miércoles, 9 de marzo de 2011

HICIMOS LA MOCHILA







HICIMOS LA MOCHILA
y nos volvimos vagabundos
Apoyamos las palabras sobre la sangre
Cargamos los dados en la apuesta
Arrestamos al viento al sol las mariposas
Supimos del alma del silencio
de la piedra que alguna vez fue estrella
del sagrado terror de la locura
Fuimos un retrato del alma de la tierra
Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
mientras las islas no se cansaban de bañarse
Nos hicimos a la lluvia
Matamos la tristumbre
Rompimos alfileres paraguas y repisas
Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
Echamos un vistazo al mundo
Nos provocó quedarnos solos en la tierra
Faltó ponerle trampas a la muerte

PABLO MORA
Foto: Johansso




lunes, 7 de marzo de 2011

MADRE MIRANDO UNO EL MAR / GLOSA





MADRE MIRANDO UNO EL MAR

GLOSA

Pablo Mora

En ocasión del centenario del nacimiento de Manuel Osorio Velasco,

hoy 7 de marzo de 2011.

Rugeles, nacido lejos del mar, es quien mejor entiende la dimensión más vasta del espacio, aquella que adivina en el cerca el horizonte más lejano, y en la gota de agua el cauce que conduce la sombra trémula a las lejanas orillas.

Madre, mirando uno el mar

de cerca se sueña lejos.

Parece que el agua tiene

la luz de todos los puertos.

Manuel Felipe Rugeles

Por mi corazón adentro

(Aldea en la Niebla)

Galáctica, cósmica visión —antigua cercana lejanía… la que a las costas de la divina antigüedad nos ata— la que llevar pudo a su hermano Manuel Osorio Velasco a componer fraternal, fecunda GLOSA en homenaje a la madre del poeta en memorable peña del recuerdo en el mil novecientos y tantos… en esta aldea ahora sin neblina… la misma que guardamos, desde los sueños de alta mar, en el cofre de los huertos, en los trofeos del alma. Y que, incendiariamente, dice:

Sin brújula va este adiós

sobre el azul marinero ,

es crepúsculo viajero

navegando entre los dos.

El recuerdo sigue en pos

de las olas, al azar

y a lo lejos un cantar

con playera voz de ausencia

hace añorar tu presencia

¡MADRE, MIRANDO UNO EL MAR!

Clara visión de distancia

sobre las aguas gravita

con esa calma infinita

de trajinera fragancia.

El corazón hace estancia

a los recuerdos añejos

y revive los complejos

momentos de la alegría…

¡mirando el mar este día

DE CERCA SE SUEÑA LEJOS!

Ruta plateada del mar

en la cauda de un velero

que dice adiós al viajero

en su lento navegar.

Un profundo suspirar

bajo la tarde va y viene

y el horizonte detiene

su pupila pardo-azul,

porque un levísimo tul

PARECE QUE EL AGUA TIENE.

Toda la ausencia se inclina

en el vaivén de la ola

y el alma al sentirse sola

al ensueño se encamina.

La pena del mar inclina

atardeceres abiertos

y en el azul ya despiertos

los cristales rutilantes

van regando de diamantes

LA LUZ DE TODOS LOS PUERTOS.










sábado, 26 de febrero de 2011

breve lechuza










breve lechuza ardiente lujuriosa
sorpresivamente alada
reciamente atuendo
oscuramente lumbre
súbitamente viva
humanamente cierta
airadamente tierna
nocturnamente yendo
desnuda levedad a ras de suelo


