lunes, 25 de abril de 2011

Cítara mía, hermosa...







Cítara mía, hermosa...

Cítara mía, hermosa
muchacha tantas veces gozada en mis festines
carnales y frutales, cantemos hoy para los ángeles,
toquemos para Dios este arrebato velocísimo,
desnudémonos ya, metámonos adentro
del beso más furioso,
porque el cielo nos mira y se complace
en nuestra libertad de animales desnudos.

Dame otra vez tu cuerpo, sus racimos oscuros para que de ellos mane
la luz, deja que muerda tus estrellas, tus nubes olorosas,
único cielo que conozco, permíteme
recorrerte y tocarte como un nuevo David todas la cuerdas,
para que el mismo Dios vaya con mi semilla
como un latido múltiple por tus venas preciosas
y te estalle en los pechos de mármol y destruya
tu armónica cintura, mi cítara, y te baje a la belleza
de la vida mortal.

Gonzalo Rojas

(Lebu, 20 de diciembre de 1917 – Santiago, 25 de abril de 2011)




lunes, 18 de abril de 2011

Jesús







Jesús

Pablo Mora

Jesús, volcado sobre el mundo, injerto entre los continentes y los mares, sobrepasa el fragor de los azares y acampa en el confín de cada puerto. Jesús, con el mensaje al descubierto, despliega su bondad entre los lares y apacigua el dolor, los avatares, con hondo afán entre su amor despierto. Artífice de paz y sobrehumano bastión por su evangelio altivo, ardiente, fragua la hermandad en cada hermano. Y es símbolo de amor incandescente, para el mundo Patriarca Soberano, con veinte siglos en su enhiesta frente.

Jesús, en el zaguán contemplativo, le señala al mendigo su sendero; le acompaña en su duro derrotero y prodiga el milagro, compasivo. Jesús, el incansable, pensativo, escándalo, abatido, prisionero; Jesús, la encarnación del misionero, entre la historia un punto suspensivo. Jesús, en cada amanecer presente, convierte las tinieblas en aurora y expande por el orbe su simiente. Jesús, con su mirada abrasadora, al desgranar perdón al penitente eternízase en su obra redentora.

Jesús, radiante péndulo del mundo, precisa cada horario de la historia y surca los solares de la gloria con claro acento y con compás rotundo. Jesús, paciente, fraternal, fecundo, enclavado en la cruz de la victoria, martilla al peregrino la memoria con ancha paz y con amor profundo. Jesús, en el pesebre, en el Calvario, Jesús, pastor, hermano, misionero, Jesús, inconfundible visionario. Jesús, en los olivos, prisionero. Jesús, el del proverbio lapidario. Jesús, en su trinchera, guerrillero.

Cristo de las Trincheras, el que reposa en el Mosteiro da Batalha - Portugal -. Sin una mano, sin pies, después de haber estado en el frente, de sol a sol, entre borrasca, plomo y lluvia, en una y otra guerra, a ras de guerra, hoy, permanente lámpara votiva en la ruinosa oscuridad de un vetusto monasterio, espeluznando al mundo en fantasmal plegaria. Cristo, el hombre, eternamente, un gran dolor en viaje, en esta ominosa hora menguada, humosa, que en sombras nos envuelve. Sed de mundo, cerviz de noche, contrito, solitario y muerto. Cristo pobre del pobre… buen hermano, colérico cordero al descubierto, nuevamente con látigo inclemente arrojando a los nuevos mercaderes, tan pierna arriba en su agonía, al aire el brazo, en ademán resuelto y justiciero, combatiente, insurgente, fiel miliciano… Tú —el revolucionario más valiente—. Tú —el más rebelde y noble montonero—.

Cristo de las Trincheras, Cristo ahumado, al frente de la guerra, guerrillero, frente al hambre, pedazo de madero, entre la guerra con color tostado. Al descubierto, roto, desolado, fuego encendido, fuego prisionero; en la trinchera, siempre de primero, de la batalla el Cristo mutilado. De trinchera en trinchera, chispa, lumbre, encendido en amor, enfogarado, en sangre, en ruego, en alba y mansedumbre. Cristo de La Batalha, iluminado, en lanza, en ristre, en cruz, en muchedumbre, al hombre ruega en llamarada alzado.

