cuando sostiene que "el ser humano que vive una vid significativa y valiosa es aquél que halla la felicidad y la consumación en actividades que transforman la naturaleza y la sociedad. Por encima de todo, estima su libertad y su autonomía, no como una libertad y una autonomía ajenas ala sociedad, ajenas a la comunidad humana, sino vinculadas al pueblo, por el pueblo y para el pueblo. El hombre sólo puede conquistar la felicidad y la perfección auténticas cuando asocia su propia felicidad y perfección con las de los otros". (ídem).
Del Humanismo Socialista Integral o Creador surge una nueva visión para la educación que Suchodolski explica así: "La práctica revolucionaria conduce a la construcción de un nuevo orden. La educación puede ayudar a construir un nuevo futuro para la humanidad; y ello no aisladamente, como los utopistas esperaban, sino al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden social". (Bogdan Suchodolski).
En una palabra, se trata de que la universidad venezolana de cara al venidero siglo recobre su razón de ser, revitalizando sus acciones, planes, programas y proyectos, consubstanciándose con su medio, con su contexto, de modo racional, efectivo y promisor; respondiendo por la formación de un tipo de hombre integral, dueño de sí mismo y de su entorno, en cuanto actor - creador social; antes que como esclavo de los demás hombres, donde unos y otros se objetivan mutuamente como cosas, instrumentos, útiles o medios, a espaldas de la dignidad humana, de la dignidad del dinamismo humano.
Dentro de los parámetros de liberación y vinculación de la educación con la praxis revolucionaria liberadora a través de un auténtico Humanismo Científico Creador, la Universidad Venezolana debería estar en condiciones de encontrarse consigo misma, a partir de una desindividualización o co - creación social; de un "enfrentamiento" de su medio a través de una efectiva cooperación liderizadora.
Dentro de los avatares a que pueda estar sujeta una concepción del mundo oculta entre los proyectos de nuestras casas universitarias, hemos de comprender que "unidad en la acción, diversidad de la ideología, aperturas de puertas a la especie humana y su continua humanización (o creación); una universidad para pensar "críticamente"; una nausea existencial frente a una sociedad que parlotea sobre libertad, que proclama los derechos y necesidades del individuo; mientras por otro lado reprime brutalmente la emancipación socioeconómica de los pueblos que luchan por ella", (Bárbara y John Ehrenreich) son, entre otras, las ideas que ha de sustentar el verdadero Movimiento Universitario Revolucionario en aras de perenne creación, de efectiva imaginación socio - creadora.
En suma, el Humanismo Integral propuesto debe contar con la concepción del mundo implícita en la técnica como logos epocal, determinante en el proceso universitario, en su proyecto - entwurf -, en la manera concreta de encarar el mundo, la circunstancia y los otros, los semejantes. Tal humanismo, en cuanto concreción de las potencialidades, "virtualidades" del hombre, debe brotar y afincarse en la técnica ineluctablemente, en la técnica que "confirma y determina la existencia y modos de comportamiento existenciales del hombre contemporáneo". (Ernesto Mayz Vallenilla).
En tal sentido, Ernesto Mayz Vallenilla presenta una rotunda, categórica conclusión: "En cuanto manifestación de su racionalidad, la técnica no se opone necesariamente al eros. Si está guiada por éste la técnica puede ser un instrumento de insospechada fecundidad para lograr, mediante sus aportes y realizaciones materiales, diseñar y garantizar una convivencia perfectamente humana entre los hombres. En cuanto expresión objetiva de la racionalidad del hombre, a la vez que como manifestación y testimonio de su conciencia genérica, en la tecnificación del universo (y, por ende, en las relaciones interhumanas) puede albergarse el germen de un nuevo humanismo". Ibídem). (ibídem).
