miércoles, 14 de julio de 2010

Empezamos





Empezamos

Empezamos midiendo con la manoel patio, el cielo de la antigua escuela;ahora solamente sopesamosel llanto de la muerte en pie de guerra. Cuando niños jugamos al castillo,los sueños se mecían en las sienes,diciembre —lumbre en colosal niñura—,algo mejor para el mañana ignoto. De nuevo niños —el reloj del tiempo—.¡Que nunca se nos nuble el horizonte!¡Que nunca más la nieve se enrojezca! Ante el niño fundido en la trinchera:¡Menos fuerza, Señor, para la guerray más valor para fraguar la paz!


pablo mora




martes, 13 de julio de 2010

¿Dónde está mi país?






¿Dónde está mi país?
Pablo Mora

¿dónde está mi país?
¿será que estuvo
está conmigo?
¿que viene y va conmigo?
¿que al fin llega conmigo a mi país?

Mario Benedetti




¿Por qué estarán los vientos separándonos? ¿Cuándo podrás quedarte entre tu sombra? ¿Quién que sea no es gota en el alambre? ¿Cuánto sabrá mi asombro de los gatos? ¿Sabrán los sueños algo de nosotros? ¿En verdad creerá en nosotros Dios? ¿De qué lado estará la suerte yendo? ¿De qué lado los bárbaros están? ¿Quién al árbol le quita la mirada? ¿Quién con las amapolas la agarró? ¿Para quién el aviso de los muertos? ¿Quién del polvo podrá escapar riendo? ¿Quién de verdad ha añadido algo al mundo? ¿Quién hay que no esté en pie de muerte andando?

¿Eres tú o yo éste que se mira en el espejo? ¿Han de ser iguales todos los espejos? ¿Habráse dado ya con el espejo eterno? ¿Tiene algo que ver la Libertad con la miseria? ¿Puede vivir tan sólo masturbándose en el Puerto? ¿Quién dijo Libertad primero? ¿Quién escribió su nombre, su poema? ¿Quién los borró de las praderas? ¿Qué sabe la derecha de la izquierda? ¿De qué color se viste la igualdad? ¿Qué se hizo Jesucristo? ¿Dejaremos de morir de veras? ¿Cuándo somos de veras lo que somos? ¿Somos la insomne lumbre que nos crea?

¿Dónde está mi país: junto al pan o al borde de la sombra? ¿Dónde está mi país: en la desgarradura de sus soles? ¿Dónde está mi país: en los suspiros del viento? ¿Dónde está mi país: en las sogas del hambre? ¿Dónde está mi país: en los muñones del remordimiento? ¿Dónde está mi país: distante de la suerte, lejano de su sombra? ¿Dónde está mi país: postergado en qué olvido? ¿Dónde está mi país: en qué rincón o pedacito de miedo? ¿Dónde está mi país: acurrucado, agazapado, desvelado? ¿Dónde está mi país: en qué delirio, insomnio o madrugada? ¿Dónde está mi país: en qué rastrojo, cerro o emboscada? ¿Dónde está mi país: partido en dos o en tres pedazos? ¿Dónde está mi país: en el motín de la penuria? ¿Dónde está mi país: en los morrales del hambre?

¿Dónde está mi país: en las gotas del alambre? ¿Dónde está mi país: al borde de la noche? ¿Dónde está mi país: en la desolación de la memoria? ¿Dónde está mi país: en el delirio de sus fondas? ¿Dónde está mi país: en las manos abiertas y aprendices? ¿Dónde está mi país: en qué surco, en qué trampa? ¿Dónde está mi país: en qué pestaña del odio? ¿Dónde está mi país: metido en qué fragores? ¿Dónde está mi país: crepitando de enigmas? ¿Dónde está mi país: en miseria, quebrantos o malezas? ¿Dónde está mi país: en qué lidia, en qué combate? ¿Dónde está mi país: sumido en qué llanto? ¿Dónde está mi país: en qué sueño, reto o clarinada? ¿Dónde está mi país: en qué palacio, tugurio o enramada?

