lunes, 25 de octubre de 2010

Vino





Vino, primero, pura...


J R J

Vino, primero, pura

"Vino, primero, pura"

Juan Ramón Jiménez

Vino, primero, pura,vestida de inocencia.Y la amé como un niño.
Luego se fue vistiendode no sé qué ropajes.Y la fui odiando, sin saberlo.
Llegó a ser una reina,fastuosa de tesoros…¡Qué iracundia de yel y sin sentido!
…Mas se fue desnudando.Y yo le sonreía.
Se quedó con la túnicade su inocencia antigua.Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica,y apareció desnuda toda…¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Fuente: Juan Ramón Jiménez. "Vino, primero, pura" (1917). Páginas escogidas (verso). Madrid: Gredos, 1968.

domingo, 24 de octubre de 2010

LA CALLE 4







LA CALLE 4

Pablo Mora


La calle 4... donde me lanzó la aldea con dos viejos, tres hermanos y cuatro reales de por medio, donde conocí las lágrimas del sauce, donde conseguí el amor a tiempo, la de aquella Gruta, aquella Cueva que me enseñó la cara de la vida, la del Cristo que me mostró el color tostado de la piel cuando se va la guerra, la de Rafael, guindando de un árbol para siempre, la de Ofelia y sus alegres mamarrachos perdidos en no sé sabe qué botija, la de Doña Jabiela curando de maldeojo a tanto rico y pordiosero, la que me llevó a la Ermita, la de mi padre apacentando sus canarios, la de las madrugadas en busca de oración, la de María Bonita, Muela 'e Gallo, Pedro Chapuzas, Media Vuelta y María la de verde siempre con su eterno olvido, la de Elio y las primeras rimas, la del viejo seminario de mi padre, con sus calificaciones siempre en rojo, la de Pedrito el de Vanguardia, el que se fue al cielo a cobrar sus prestaciones, la de ahorcar los hábitos para irnos por la vida a hacer la guerra. La calle 4, para emprender el viaje por el mar y por la nieve, la de la más alta pesadilla, el día que se perdió mi sobrinita, la de la monjita española que lucía tanto camino de la misa o del altar, la del primer artículo y el primer poema, la del poema Azul de Salmerón Acosta y el Soneto Enamorado de Francisco Luis Bernárdez; la del Dios deseante y deseado de Juan Ramón Jiménez junto al Fausto de Goethe, los Poemas Humanos de Vallejo, las Residencias en Tierra y el Canto General de Neruda; la de Mayakovsky, Hernández, Pound, Whitman y Pavese; la de Dante, Huidobro, Benedetti, Cardenal, Cote Lamus y Gaitán Durán, Fidel, el Che, Camilo, Ojeda, Ugarte Pelayo y Argimiro... la de Pedro Pablo, Dionisio, Olivera, Ilia, Carrero Mora, Beroes y Manuel Felipe; la de Rubén, Michelangeli, Castro Medina, Mendoza, Alviárez, Agustín o Brun Detuski, Rafael o Carlos Guérin, Myriam, Pereyra, Campos y Ulacio; la de la Ópera Carmen junto al anafre de las cinco de la tarde, la de la primera clase en el Santa Teresita, el de las dulces onzas y puntales, la del Santísimo, quien me ayudó a no perder la fe, la de las hermanas Alix y Graciela Ruiz con su Album de la Rotunda de 1902 y versos de 1800, la de las Hermanas Ocariz de Rubio, la de la luna de tres de la madrugada, la del napalm a la hora de cantar el gallo para emprender el viaje a Cannes y los Alpes. Donde una tarde me fui en busca del amor y me encontré el monumento de la Francia. La calle 4, con misiles rusos, cubanos, Radio Habana, fusiles y guerrillas, la del 23 de Enero y el Cuartel Moncada y el Mayo del 68 en Turín con frío. La del negro Julián venido de no sé sabe dónde; la de La Bota Negra por donde mi madre bajó y subió, subió y bajó con su matriz al hombro mientras yo insensato tarde la noche con mi amigo parla y parla. La calle 4 No. 12-122. La calle 4 No. 11-61. La calle 4 No. 10-36 subida, bajada y brinco por la vida. La calle 4 No. 15-13. La calle 4 No. l5-l5, la lucha clandestina, el confinamiento de la vida. La calle 4 y pico No. 1-59 Las Acacias, esperando lo que venga, agazapado en el rincón de un cuarto, donde parece ancló mi vida, para irse cualquier día de repente si no es que viene un hijo de puta de la CIA a llevársela antes de tiempo... o algún toche policía a jodernos la paciencia... La calle 4 No. 10-36 frente a un par de leones de tramoya... La calle 4 y pico, digo... Las Acacias, echando vaina todavía, al compás de este insomnio terminal.