Al aludir Mayz Vallenilla a la técnica, en relación al ethos, a "la morada espiritual en que se halla instalado originariamente el hombre, a partir de la cual se proyecta y diseña el sentido de su gestarse histórico", especifica:: "Si el desarrollo de una sociedad en vías de industrialización reclama una preparación crecientemente técnica, con no menor necesidad se nota ahora que, al par de ella, es perentorio que se promueva una educación cuyos fines se dirijan a potenciar las fuentes que alimentan el ethos. Por estar encaminada al rescate de lo más hondo y originario en el hombre, semejante tarea exhibe los rasgos que distinguen a un auténtico humanismo. Por ello, si no negamos el énfasis que se pone en acrecentar la enseñanza científica y tecnológica en Latinoamérica - lo cual nos parece justificado -, consideraríamos un grave error, de consecuencias imprevisibles, debilitar y aun desterrar en nombre de aquélla la impostergable necesidad de intensificar y extender la educación humanística. Sólo ella, en tanto fortifique y estimule el ethos del hombre latinoamericano, será capaz de salvaguardar nuestro porvenir y nuestro destino frente a la creciente penetración que despliega el imperialismo técnico. (...) La técnica, en cuanto visión planetaria del mundo, tiene también "su" humanismo. Pero no es semejante "humanismo" el que reclama Latinoamérica en la coyuntura actual" (Ibídem). Por supuesto que el humanismo al que alude el filósofo no es otro que el Humanismo Integral al que hacemos referencia: un humanismo que rescata al ethos en su más amplia acepción.
Definitivamente, frente al simple especialismo de la universidad tradicional, la universidad hoy más que nunca precisa una orientación humanística, un "humanismo integrador", capaz de dotar al individuo de un sistema de ideas válido para su tiempo, dentro de valores del conocimiento, la moralidad y el arte. Entre otros, Manuel García Morente y José Ortega y Gasset estaban convencidos de que la ciencia era el gran fenómeno humano transformador de las valoraciones contemporáneas, substrato y fundamento de las actividades del hombre contemporáneo; pero también reconocían que la vida tenía necesidad urgente de certidumbre y cosmovisiones que la ciencia sola por su propia exigencia de diversificación y especialización no podía dar. Porque mientras las ciencias diversifican y epecializan, las humanidades universalizan e integralizan.
Por ello, Ortega y Gasset considera que se precisan respuestas "culturales" cimentadas en soluciones científicas o viceversa. Esta labor integradora de lograr sistematizar el hormigón histórico cultural de acuerdo con el avance de las ciencias era para el filósofo español la tarea básica de la universidad. (Féliz Santolaria Sierra).
Por todas estas múltiples razones tórnase urgente la humanización del Sistema Hombre. "El objetivo general de una sociedad industrial humanizada puede definirse así: el cambio de la vida social, económica y cultural de nuestra sociedad en tal forma que estimule y fomente el crecimiento y lo vivo del hombre antes que viciarlo; que active al individuo antes que hacerlo pasivo y receptivo; que nuestras capacidades tecnológicas sirvan al crecimiento del hombre." Erich Fromm) "No se trata de desarrollar la producción por desarrollarla, sino de asegurar la total evolución del individuo partiendo del progreso científico y técnico, del progreso de la producción, del progreso social." (M. B. Kedrov).
Ante el dilema ciencias - humanidades y cómo lograr eficazmente la integración de las ciencias y las humanidades en la enseñanza universitaria, no debe buscarse la solución de manera aditiva solamente, sino proyectarse una solución integradora: no se trata de un mero agregado de cursos ni de agregar trabajos de laboratorio al Plan de Estudios de la ciencia. Al contrario, hemos de preguntarnos con Mario Bunge: "¿Por qué no ensayar el cultivo de una actitud filosófica en las ciencias naturales y sociales, y de una actitud científica en la filosofía y en las llamadas humanidades?". (Mario Bunge).