¿Dónde está mi país: en qué campana o alboroto? ¿Dónde está mi país: en qué lugar del rostro o el quebranto? ¿Dónde está mi país: callado, a gritos o zancadas? ¿Dónde está mi país: sumiso, insigne, doblegado? ¿Dónde está mi país: en el cuaderno, en los platos en las planas? ¿Dónde está mi país: en el clavel de la amnistía? ¿Dónde está mi país: en las deudas de sus montes? ¿Dónde está mi país: en las huellas del pánico? ¿Dónde está mi país: en el enjambre que irrumpió en la calle? ¿Dónde está mi país: en el pan que amanece pese a todo? ¿Dónde está mi país: en los asuntos rojizos? ¿Dónde está mi país: en las costumbres del gallo? ¿Dónde está mi país: anda con pies de plomo? ¿Dónde está mi país: en los botones desprendidos, en la noche, el alba, la bisagra, el día?






Preguntas

Preguntas

¿Por qué estarán los vientos separándonos?
¿Cuándo podrás quedarte entre tu sombra?
¿Quién que sea no es gota en el alambre?
¿Cuánto sabrá mi asombro de los gatos?
¿Sabrán los sueños algo de nosotros?
¿En verdad creerá en nosotros Dios?
¿De qué lado estará la suerte yendo?
¿De qué lado los bárbaros están?
¿Quién al árbol le quita la mirada?
¿Quién con las amapolas la agarró?
¿Para quién el aviso de los muertos?
¿Quién del polvo podrá escapar riendo?
¿Quién de verdad ha añadido algo al mundo?
¿Quién hay que no esté en pie de muerte andando?

¿Eres tú o yo éste que se mira en el espejo?
¿Han de ser iguales todos los espejos?
¿Habrase dado ya con el espejo eterno?
¿Tiene algo que ver la Libertad con la miseria?
¿Puede vivir tan sólo masturbándose en el Puerto?
¿Quién dijo Libertad primero?
¿Quién escribió su nombre su poema?
¿Quién los borró de las praderas?
¿Qué sabe la derecha de la izquierda?
¿De qué color se viste la igualdad?
¿Qué se hizo Jesucristo?
¿Dejaremos de morir de veras?
¿Cuándo somos de veras lo que somos?
¿Somos la insomne lumbre que nos crea?