Tú que sin duda fuiste el más valiente de los hombres. El revolucionario que prefirió morir en el Calvario antes que doblegarse mansamente. ¡Sal de tu Iglesia! ¡Coge la montaña! ¡Y a quienes luchan rige y acompaña en tan heroica y santa rebeldía!






jueves, 14 de abril de 2011

Valores Humanos







Valores humanos
Pablo Mora

Profesora Titular de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, calificada orientadora, experta investigadora en conformación familiar, desarrollo personal, formación y rendimiento académico universitario, Rosalba Bortone Di Muro ha sobresalido en el estudio y jerarquización de valores en estudiantes universitarios, tal como lo testimonia el Programa de Valores Humanos y Desarrollo de la Autoestima: Una Propuesta, (Feunet 2009 - 262 p.) científicamente avalado en acucioso diagnóstico de necesidades de desarrollo personal, ávido de métodos y técnicas en cuanto consciente intervención fincada en auténticos valores humanos. Programa que a su vez ha sido elevado a la Cátedra Itinerante Valores humanos y Ética profesional, con el fin de extender sus potencialidades dentro y fuera de la Unet, en instituciones públicas y privadas, locales y nacionales.

Respecto a las virtudes del Programa, estamos de acuerdo con el Profesor Luis Vergara Parra, en cuanto a que constituye un instrumento, una herramienta valiosa para facilitadores y participantes, en el cual su autora parte de una premisa muy válida: la configuración de conductas y actitudes a la luz de la vida y la obra de personajes de ejemplar ciudadanía. Igualmente, hacemos nuestro el juicio del Lic. Leopoldo Coronel Ocanto, quien reconoce la gran actualidad de la metodología, más que necesaria para estudiantes y profesores, en todos los niveles educativos.

El valor más importante de este Programa, según Coronel Ocanto, además de su practicidad, reside en su profunda fundamentación axiológica.

Inmerso hoy en un contexto por demás complejo, confuso y poco aleccionador, el hombre continuamente debe elegir sus valores técnicos, útiles, vitales, estéticos, intelectuales, éticos y trascendentes, y elegir unos con preferencia a otros. Sea que subrayemos el subjetivismo del valor, sea que lo veamos como forma apriorística de la realidad o de la razón, enraizados los valores en el ser, en la supervivencia, en la cultura y la trascendencia, la axiología, capítulo fundante de toda pedagogía, convoca a que la educación “incite al hombre a la realización de valores para lograr su perfeccionamiento a través de la realización de su proyecto personal de vida”.

En este sentido, el Programa de marras editado por Feunet cobra actualidad, vigencia, en una hora mundial y nacional, urgida de orientación, de lineamientos, capaces de aupar el estudio, el análisis y el fomento de los valores dentro de la configuración de los currículos de nuestras instituciones educativas. Razón tiene Marín Ibáñez, para quien “la calidad de la educación viene determinada por la dignidad, profundidad y extensión de los valores que hayamos sido capaces de suscitar y actualizar”.

Ojalá que la plausible iniciativa de la Profesora Emérita de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Rosalba Bortone Di Muro, alcance la mejor acogida entre los responsables del magisterio nacional, en aras del fortalecimiento de la axiología pedagógica o pedagogía de los valores en orden a la mejor ego-creación, co-creación y socio-creación.


pablumbre@hotmail.com



sábado, 26 de marzo de 2011

La Piedad





La Piedad

Al fin Roma cayó en mis manos
Gigante en las ansias de un niño
Columnaje en inmortal grandeza
Lo moderno lo antiguo en ejemplar
abrazo
Las eras grabadas en los muros

Roma de mañana cubierta de neblina
Imponente Señora de su gloria
Muchacho apenas acaricié tus formas
Tus costados alcores tus colinas

De entre la selva aquella majestuosa
La Piedad de Miguel Ángel
Desde un ángulo parece que decía
Vente luego a conversar conmigo

Fui aquí y allá
Y me detuve a conversar con ella
Y me entretuvo
Ya la luz habíase ido
Sólo unos reflectores resaltaban la armonía

Sensación indescifrable de Piedad
Esa joven carnalísima —así me pareció—
Inconsciente del hombre que sostiene
Entre sus brazos

Espléndida mujer
Madre Joven con su hijo en su regazo
Que no parece madre sino novia

Todo lo domina
Todo lo evalúa
Todo lo fulgura

Con su mano delicada al aire
No señala nada y lo señala todo

Roma perenne pasajera colosal
Amazona cabalgando entre sus ruinas
Cuántos te pretenden manceba vestal
Cuántos envidian tus portentos
Tú siempre a ras de siglos la fugaz

Entre el fuego supremo de la vida
Veré reír en Roma eternamente
A esa niña desnudamente tierna
Que arrulla entre sus alas su Jesús

Pablo Mora
Roma, 1967
http://www.slideshare.net/pablomora/la-piedad-pablo-mora






¿Qué es para mí el teatro?