Justamente, según los entendidos, de eso es de lo que se trata: no de atiborrar de conocimientos caprichosos a científicos y humanistas, sino de crear en ellos, progresiva y sabiamente, actitudes que equilibren y alimenten sus respectivas especialidades. Al tiempo que se forman especialistas y técnicos, la universidad debe orientarse hace la formación de hombres dotados de una amplia sensibilidad social, política y económica. Consciente de ello, la universidad venezolana, particularmente la de corte tecnológico, ha de avivar, racionalizar y perfeccionar el área denominada Estudios Generales.
"A través de ellos, en lugar del viejo, gastado y retórico intento de proporcionar al estudiante una vaga reminiscencia de las clásicas "humanidades", lo que se trata es de abrir y despertar su comprensión para los profundos e insoslayables problemas que conforma nuestro propio tiempo por obra, justamente, de los impresionantes cambios y transformaciones que en todos los órdenes ha suscitado la revolución científica y tecnológica. De tal manera, adiestrando y ejercitando su visión en esta perspectiva que impide y combate activamente el "aislamiento" del especialista, no sólo se le dota de una auténtica circunvisión epocal que le permite acercarse y aprehender mejor la verdadera situación que confronta el hombre y lo humano en nuestro tiempo, sino a la vez de un instrumento (teórico y pragmático) que potencia su aptitud y lucidez para enfrentar y resolver con éxito las complejas y variables situaciones que posiblemente le depare la praxis si asume la elevada responsabilidad de abrir caminos y trazar nuevos rumbos en el seno de su correspondiente polis". (Mayz Vallenilla).
En este orden de ideas, la gestión educacional de la universidad se ha de situar en un profundo contacto y unión con la sociedad, con el pueblo, con su trabajo, con su vida, con las contradicciones sociales que éste padece, donde el profesor universitario, en cuanto educador orgánico y democrático, está llamado a ser un intelectual que oriente al pueblo, lo ayuda en su organización, comparte sus luchas y se educa en ellas y con él. (J. E. García-Huidocbro).
Nuevamente, en lenguaje de Mayz Vallenilla, la desindividualización y creación social del individuo y de la universidad, implícitas en el Humanismo Integral, entiéndense como la destrucción "de la falsa perspectiva de una "sujetividad" mal entendida, despojando el horizonte hacia la nostredad y otredad esenciales y fundamentales para un existir comunitario". (Mayz Vallenilla).
"Sólo proyectando y realizando su vida desde aquella nostredad, puede el hombre reconciliarse consigo mismo y vivir dignamente con los otros dejando ser a éstos lo que son: verdaderos semejantes (...) La semejanza se funda y emerge, en tal forma, de aquella nostredad, como estructura fundamental de la subjetividad. Desde ella y por ella el hombre se experimenta y nota como miembro de una comunidad, en la cual convive y coexiste con los otros en cuanto semejantes". (ídem).
Mutatis mutandis, el andamiaje académico universitario ha de comprender que su erlebnis o experiencialidad es sobre todo amor y, su contrario, muerte. Es cita, emoción, ofrenda, entrega, elevación, don de sí. Intercambio, comprensión, goce, regocijo, comunión. El ser desnudo. La Vida pura. Olvido, muerte, sueño y justicia. Donde cada actor, cada quien, "uno mismo" desaparezca, dándose todo entero, se desintegre, se funda en los demás, aceptando todo, compartiendo, debatiendo, deliberando todo, para que al final de esa zambullida pueda reaparecer asumiendo, entonces, a los demás. Comprendiendo a plenitud que la vocación de la "teatralidad universitaria" es ante todo el don de sí para poder asumir a los demás en omnicomprensiva convivencia. (Theodor Adorno et alii).