pablo mora








viernes, 25 de febrero de 2011

Humanismo tecnológico






Humanismo tecnológico
Pablo Mora



Universidad, técnica y humanismo


La Educación Humanista se torna pertinente al interior de la Universidad, corroborando cómo el movimiento humanista se ha manifestado, en los últimos tiempos, en todos los aspectos del pensamiento humano y de la interacción humana, además del aprendizaje experiencial y vivencial más significativo para la persona, enfatizando de modo particular el cultivo de cualidades tan profundamente humanas como la conciencia, la libertad y elección, la creatividad, la valoración, la autorresponsabilidad y autorrealización, en cuanto opuestas a un pensar sobre los seres humanos en términos meramente mecanicistas y reduccionistas, preocupándose ante todo de la Profesión del Hombre: del hombre como tal, tratando de llevarlo hacia la más alta y noble profesión que es la de ser hombre. En una palabra, haciéndose eco de un real Humanismo Científico Creador, enfatiza las posibilidades y la potencialidad que lleva consigo cada ser humano: trata de identificar estas potencialidades y ayudar a desarrollarlas al máximo, ya sea en sus aspectos personales como de interacción social.
Educación Humanista que, en nuestro caso latinoamericano, hará siempre honor al “nuevo espíritu” enarbolado por la ideología reivindicadora de la histórica reforma universitaria de Córdoba de 1918: espíritu nuevo, entendido como espíritu revolucionario, con una universidad capacitada para el cumplimento de su “función social”, en donde el hombre y su destino sea el centro de toda preocupación, en cuanto razón misma de su existencia. Todo porque ante una época en la que la práctica revolucionaria conduce a la construcción de un nuevo orden, la educación correspondiente a un Humanismo Integral, debe ayudar a construir un nuevo futuro al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden social.
Humanismo pedagógico integral que resulta de la simbiosis entre la utopía y el orden —y orden nuevo—, entre la lógica racional y lo fantasioso, que pretende hurgar en la cara desconocida de la verdad y del universo. La supervivencia y evolución del hombre requieren que se profundice en la comprensión del universo interior y del universo exterior. (R. Walsh). Puesto que: “La evolución es un ascenso hacia la conciencia... El hombre ocupa la cresta de la ola evolutiva. Con él se produce el paso de la evolución inconsciente a la consciente”. (Teilhard de Chardin). “La evolución de la conciencia es el motivo central de la existencia terrestre”. (Aurobindo). Así que nunca como hoy, la humanidad entre la psicosis y el despertar, reclama una educación al servicio de la conciencia del hombre. Sólo una inteligencia capaz de captar la dimensión planetaria de los conflictos existentes puede enfrentar no sólo la complejidad de nuestro mundo sino también el desafío presente de una posible autodestrucción material y espiritual de la especie humana, mediante un sano humanismo tecnológico, mediante una idea compartida del enriquecimiento humano a través de múltiples aplicaciones de plataformas virtuales, uniendo tecnologías con experiencia humana, con dignidad humana, antes que oponiéndolas. Conviene, entonces, establecer los deslindes necesarios entre el humanismo y la técnica, entre el hombre y la técnica, dentro de una universidad ubicada en un mundo tecnológico y empeñada en la creación de un hombre nuevo.



El hombre universitario


A la luz del pensamiento de Ernesto Mayz Vallenilla, “en lugar de individuos que entren en posesión de un saber que los capacite para enfrentarse con auténticos problemas, y lejos de fomentar e impulsar en ellos un verdadero pathos por los enigmas que la verdad plantea, la universidad intenta exclusivamente formar “profesionales” —valga decir, tecnitas— homo technicus o tecnita que reviste y protagoniza “una profunda y radical alineación” en cuanto hombre “portador, agente y usuario de la ratio technica, convertido en un simple medio para el propio hombre, transformado en un simple instrumento al servicio de la voluntad de dominio de otros hombres.”
Entre tanto, la universidad, respetando “los cometidos técnicos que le impone la época, debe luchar para que ello no signifique la pasiva entrega y sumisión del hombre a la alineación que lo amenaza.” La universidad debe anteponer los deberes y fines éticos de una conciencia que está más allá de los efectos meramente técnicos. La universidad debe preocuparse por dotar al hombre de una formación integral que le permita reconocer y entender su entorno, a partir de la cual praxis y teoría concurran para su progresiva transformación y enriquecimiento.
Se trata de que el hombre, el universitario, sin renunciar a su acción y pasión de tecnita, pueda reconciliar el afán práctico que lo caracteriza e impulsa dentro de un auténtico ámbito humanístico. Tarea de la universidad es la de encarar tal misión de autognosis y autorrealización como su más elevada tarea humanista.
Indudablemente el logos vertebral que alimenta la nueva modalidad de la razón es la de la ratio technica, dentro de una nueva weltanshauung: la tecno-logia y la tecno-cracia que impregnan la realidad y el devenir del mundo contemporáneo. Ratio technica que influye directamente en el proceso educativo en cuanto formación del hombre —y hombre nuevo— de hoy. Es entonces cuando, a partir de la voluntad de poder de la técnica, el hombre como una creatura más de la ratio technica, corre el peligro de ser manipulado de acuerdo con los planes y designios de ella misma, pasando a ser “objetivado como un simple medio cual si fuera un instrumento, con el propósito de lograr potestad y control sobre su vida.”
Ante estas posibilidades, a sabiendas de que, quiérase o no, se ha de vivir en medio de un mundo tecnificado, “debemos innovar la técnica, sobre todo en aquella esfera —la educativa— donde esa técnica asume un papel de extraordinaria importancia en la tarea de forjar y modelar al hombre. Innovar significa, en tal sentido, cuestionar la técnica y la educación tecnificada en sus propios fundamentos con la expresa finalidad de modificar sus efectos y aprovechar el sentido de la labor formativa hacia nuevos derroteros y horizontes.”
La transustanciación del estado de ser, creación marxista, la creación del colectivo a partir de la creación social, implícitas en el humanismo integral, Mayz Vallenilla las comparte, cuando invocando una conciliación de la técnica y su voluntad de poder con la manifestación de una racionalidad superior que actúe a manera de síntesis, encuentra que tal principio no es otro que el eros o voluntad de amor, como fuente humanizadora del afán posesorio del hombre.