¿Qué es para mí el teatro?

Día Mundial del Teatro

Al preguntárselo Jean Louis Barrault, actor y director francés, uno de los máximos exponentes del teatro del siglo XX, se respondía: Es sobre todo amor y, su contrario, muerte; es, por definición, poesía, puesto que sólo existe en el momento del acto creador. Como el amor es cita, emoción, ofrenda, elevación, don de sí, intercambio, comprensión, comunión; en fin, goce, aleluya, sacrificio, regocijo, orgía. Es a la vez místico y profano, hay en él santos y prostituidos. Va de la catedral al burdel y viceversa.

Aparece en las ceremonias mágicas de los bosques primitivos, así como en las celebraciones religiosas de la antigüedad. Aparece en el atrio de nuestras iglesias, y aparece en el acto sexual más bestial. Con acceso a lo visible y lo invisible, lo natural y lo sobrenatural, al equilibrio y la desmesura, a la carne y al espíritu, a la luz y a la sombra, es el arte más abierto y, por consiguiente, sólo puede servir a la Justicia, a la Justicia Universal.

Nada tiene que ver ni con la moral, ni con el catecismo, ni con la ley, ni con la interdicción, ni con el bien que oprime, ni con el mal que acepta, ni con posiciones tomadas, ni con el partidismo, ni con la propaganda y su explotación política. Debe mantenerse abierto a todos, testimonio o denunciador de todo aquello que estrecha, substrae, disminuye, sofoca: De todas las imposturas.

Es el Ser desnudo, la Vida pura. Desemboca en la soledad y la angustia, y trata de reconvertirlas en amor y felicidad. Entonces, se lanza en busca del hombre; por eso es nómade y misionero. Con una corona de cartón en la cabeza, una capa de brocado sobre los hombros, un fondo de color en las mejillas, una valija en la mano, vive del hombre, por el hombre y para el hombre. Recuperada su virginidad todas las mañanas, empieza a amar, a entusiasmarse por todo, a darle alma a todas las cosas y a asombrarse cuando le dan golpes. Es el único momento en que ya no entiende nada: Es todo menos adulto. Es la Vida: Eterna y efímera.

Es y debe seguir siendo a la vez el más religioso de los oficios y la más desordenada de las profesiones. Socialmente, el teatro es olvido, muerte, sueño y justicia; individualmente, es don de sí, arte de la voluntad; estéticamente, es el arte del presente, es decir, el arte carnal, magnético, por excelencia. No sólo se dirige a la vista y al oído, sino también al sentido mágico, divino: Al sentido del tacto; con sus centros emisores y sus radares. Es el Arte hechicero.

Fuera de eso, no se sirve al Teatro, sino que se sirven o nos servimos del teatro. No está hecho para acentuar aquello que separa a los hombres, sino al contrario, para volverlos a unir. No está hecho para la división, sino para la unión. No está hecho para sustentar los odios, sino para facilitar el intercambio y la comprensión.

Es necesario ante todo, que uno mismo desaparezca, dándose todo entero, se desintegre, se funda en los demás, aceptando todo, dirigiendo todo, para que al final de esa zambullida pueda reaparecer asumiendo, entonces, a los demás. Esa es, bajo formas profanas, la vocación del teatro: el don total de sí para poder asumir a los demás.

Esta, la profesión apasionada, la delirante definición del teatro que nos dejara uno de los mejores actores de todos los tiempos, el gran hombre de teatro, el actor Sol, Jean-Louis Barrault, a modo de visión de vida, de concepción del mundo, de weltanshauung, a partir de su experiencia escénica, donde yendo de lo interior individual a lo interior colectivo , la dignidad humana se debate entre deseos, desechos, rechazos, complejos, impulsos, egoísmos, salud, asombros, vicios, vida, insomnios, muerte. En fin, -repitámoslo comprendió como hemos de comprenderlo perfectamente que el teatro es sobre todo amor y, su contrario, muerte. Es cita, emoción, ofrenda, elevación, don de sí. Intercambio, comprensión, goce, comunión. Regocijo, orgía. El ser desnudo. La Vida pura. Olvido, muerte, sueño y justicia. Comprendió que es necesario que uno mismo desaparezca, dándose todo entero, se desintegre, se funda en los demás, aceptando todo, dirigiendo todo, para que al final de esa zambullida pueda reaparecer asumiendo, entonces, a los demás. Comprendió que la vocación del teatro es el don de sí para poder asumir a los demás.