sábado, 23 de octubre de 2010

A propósito de Edoardo Sanguineti (1930-2010)






A propósito de Edoardo Sanguineti
(1930-2010)


Pablo Mora*


Al rescoldo de la fogata del Mayo Francés del ’68, tuvimos la satisfacción de conocer a algunos de los integrantes más preclaros del Grupo 63, entre ellos: Luigi Malerba, Alfredo Giuliani, Alberto Gozzi, Giorgio Manganelli, Nanni Balestrini, Antonio Porta, Elio Pagliarini, Angelo Guglielmi y Edoardo Sanguineti. Ora en el Teatro Stabile, ora en la sede de la Unione Culturale de Torino, nos fue posible adentrarnos en la investigación y vivencias de la “poética italiana contemporánea” a través de un conjunto de eventos denominados “lettura-spettacolo.” Edoardo Sanguineti, poeta, crítico y teórico literario italiano, habiendo nacido en Génova el 9 de diciembre de 1930, murió el 18 de mayo de este año 2010, mientras se desempeñaba como profesor de literatura italiana en la Universidad de Génova.
Protagonista de la literatura italiana de la segunda mitad del siglo XX, ya sea como autor de vanguardia, ya como estudioso, participó activamente en iniciativas intelectuales y en manifestaciones culturales. Sanguineti es una de las figuras más representativas de la neovanguardia; publicó numerosas colecciones de poesía experimental: Laborintus (1956), Triperuno (1964), Postkarten (1978), Bisdibis (1987). También escribió novelas, Capricho italiano (1963) y obras teatrales, Teatro (1969). Además de su actividad como traductor, sobre todo de las lenguas clásicas, hay que mencionar los libretos realizados para el músico Luciano Berio. Ligado a la explosión de la nueva vanguardia italiana, autónoma personalidad creativa, corresponsable de la antología I Novissimi, que en 1961 abrió una nueva estación a la poesía italiana contemporánea.
El Gruppo 63 se propuso un cambio radical de prospectiva en el lenguaje y en la concepción de la poesía. En referencia a las relaciones con el tejido socio-político, tarea fundamental era la relación del escritor con la realidad, estableciendo previamente los deslindes entre ideología y lenguaje.
Con el mayor de los orgullos podemos decir: io ero là! De esa fiesta espiritual, supimos, fuimos testigos entre los años 1966-1968. Saboreamos el fervor, la marcialidad con que Il Gruppo 63 se exponía y exponía su proyecto, sus planes, sueños, utopías. Prácticamente, se asistía a un verdadero montaje cultural ideológico-poético. A una manifestación artístico-espiritual, donde la lectura era lúcido espectáculo, en la que la improvisación, el diálogo o el “monodiálogo”, magistralmente ejecutados por los protagonistas del Gruppo, denunciaban claramente la autenticidad, el lungo miraggio que les permitiese como colectivo echar la vista adelante hasta oír la melodía del futuro: la nostalgia del futuro. Era como si se propusiesen leer para aprender a través de la exploración y el descubrimiento. Interpretar del mejor modo el malestar difundido en la sociedad de su tiempo. Un deseo irresistible de construir el nuevo texto, el alcance de la nueva palabra, la fisonomía de la nueva poesía.
Parafraseando a Pierre Bourdieu, Il Gruppo 63 al interior de un inconsciente cultural con peso funcional específico, asido a un particular “pathos metafísico”, representaba la tonalidad de humor que coloreaba las expresiones del momento. Reflejo de los pensamientos profundos de su generación, expresaba la visión del mundo necesaria —la utopía concreta—. En complicidad inmediata, situado y fechado, venía siendo la voz de su sociedad y de su época. Integraba Il Gruppo un definido campo intelectual a modo de campo magnético, con líneas de fuerza, lugares comunes, en los que el discurso, el lenguaje, el encuentro, el entendimiento, les permitía un abordaje común de los distintos problemas que su proyecto creador les demandaba, les exigía, en procura de un intelectual autónomo, inmerso en una autonomía o libertad creciente.