jueves, 24 de febrero de 2011

Tras el socialismo








Tras el socialismo

Pablo Mora

Si somos capaces de temblar de indignación cada vez que se cometa una injusticia, somos, seremos camaradas. Lo dice Rimbaud, Letelier, Marx, Engels, Ludovico, el Che. Apiadémonos del surgimiento de las mayorías, ayudémoslas a levantarse, démosle la mano al sufrimiento, al descalabro, al descontento. Pesebricemos lo que sea preciso, librémonos de la civilización, esa injusticia armada. La última utopía optimista nos evoca un porvenir socialista, en el que cada hombre será un creador, un poeta, o no será. No entre quien no crea en la dura batalla necesaria para convertirse en un hombre nuevo, en el hombre del siglo XXI. Quien no dé importancia al desarrollo pleno del individuo y su conciencia. Tenemos porvenires por hacer. El futuro no un por-venir, sino un por-hacer. Lejos de toda alienación universal, superémonos mediante el desarrollo de toda potencialidad humana, de toda riqueza interior.

Necesitamos un viraje a medida de hombre, de ciencia, técnica, tecnología, creación. A partir de un Humanismo Científico Creador que apunte hacia un equilibrio entre lo utilitario, lo pragmático y lo teórico; lo social, lo productivo y lo ideológico, la Triple Representatividad propuesta por el mundo oriental. Humanismo Científico Creador derivado de uno Positivo tras un Humanismo Socialista Integral, donde se reconozca derecho a las exigencias integrales de la persona; donde cada hombre logre convertir las fuerzas del mundo físico en instrumentos de su libertad; donde toda capacidad encuentre el mejor cauce en sus propios esfuerzos, perspectivas y proyectos; donde toda humana virtualidad se plasme en contextualización creadora, donde unos y otros se objetiven actores-creadores al amparo de la dignidad humana.

Estado Naciente, rebelión, combate, fin del miedo. Otro modo de ser, vivir, sobrevivir. Subversión de un orden natural, toma de conciencia colectiva. Ante la desbocada violencia global, podríamos hablar de una Democracia Universal, donde tendrían cabida proposiciones como la del Fondo Humanitario Internacional a la altura del destino humano. El arte, así, ha de ser factor de expansión de la conciencia y la sensibilidad. Las formas artísticas, por bellas, son revolucionarias, amplían la sensibilidad del hombre, su conciencia. Todo lo consciente es revolucionario. La belleza es revolucionaria. Todo socialismo ha de apertrechar la conciencia, la emancipación estética del hombre. Todo arte verdadero es revolucionario, arma de denuncia, canto del hombre nuevo, voz auténtica del pueblo. ¿Qué es esto? Un fantasma recorre el mundo. Nosotros le llamamos camarada. Un mundo por ganar.

“… Lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo: la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente… El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.” (Albert Einstein).


pablumbre@hotmail.com


sábado, 19 de febrero de 2011

A María José








A María José

En sus quince años

En la gesta sin órbita del tiempo

se abren de pronto pausas infinitas,

plenitudes que no fenecen nunca,

potestades sin siempre y sin olvido.

Son el espacio, el imborrable espacio

presente en nuestro cósmico camino;

tal el signo de alguna huella incógnita,

la desnudez en lumbre fugitiva.

Es la vida una sombra peregrina

multiplicada en lóbregos espejos

al compás de los cálidos caminos.

Un ascender hacia la luz celeste,

un coronar de paz cada suspiro,

una sombra, un relámpago, un momento.

Las Acacias, sábado 19 de febrero de 2011

Pablo Mora








lunes, 14 de febrero de 2011

Alicia










Alicia



Alicia: Jezabel, Martha, María.
Alicia: fuente limpia, rama nueva.
Alicia: uva del tiempo, corza mía.
Alicia: mirlo blanco, yo te quiero.

Luis Pastori


Alicia: el azulejo y la alcancía
Alicia: abril para que el alma llueva
Alicia: junco y nieve estrella nueva
Alicia: Jezabel, Marta, María.

Alicia: en el azul del mar de leva
Alicia: en la colina poesía
Alicia: canto brisa sauce día
Alicia: fuente limpia, rama nueva.

Alicia: en el umbral la sinfonía
Alicia: claridad destino río
Alicia: uva del tiempo, corza mía.

Alicia: Arturo Aldebarán lucero
Alicia: en Altaír yo te sonrío
Alicia: mirlo blanco, yo te quiero.

Pablo Mora