Pablo Mora

lunes, 12 de julio de 2010

Invocación a la Paz





Invocación a la Paz

Pablo Mora


Ancha soledad de los desiertos. Sol en los tejados. Silenciosa frescura del aljibe. Vellón azul rondando por el aire. Voz en alta llamarada. Milagro para el rayo en muerte de la guerra. Canto de la brisa, el sol y las quebradas. Amor que no puede caminar como una hoja. Una hoja entre el viento que camina o un camino entre el vientre de la hoja que se va. Hoja y camino. Camino caminando con el viento. Incógnita en el tiempo. Una pregunta en pie para los hombres. Colina para otear a Dios. Hondonada para hallar la luz. La cresta de un lucero, por el postigo corazón mirando. Susurro de los árboles, tu sueño. Tu corazón, del tamaño del mar que conocemos. Tu cabellera, los ríos, las quebradas, los riachuelos. Diminuta, te escondes en los sauces que duermen a los lagos, en los cipreses de la tumba ajena, en los aljibes de las casas solas; en los zaguanes del amor del viento o en las pestañas de la madre pobre. Hojarasca entre la noche de los pájaros. Tronco fatigado por el tiempo y la tormenta. Latido de fogata crepitando entre la fronda. Lumbre y mujer para la misma sombra. Sueño y silbido para el mismo abismo. Amanecer y tarde florecidos, floreciendo en las sienes de la flora. Lucero y arrebol, azules horas. Cocuyo entre rastrojos vespertinos, iluminando el resplandor tardío, las noches de vigilia arrobadora. Júbilo, alumbramiento, bienvenida. Ara en fulgor para el altar del tiempo, para elevar el corazón festivo. Trino con que cantamos a la vida, cuando la suerte nos ofrece el huerto para sembrar de estrellas el camino. El pan, el oro, la solemne sombra en esplendor divino, la alegría. Infancia en llama, en canto, en lejanía que el transparente corazón la nombra. La soledad que en la vereda asombra al trigo, al viento, al lirio en noche fría. Ardiente claridad la poesía que el huracán del corazón alfombra. Encanto de la luz, la Navidad que alumbra el triunfo matinal del hombre y el silencioso arroyo del deseo. En glorias del amor, la huracandad con que la brisa de la luna asombre la encantadora música de Orfeo. Conoces nuestra locura como nadie más conoce. Nos visitas muy de madrugada o cuando cae el sol sobre el tejado. Contigo “supimos los misterios de las cosas como si fuéramos espías de los dioses”. Sus secretos descubrimos. Conoces todas las nieves, todos los riscos, todos los gestos de los hombres, todo el espesor del viento, la justa medida de la espera junto a la luz total de nuestras cosas. Fabricas los sueños del jardín. Doblegas la furia de la guerra. En cada atrinchera nos proteges; nos cubres en cada retirada y avanzas con nosotros, la primera. Has asistido a mil batallas y tienes otras mil por combatir. Ilesa saldrás en cada portachuelo. Ninguna polvareda nublará tu paso, menos las luces de tus blancos senos. Mientras seamos capaces de asistir a un terremoto sobre un rayo de luna o a una tempestad en una gota de sol, crecerá tu sombra, Hilandera Majestuosa, la de todos los hilos de los sueños. Desde los Decretos de Belén y de la Sala de Actos del Smolni, con el mundo entero por testigo, tranquilidad no del orden existente, sino la de un orden nuevo, en busca de una humanidad nueva. La de elevar al hombre nuestro sueño. La de tan amarte y tan morirte, P A Z.





Paz








Paz es un elemento
que no tiene contornos definidos;
no le conocemos longitud, altura,
ciclo molecular, peso específico.
Mas le conocemos su sabor exacto:
es un sabor a trigo,
a leche y miel, a rosas, a durazno,
que como un corazón recién nacido
palpita entre los dedos de las hojas
por su sola dulzura sostenido.


Tiberio León






Tras el socialismo encontrado







Tras el socialismo encontrado

Pablo Mora


Si somos capaces de temblar de indignación cada vez que se cometa una injusticia, somos, seremos camaradas. Lo dice Rimbaud, Letelier, Marx, Engels, Ludovico, el Che. Apiadémonos del surgimiento de las mayorías, ayudémoslas a levantarse, démosle la mano al sufrimiento, al descalabro, al descontento. Pesebricemos lo que sea preciso, librémonos de la civilización, esa injusticia armada. La última utopía optimista nos evoca un porvenir socialista, en el que cada hombre será un creador, un poeta, o no será. No entre quien no crea en la dura batalla necesaria para convertirse en un hombre nuevo, en el hombre del siglo XXI. Quien no dé importancia al desarrollo pleno del individuo y su conciencia. Tenemos porvenires por hacer. El futuro no un por-venir, sino un por-hacer. Lejos de toda alienación universal, superémonos mediante el desarrollo de toda potencialidad humana, de toda riqueza interior.

Necesitamos un viraje a medida de hombre, de ciencia, técnica, tecnología, creación. A partir de un Humanismo Científico Creador que apunte hacia un equilibrio entre lo utilitario, lo pragmático y lo teórico; lo social, lo productivo y lo ideológico, la Triple Representatividad propuesta por el mundo oriental. Humanismo Científico Creador derivado de uno Positivo tras un Humanismo Socialista Integral, donde se reconozca derecho a las exigencias integrales de la persona; donde cada hombre logre convertir las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad; donde toda capacidad encuentre el mejor cauce en sus propios esfuerzos, perspectivas y proyectos; donde toda humana virtualidad se plasme en contextualización creadora, donde unos y otros se objetiven actores-creadores al amparo de la dignidad humana.