Desde los albores del futurismo, iniciador de la historia de los movimientos de vanguardia en el mundo, pasando por el ámbito neorromántico y la encrucijada del hermetismo de la década del veinte, inicia su aventura el nuevo realismo —gran estación poética italiana— volcado en una narrativa y en una poesía narrativa, dispuesto, reiterémoslo, a reflejar la angustia, los padeceres del hombre de su tiempo. Surge a renglón seguido, como hito cultural, en la poética italiana, la nueva vanguardia, representada ante todo por el Gruppo 63 en correspondencia con valores como Maiakovski, Joyce, Brecht y Dylan Thomas.
Edoardo Sanguineti —figura de las más destacadas del Grupo— apuntó siempre hacia una vanguardia revolucionaria dentro de una poesía que cumpliese una función social, al infinito, como lo testimonian los dos puntos al final de cada uno de sus poemas, en señal de que no terminasen ni terminen nunca.
Sanguineti, al abordar la experiencia de los “Novissimi”, nos adelanta una clave de lectura acerca del móvil o secreto de su obrar poético. Es cuando señala la partida de la idea de un retorno al desorden. Fórmula concluyente, lato sensu, para la nueva vanguardia en su conjunto: el retorno al desorden es el camino real del retorno a lo trágico. Desorden que de inmediato nos remonta a Arthur Rimbaud como fuente natural, cuando expresa que quería ser vidente mediante un largo, inmenso y razonado desorden de todos los sentidos. O en sus propias palabras: “Je veux être poète, et je travaille à me rendre voyant: vous ne comprendez pas du tout, et je ne saurais presque vous expliquer. Il s’agit d’arriver à l’inconnu par le dérèglement de tous les sens”.
Desorden que nos reporta al “descuartizamiento” —des-composición—, a las estructuras descuartizadas típicas de Balestrini y del mismo Sanguineti, sobre todo en obras como Triperuno donde el lector asiste a un simpatiquísimo laberinto infernal a lo largo de sus 88 páginas. Aventuras a contracorriente, a contra orden, que nos conducen a la conclusión formal con la que, inconscientemente, Edoardo Sanguineti califica, evalúa su propia obra al ponderar la de Balestrini: “Es una calculada combinación explícitamente propuesta como una de las infinitas posibles combinaciones del material lingüístico, en un universo enteramente compuesto de meras posibilidades y combinaciones lingüísticas.”
Se diría grosso modo que la poética de Sanguineti, apunta a un peculiar arte combinatorio a partir de un trabajado y respectivo cálculo combinatorio, que sobreviviendo a un enérgico descuartizamiento, en palabra dilatada, acuñada y combinada, protagoniza una auténtica alegoría amargamente verosímil de nuestro mundo, la que más allá del desarmable, patético cálculo combinatorio, desemboca en una poesía electrónica, una poesía ex machina, la misma que cada día con mayor celeridad, en evidente aggiornamento, se enseñorea y reta sin evidenciarse claramente sus inalcanzables, posibles, extremos desenlaces, entre los muchos tours y détours del polisémico, polivalente pensamiento poético de nuestros días.
Nos detuvimos en estas últimas consideraciones con el propósito de asomarnos al complejo acto de decodificación-construcción-deconstrucción que hoy por hoy espera y reta al usuario/lector/fruidor del reino electrónico en el que nos corresponde vivir.
Surge, entre otras tantas, la alternativa o proposición de una polivalencia poética que contemple, estudie, analice y explique, entre otras vehiculizaciones, las posibilidades de adaptabilidad del poema en cuanto enriquecimiento tanto en el orden endógeno como exógeno —vital-social—. Polivalencia que a tiempo y felizmente nos la prefigura Edoardo Sanguineti al indicarnos, con sus célebres dos puntos con que rubrica sus creaciones, lo inconcluso de cada poema, la perentoria y evidente necesidad de completitud creadora de parte del lector en busca del producto sinérgico-colectivo-poético o zetético poiesológico en que ha de afianzarse, a pesar de la angustia de este tiempo, la nueva conciencia cibernética, la nueva sociedad, la nueva palabra, el nuevo texto: la Poesía, Sociedad Anónima.