Mirando jugar un niño





Mirando jugar un niño
Pablo Mora




... A menudo se oculta un sentido sublime en un juego de niño.
SCHILLER: Thecla. Voz de un espíritu.




“Jugaba el niño en el jardín de la casa con una copa de cristal que, en el límpido ambiente de la tarde, un rayo de sol tornasolaba como un prisma. Manteniéndola, no muy firme, en una mano, traía en la otra un junco con el que golpeaba acompasadamente en ella. Después de cada toque, inclinando la graciosa cabeza, quedaba atento, mientras las ondas sonoras, como nacidas de vibrante trino de pájaro, se desprendían del herido cristal y agonizaban suavemente en los aires. Prolongó así su improvisada música hasta que, en un arranque de volubilidad, cambió el motivo de su juego: se inclinó a tierra, recogió en el hueco de ambas manos la arena limpia del sendero y la fue vertiendo en la copa hasta llenarla. Terminada esta obra, alisó, por primor, la arena desigual de los bordes. No pasó mucho tiempo sin que quisiera volver a arrancar al cristal su fresca resonancia: pero el cristal, enmudecido, como si hubiera emigrado un alma de su diáfano seno, no respondía más que con un ruido de seca percusión al golpe del junco. El artista tuvo un gesto de enojo para el fracaso de su lira. Hubo de verter una lágrima, mas la dejó en suspenso. Miró, como indeciso, a su alrededor; sus ojos húmedos se detuvieron en una flor muy blanca y pomposa, que a la orilla de un cantero cercano, meciéndose en la rama que más se adelantaba, parecía rehuir la compañía de las hojas, en espera de una mano atrevida. El niño se dirigió, sonriendo, a la flor; pugnó por alcanzar hasta ella; y aprisionándola, con la complicidad del viento que hizo abatirse por un instante la rama, cuando la hubo hecho suya la colocó graciosamente en la copa de cristal, vuelta en ufano búcaro, asegurando el tallo endeble merced a la misma arena que había sofocado el alma musical de la copa. Orgulloso de su desquite, levantó, cuan alto pudo, la flor entronizada, y la paseó, como en triunfo, por entre la muchedumbre de las flores.

¡Sabia, candorosa filosofía! pensé. Del fracaso cruel no recibe desaliento que dure, ni se obstina en volver al goce que perdió; sino que de las mismas condiciones que determinaron el fracaso, toma la ocasión de nuevo juego, de una nueva idealidad, de nueva belleza... ¿No hay aquí un polo de sabiduría para la acción? ¡Ah, si en el transcurso de la vida todos imitáramos al niño! ¡Si ante los límites que pone sucesivamente la fatalidad a nuestros propósitos, nuestras esperanzas y nuestros sueños, hiciéramos todos como él!.. . El ejemplo del niño dice que no debemos empeñarnos en arrancar sonidos de la copa con que nos embelesamos un día, si la naturaleza de las cosas quiere que enmudezca. Y dice luego que es necesario buscar, en derredor de donde entonces estemos, una reparadora flor; una flor que poner sobre la arena por quien el cristal se tornó mudo... No rompamos torpemente la copa contra las piedras del camino, sólo porque haya dejado de sonar. Tal vez la flor reparadora existe. Tal vez está allí cerca... Esto declara la parábola del niño; y toda filosofía viril, viril por el espíritu que la anima, confirmará su enseñanza fecunda.”



(Parábola correspondiente al capítulo VIII de MOTIVOS DE PROTEO. Una de las más popularizadas de José Enrique Rodó.).




miércoles, 7 de julio de 2010







Poema Revolución de Gonzalo Arango



Una mano
más una mano
no son dos manos
Son manos unidas
Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo
no esté en pocas manos
sino en todas las manos








lunes, 5 de julio de 2010

PLEGARIA POR LA PAZ








PLEGARIA POR LA PAZ
Pablo Mora

Cuando el aire huele a pólvora la guerra envejece el corazón.
En la noche de la guerra, del hambre y de la lluvia,aparece, gigante, la sombra de la muerte.
Habrá de haber tiempo para la Poesía,si no quieren pueblos y hombres sucumbir antes de tiempo.
Por los niños perdidos en la guerra:¡Señor, danos menos fuerza para la guerray más valor para la paz!
Una leve sospecha nos consume:al borde de esta nueva primaveravan los hombres derecho hacia la guerra,dispuestos a acabar con la alborada.
Amigos y enemigos se confundencon los mismos presagios de la muerte;no bastan los sollozos de las florespara calmar las furias de los vientos.
Definitivamente se pelea.La sangre de los hombres se derrama.Cada vez son más altas las hogueras.
La pavura del hombre se agiganta.Al verse codo a codo en la trincherani dueño de su sombra ya se siente.
Hablamos de la muerte, compañero,la misma que nos tiene sin cuidado,la que ha perdido el precio entre nosotros,la muerte, la infalible compañera.
Pensamos en los campos de batalla,en ellos se nos funde la esperanza.Pensamos en mejores madrugadaspara el pan amasado con la aurora.
Pisoteada está la primavera.Son pocas las mañanas que nos quedan.No está quedando tiempo para el sueño.
Cuidemos entretanto a nuestros hijosmientras trenzan sus sueños lentamente.Sigamos con la vida que nos resta.
Por los niños perdidos en la guerra:¡Señor, danos menos fuerza para la guerray más valor para la paz!
Es tiempo de velar por la esperanza,por los nuevos caminos de la aurora.Es tiempo de acercarnos a la madrea pedirle el aliento de la vida.
Es tiempo de mirar a las estrellas,de andar con el hermano que nos quedaa la huerta perdida entre la aldeapara ver qué semillas recoger.
Es tiempo de arrumbar los macundales,de encontrarnos de nuevo con la vidapara invocar la aurora del vidente.
Es tiempo del mejor amanecer,de esperar, bien armados de paciencia,acampar en espléndidas ciudades.




