miércoles, 21 de julio de 2010

tal vez

Yo que siempre estoy de espaldas al crepúsculo
pienso que la vida tal vez sea un tango al revés


pablo mora

martes, 20 de julio de 2010

ORACIÓN POR MARILYN MONROE






Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe, aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje sin su Agente de Prensa sin fotógrafos y sin firmar autógrafos sola como un astronauta frente a la noche espacial. Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times) ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro (la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz). Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox. El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones. Señor en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad, Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine. Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor). Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos, el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo. Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros por nuestra 20th Century por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado. Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes. Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el Psicoanálisis. Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena y cómo se fue haciendo mayor el horror y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine. Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados que cuando se abren los ojos se descubre que fue bajo reflectores ¡y se apagan los reflectores! Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico) mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada. O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor vistos en la salita del apartamento miserable. La película terminó sin el beso final. La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono. Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER O como alguien que herido por los gangsters alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor: quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar y no llamó (y tal vez no era nadie o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles) ¡contesta Tú al teléfono!

Ernesto Cardenal







CON LAS MANOS






CON LAS MANOS abiertas y aprendices
estamos en la noche agazapados
nos asombran las bóvedas y el viento

Entre noches de pálpito y conjura
nos quedamos de pronto sin presente
sin futuro sin fe sin osadía

En la helada tangencia de la muerte
esperamos la noche alguna noche
la noche como muro como asombro
la muerte nuestra noche predilecta

Junto al río o al borde de la noche
desde el umbral azul de los fogones
crepitando en enigmas postergados
pregunta que pregunta por las sombras


Pablo Mora




CON LAS MANOS

CON LAS MANOS abiertas y aprendices
estamos en la noche agazapados
nos asombran las bóvedas y el viento

Entre noches de pálpito y conjura
nos quedamos de pronto sin presente
sin futuro sin fe sin osadía

En la helada tangencia de la muerte
esperamos la noche alguna noche
la noche como muro como asombro
la muerte nuestra noche predilecta

Junto al río o al borde de la noche
desde el umbral azul de los fogones
crepitando en enigmas postergados
pregunta que pregunta por las sombras


Pablo Mora

Larguísima





Larguísima
la noche que nos cruza
Acaso brille un lucero a la intemperie
o algún horizonte vista claridades
Tal vez afuera lejos de la tierra


Somos otros en despiadada espera sostenidos
El canto está apagado su ojo insomne
inmenso insomne párpado nocturno
Defendamos con urgencia los fueros de la vida
amenazada


Se necesitan palabras que golpeen
fuego que haga visible el ramo del primer sol
esa mujer desconocida que es la nochepoesía
la más larga y gozosa de las noches

Como un árbol al pie de la tormenta
en vela con la lira de su insomnio
ven a sentarte en el lugar del grito
ven a mirar el tiempo que comienza
ven conmigo a esperar la clarinada
la memoria y certeza de estar vivos


Pablo Mora




Larguísima

Larguísima

Larguísima
la noche que nos cruza
Acaso brille un lucero a la intemperie
o algún horizonte vista claridades
Tal vez afuera lejos de la tierra


Somos otros en despiadada espera sostenidos
El canto está apagado su ojo insomne
inmenso insomne párpado nocturno
Defendamos con urgencia los fueros de la vida
amenazada


Se necesitan palabras que golpeen
fuego que haga visible el ramo del primer sol
esa mujer desconocida que es la nochepoesía
la más larga y gozosa de las noches

Como un árbol al pie de la tormenta
en vela con la lira de su insomnio
ven a sentarte en el lugar del grito
ven a mirar el tiempo que comienza
ven conmigo a esperar la clarinada
la memoria y certeza de estar vivos


Pablo Mora

domingo, 18 de julio de 2010

Fidel Siempre







Fidel siempre
Pablo Mora

El hombre, entre los años, en busca de la luz, de su luz. El círculo perpetuo de la vida y la muerte. Uno y diverso, de perfil, sobre sus sombras, naciendo, renaciendo. Melodía in crescendo, su locura, su fe, sus osadías lo acosan. Desenfunda la paz contra la guerra. Hombro a hombro, codo a codo, enarbola los sueños de los árboles, la lluvia seminal de su plantío, el centro genital de su coraje, el canto forestal de sus costumbres. Camina noche, sueño, vida. Amanece en horizonte, desplegado. Estrena año, madrugada, aliento, tendido en la playa de su antigua arena. Frente al largo espesor de su quejido, se reconoce, salta, se levanta, enhiesto, sonreído. Relumbra, se decide, se esperanza, se reúne; finca su alborozo, su alegría, fija en el tiempo sus oídos. Arde de furia en la trinchera, eleva sus puños. Cuenta salud, aire, olvido, quitándole la cara al miedo. Cara a cara, dialoga en alto con las horas. Canta, se desborda, multiplica. A pecho descubierto, ofrece cuerpo, vida, alma y suerte. Aloja su rabia luminosa en las ojeras. Sostiene la mirada de los árboles. Bendice los salmos de las sombras, los imponentes secretos de la guerra, la silenciosa castidad de los cordones, mientras avienta duro el corazón del sueño. En furia cordial se descontenta ante la tarde, el fragor, el desespero; asido a su hermana gota jornalera, al pan que se esconde en los aleros. De repente, estalla, se desata la lluvia entre sus sueños, entre choza, caserío, vereda, sementera. Siempre, el hombre. El tiempo, siempre. Perpetúa el camino. La eternidad. Deseo de que un instante eterno sea: presente sea, futuro sea. Como el mar, que no se arruga, no cambia, no pasa. Presente el hombre siempre, ensaya continuas eternidades. Barco de larga, larga travesía, ola lenta de fuertes resonancias, cabalga a pelo sobre el mar; en el Pegaso de la mar cabalga que cabalga las estrellas, a caballo en las crines de la mar. Caballo desbocado, siempre galopando el mar. Bueno para el trabajo y la batalla. En esta hora de soledad marina, activa aguas puras. De nuevo existe, canta, sueña, cree. Abriendo el horizonte de las albas, la festiva grandeza del preámbulo, un desgarre de luces torrentosas, un mirar hacia dentro de nosotros. Resiste el milagro de la vida, el saludo del hombre que florece, la fogata que lleve al alumbraje. Mochuelo en las tronadas de la noche, delirante, al acecho de otra aurora, sobre las polvaredas de los sueños, entre borrasca, grito y alborada, locura al cinto, en lucha con su pena. Cavila entre la noche y la tormenta. Consagra la levadura eterna de los panes. Nos acusa, nos grita, nos reclama. Por obra y gracia del insomnio el hombre el hombre rayo que arde en la tormenta alarido crispado en huracán por fin él ocupándose del hombre el hombre simplemente el hombre a solas en paz consigo con su pena al hombro al descubierto hermano universal guarango chontaduro cañahuate chaguaramo apamate guayacán samán araguaney o flamboyán universal ceniza en singladura en pulpa en hueso en lluvia en soledad rojo duro durable resistente calcáreo frondoso para siempre incorruptible eterno refulgente Caguairán indomable frente al viento la semilla del hombre germinando quiebra hacha fidel fuego pueblo y tierra el hombre a punta de hombre y tempestad semilla germinal a la intemperie andando andando andando andando andando

pablumbre@hotmail.com