*Profesor Titular, Jubilado, Universidad Nacional Experimental del Táchira.
pablumbre@hotmail.com




Con Pablo Mora en Un Canto al Amor

Con Pablo Mora

http://www.comiradio.com/cantoalamor/?p=4

domingo, 17 de octubre de 2010

Kóper




Kóper


Kóper salió en busca de la tarde y lo agarró la nocheIba con su vida a cuestasTropezó con la calle presagiosaAquel día no volvió a su cuartoA Kóper se lo comió la nocheSalió de ronda tras su amory lo encontró la muerteTal vez se enamoró de otro planetao algún platillo lo llevó a la lunaLa ciencia nada pudo en pro de KóperA Kóper lo lloraron todos los rincones de la casaDe Kóper habló todo el vecindario al día siguienteA Kóper lo enterró la lluvia en plena madrugadaKóper tal vez haya conseguido oficio allá en el cieloy esté pastoreando estrellasVayamos Kóper con la vida a rastrasque la muerte no cuenta entre nosotros(Hoy pude comprobar perfectamenteque Kóper es palabra gravecon acento poético también)



Pablo Mora



sábado, 16 de octubre de 2010

El poder, la gloria y la soledad






El poder, la gloria y la soledad

Pablo Mora





Siempre nos ha llamado la atención el título El Poder y la Gloria (The Power and the Glory), obra maestra del británico Graham Greene, llevado a la vida del Palacio de Miraflores, a la vida del Poder Nacional. A pesar de que el título alude a la doxología añadida al final del Padre Nuestro: “Tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos, amén”. Con todo, hemos pensado que ya en el reino de Jesús, como en la gestión gubernamental, se dan los momentos de soledad. “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Lleno de angustia y soledad, oraba Jesús con gran apremio, impregnando la tierra con gruesas gotas de sangre. La gestión gubernamental se nos hace si no de sangre, sí de ofuscamiento, perturbación. Han de ser muchos los insomnios desplegados entre la oscuridad de la razón y la confusión de las ideas. Así que las gotas de sangre en el monte de los Olivos se asemejan al turbio relente de Miraflores al unísono del runrunante tifón de la Caracas que como la patria, hoy, no duermen.
Y si de pronto nos tropezamos con un titular como “El Estado nacional moderno quebró”. Acompañado de subtítulos como “La muerte de los dioses.” Junto a expresiones felices o infelices: De manera que si existen los viudos del muro de Berlín, igualmente los viudos de la Revolución Francesa. (Asdrúbal Aguiar). O agregamos la noticia de “La economía del hidrógeno” de Jeremy Rifkin en cuanto la creación de la red energética mundial y la redistribución del poder en la Tierra… donde trata acerca del fin de la era del petróleo y el nacimiento del hidrógeno como base energética de la sociedad. “Según Rifkin las diferentes predicciones se dividen en tres grandes grupos: el grupo formado por los gobiernos productores de petróleo que estiman que dicho pico se dará dentro de 35 años; el grupo formado por las agencias internacionales de la energía como el IEA (International Energy Agency), cuyas estimaciones apuntan al 2020 y, por último, el grupo denominado de los geólogos (constituido por geólogos que han trabajado en prospecciones petrolíferas), que lo estiman en menos de una década. Rifkin concede más crédito a este último grupo que a los otros dos… En consecuencia, tenemos menos de una década para obtener un sustituto del petróleo.”
Nos quedamos con la profecía de Sangre Zurcida: Definitivamente, Monstruo de las Mil Rarezas, viniste de la tierra y hacia ella vas. En el aquelarre más turbulento y tenebroso, te ejecutarán una noche de la que el mundo no se olvidará y menos los pueblos que te conocieron. Pasada ya tu era, te evocarán los tiempos como una ave rapaz, de paso, que cargó y acabó con la conciencia de los hombres, con las cosechas de la aldea. Como una estrella fugaz que ocultó la lumbre de los árboles. Como un devorador de sementeras que dejó sin aliento los sueños de los surcos de los bueyes. Como el más avaro de los dioses de barro que por querer trepar el firmamento, consumido por las más fulmíneas hogueras, consiguió el más horrendo alcatrazo de la muerte hasta caer en el abismo de los mares, de donde viene toda vida y a donde va todo sol. Arrancado del vientre de la noche, la tierra en tempestuosa fogarada, fecundará millares de arboledas.