Fuente: Adorno, Theodor W. et alii: El teatro y su crisis actual . Caracas, Monte Ávila Editores, 1979, pp. 79-89.

pablumbre@hotmail.com






viernes, 25 de marzo de 2011

A San Cristóbal cumpleañera en sus 450 años de fundada





A San Cristóbal cumpleañera en sus 450 años

de fundada

Pablo Mora




Tierra hecha luz para fijar sendero desde el hondón del pedestal andino. Regazo de emoción al peregrino bajo la mar brumosa del lucero. Manojo en flor. Alforja y alfarero para el tenaz troquel de su destino. Gruta de luz. Verdor azul marino. Colina de esperanza, aljibe, alero. Semilla germinada en la espesura del surco campesino. Pentagrama vegetal entre notas de blancura, donde se funde en musical proclama el himno esplendoroso de su altura fraguado por su fértil panorama.

Emporio palpitante de hidalguía. Fecunda espiga de raigambre hispana. Azul recodo que el amor hermana en cauces de sonora poesía. San Cristóbal de bruma y serranía para colmar de envidia la sabana, la del frondoso valle que desgrana el manantial lunar de su alegría. Suelo apacible de risueño cielo para enjugar el llanto de la brisa. Comarca para el temple del anhelo donde el afán humano se desliza y se trueca el amor por el desvelo. Ciudad que con los siglos se eterniza.

Gallardo surtidor. Altiva antena erguida en el temblor de su paisaje. Esparta por la espada y el coraje con sangre de martirio entre su vena. Marcial campana. Índice que ordena campañas Admirables en su viaje para rasgar la noche del ultraje cuando la patria en gritos se encadena. Al irrumpir tu aurora a ras del día entras en el estruendo de la historia por trochas de tambor en rebeldía. Y vibra en el clarín de tu victoria el numen de tu fresca bizarría por los cálidos aires de la gloria.

Yo sólo sé que soy de tu montaña. De donde son las rocas, los caminos. De donde ruge por la noche el frío sobre escarcha de musgo y de neblina. De donde brota el aire, mensajero del manantial dormido en la espesura. De donde traza surcos el arado hasta llegar al corazón del hombre. De donde brama, monstruo de la noche, y estalla de furor entre las cumbres la tormenta feroz del ventisquero. Pariente de estos seres diluviales, también el hombre en las alturas mora. Yo solamente soy de tu montaña.

Aire de abril para mi luz andina, para mi cafetal, para mi aldea, florida de tristeza y conticinio, de soledad, de musgo y de vereda. Abril, amor, para el tejado azul, para el zaguán también adormecido de esperar tu presencia azul marina y las fugas de amor en primavera. Desde niño anhelaba tu color: el de mi cerro y mi colina azul, cabalgando risueño por el cielo. Aire de abril, amor, para la lluvia, trenzada de neblina aquí en mi aldea. Abril por fin para nacer contigo.

Manuel Felipe, ya nadie apacienta ningún sueño detrás de los rebaños; los viejos cántaros nos son extraños así el crisol del horno los presienta. La neblina quizás apenas sienta la ausencia de los sueños aledaños y en el rojizo almendro de tus años tal vez ningún turpial ya ni se asienta. Tal es el precio de la vida, hermano: echar un barquichuelo en la quebrada, echarlo de mañana, bien temprano, luego irse con la tarde alucinada y estarse con la luna de la mano para caer en cuenta de la nada.

pablumbre@hotmail.com


martes, 22 de marzo de 2011

EL AGUA







EL AGUA

En el Día Mundial del Agua

“El agua, el agua, el agua corredora

de una fuente a otra fuente y otra fuente”.

Rafael Alberti

El agua eternamente mariposa.

El agua eternamente buena y nueva.

El agua eternamente siempre prueba.

El agua eternamente clara rosa.

El agua eternamente pavorosa.

El agua eternamente dulce cueva.

El agua eternizando al que la beba.

El agua eternamente plena diosa.

El agua eternamente nos espera.

El agua eternamente clarinada.

El agua eternamente primavera.

El agua eternamente sobrenada.

El agua eternamente compañera.

El agua, nuestra eterna camarada.

Pablo Mora