sábado, 3 de julio de 2010

Juguemos a la patria




Juguemos a la patria
Pablo Mora

… ay cuándo ay cuándo y cuándo despertaré en tus brazos…

Pablo Neruda


Porque tu luz en las tinieblas resplandece. Porque clara luce tu sombra en la distancia o la noche de tu lumbre. Porque nunca te sentimos tan vecina a nuestro insomnio. Porque a diario nos compruebas que existe algo más acá de las estrellas, donde titilan las entrañas de tus hijos: el más acá poblado de miserias y de sueños. El más acá del horizonte. El más acá de tu entrecejo, de tu ira, desasosiego, tempestad y grito. Porque siguen los imperios velando tu riqueza, defendiendo a dentelladas, a mordiscos, su trono y lozanía, mientras la guerra se decreta; sigue, crece, se desborda y multiplica. Sigue arreciando cerca de los golfos, cerca de los mares, cerca del hombre y sus tormentos. Verdadero asalto a mano armada, arrebatando conciencias, minerales, alboradas; mundos y submundos ante la colosal supermandad del odio.
Porque comienzan a escasear los perfumes de oréganos, cardones, tunas, semerucos, damas de medianoche, andiduras, guayanas, falconías, frente a las viejas casas solariegas, el sol, el solaraje, la rabia, la llagadura, el desvelo, la ternura. Porque arrastramos muerte todavía. Porque combatimos con el caballo azul del amor, el blanco de la libertad y el rojo del combate. Porque persiste angustia, soledad, silencio, crispación y pálpito, aguijando, aguijoneando, arañando nuestro tiempo, circundando las voces desgarradas del barranco. Porque morimos de miseria cada tarde ante el viento huracanado de la larga letanía de este dolor definitivamente inhumano. Porque el pecho es un celaje que no puede contenerte.
Porque persiste el desgarramiento, la llamarada, la brasa, la hoguera, la hojarasca, la bazofia cotidiana. Porque hacen falta jinete, cabalgadura, lontananza, sabanas para la canción de la victoria. Porque bebemos nuestra agua a precio de sangre dolarada. Porque casi no alcanza el sudor para la leña. Porque el yugo se encarama en la cerviz y nuestra piel quema como un horno por el ardor del hambre. Porque seguimos con el hambre todavía, descalzos todavía, sedientos todavía. Carcomida la conciencia desde adentro, desde lejos, desde afuera, desde siempre, desde cerca, hasta las cejas.
Oigamos el clamor, el griterío, al hambre en su galope. Escondámosle los dados a los dioses. Cuidemos de quedarnos de pronto sin presente, sin futuro, sin fe, sin osadía. ¡Juguemos a la patria! Hijos del Mañana, escuchemos la melodía del futuro. Comencemos de nuevo. Acumulemos paz, previendo las luchas que le faltan al torrente. Acumulemos sueños y verdades, lo que importa es la luz de los caminos. ¡No más odio! ¡No más cólera! ¡Sólo el hombre! ¡Nuestra condición! ¡Sólo campos, huertas, sementeras! ¡Sólo arados para el hombre! ¡Sólo hogares para el hombre! ¡Sólo amor, el viril amor del hombre por su hermano, su llanto y esperanza!
¡Menos fuerza para la guerra! ¡Más valor para la paz! ¡A juego limpio! ¡Doblemos la parada! ¡A jugársela! ¡A jugárselas! ¡Soñemos con la paz! ¡Apostemos a la patria! ¡Juguemos a la patria!