Estado Naciente, rebelión, combate, fin del miedo. Otro modo de ser, vivir, sobrevivir. Subversión de un orden natural, toma de conciencia colectiva. Ante la desbocada violencia global, podríamos hablar de una Democracia Universal, donde tendrían cabida proposiciones como la del Fondo Humanitario Internacional a la altura del destino humano. El arte, así, ha de ser factor de expansión de la conciencia y la sensibilidad. Las formas artísticas, por bellas, son revolucionarias, amplían la sensibilidad del hombre, su conciencia. Todo lo consciente es revolucionario. La belleza es revolucionaria. Todo socialismo ha de apertrechar la conciencia, la emancipación estética del hombre. Todo arte verdadero es revolucionario, arma de denuncia, canto del hombre nuevo, voz auténtica del pueblo. ¿Qué es esto? Un fantasma recorre el mundo. Nosotros le llamamos camarada. Un mundo que ganar.


http://www.poiesologia.com/

pablumbre@hotmail.com




Fondo Humanitario Internacional




Fondo Humanitario Internacional
Pablo Mora



¿Seremos víctimas de nuestros propios inventos? ¿Será la tierra víctima de sus propios hijos? ¿Habrá desembocadura posible? Ciertamente aquello que es imprevisible encierra siempre una amenaza latente y potencial. En este orden de ideas, se nos presentan tres alternativas. La primera consiste en creer que el destino del hombre está infaliblemente garantizado por la evolución cósmica o por el progreso tecnológico. Bergson sostenía que el mundo está construido como “una máquina para hacer dioses”. Teilhard de Chardin, que el hombre es como una flecha que indica la dirección inevitable de su desarrollo biológico hacia una Unidad de Pensamiento de Dimensiones Planetarias; es decir, una comunidad espiritual que acoja a todos los hombres de la tierra. Otros científicos creen que las máquinas mismas terminarán por ocuparse atentamente del hombre y harán para él toda clase de proyectos, hasta resolverle sus propios problemas.
La segunda alternativa es aquella de la protesta permanente o endémica, de la denuncia indiscriminada de todas las estructuras del saber y de la sociedad, y de la renuncia a todo proyecto o proyección, porque no se puede confiar en los datos existentes ni utilizar sus posibilidades efectivas a mediano ni largo plazo. La tercera, la de la responsabilidad. Así como el hombre ha creado técnicas instrumentales, mecánicas y organizativas, puede crear las que le permitan la previsión probable de los efectos colaterales o indirectos de todas sus iniciativas o proyecciones logradas en cualquier campo. A través de nuevas técnicas interdisciplinarias el hombre podría controlar su incesante proceso de proyección, pararlo en un momento dado, extenderlo en otro, coordinarlo de manera de poder evitar los peligros que representan para la supervivencia o la dignidad humana. En este caso, sus selecciones —responsables—, en el campo del saber y de la actividad práctica, estarían preventivamente orientadas por el cálculo, al menos aproximado, de las ventajas y desventajas que ellas podrían ocasionar.
Si se lograse disponer de tales técnicas, el futuro del hombre podría ser previsto a corto plazo con una cierta probabilidad, y los peligros más graves e inminentes no nos encontrarían desarmados o impreparados. Es de esperar que esta última postura, la única adaptada a las dimensiones humanas, acabe por prevalecer. Su predominio sobre las demás no puede ser producto de la autoridad o de la violencia, sino de la libre búsqueda y decisión de la gran mayoría de los hombres. Antes que esclavitud, hemos de exigir "un desarrollo ético y moral por encima de la innovación tecnológica" (Davis, Gregory H.). Con Ricardo Fernández Muñoz, Miguel Ángel Davara y tantos otros, compartimos “la esperanza de un humanismo tecnológico donde el hombre acierte a utilizar la técnica y la tecnología al servicio del hombre”; donde “el desarrollo tecnológico debe ir así avanzando, en paralelo, haciendo siempre referencia al bien del género humano.” Entonces, se podría hablar de una Democracia Universal a medida de hombre. De un Fondo Humanitario Internacional. Retomando el camino del humanismo, ante la desbocada violencia global.