jueves, 8 de marzo de 2012

JARDINERA







JARDINERA

Vas por el mundo porque existe el hombre antes del grito de la eterna entraña, velas callada el fuego de la vida, madre te llaman por llamarte hermana. Hermana de la lumbre en la ternura, desmoronas la angustia de los hombres y mantienes su pulso en pleno vuelo ante la dura ramazón del odio. Compañera de siempre, compañera, únicamente necesito vida para llamarte siempre jardinera. Quédate, no te vayas tan temprano que solamente tú sabrás colmarnos, camarada de siempre, jornalera.

Desde el pulsar profundo del latido emerge tu presencia campesina y el eco de tu gracia se adivina cuando surge entre el aire florecido. Acorralas conmigo tu gemido en la choza abrazada de neblina y, entonces, tu recuerdo se encamina tras el fogón tiznado del olido. A pesar de la lluvia y los zarzales sigo con tu orfandad en mi aventura, al lado de tu sombra en los cañales, porque mi esfuerzo siempre te figura entre riscos de sol y peñascales pulsándole la cuerda a la amargura.

Madeja embrujadora de mis años envuelta en el redil de la inocencia, qué lejos el primor de tu presencia de la cumbre mortal de tus peldaños. Imagen de los místicos rebaños trenzados en la infancia de la ausencia con neblina de luz y transparencia, ¿dónde el azul de tantos desengaños? ¿Dónde, madre, estrecharte entre mi beso sino en tu tierno abrazo campesino bañado por la luz del candelabro? ¿Dónde, madre, encontrar nuestro regreso sino en la soledad de nuestro sino mientras hurgo la tierra en que me labro?

En la aldea de noche un reverbero, un anafre azulando madrugadas, un sueño en cierne, en lumbre, en alto, en alas, un camino, un aprieto, a solas yendo. El camino extendió sus manos lejos, el sueño acompañó la siembra alada, el anafre fue dicha soberana, en tanto el reverbero iba fulgiendo. Camino, anafre, reverbero y sueño tejieron la esperanza cristalina donde toda mañana fue llegando. Con la tarde afloraba el azulejo, la noche toda infancia devolvía desde mil novecientos quince y tantos.

¿Dónde el anafre en fresca madrugada, dónde el sueño zurcido en el camino, dónde la cumbre deshojada en sino, dónde la siembra en dicha engalanada, donde el anafre en calma tersa, albada, dónde la aurora desafiando trino, dónde borrasca, duende, peregrino, dónde la siembra en dulce fogarada, dónde el azul de tantos desengaños, dónde la antigua luz del candelabro, dónde la paz en místicos rebaños, dónde lluvia, zarzales y quebrando, dónde la tierra en que de azul te labro, dónde este dos mil cinco y cuántos tantos?

Cosías presagiosas serranías desde la orilla más pura de tu alma; con toda la paciencia, en santa calma, mil colchas conocieron de tus días. En cordajes bordabas sinfonías, bordabas sueño, lontananza, palma, segura de que en vida todo empalma nunca tus manos del amor vacías. A pulso de donaire y gallardía, coqueta entre coquetas, bien oronda, tu vida enarbolabas muy erguida. Venada, intacta, atenta, en lozanía, gozas del fruto de tu enhiesta fronda desde este dos mil cinco bienvenida.

martes, 6 de marzo de 2012

valle de la luna





lenta alucinación de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sueños jaspes arrojados cóndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada mística sorprendente hipnótica única nave estrellada soledosa mágica selénica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos tótem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche


A Fanny Jaretón

la huella









El mismo cuerpo que apenas ayer venía
el pie descalzo
la misma huella
la misma vida
la ceniza siempre entre la huella


Pablo Mora
(Almácigo 3)

INVENTARIO EN INVIERNO







INVENTARIO EN INVIERNO

"... Avanzando lentamente, hundiendo los brazos
en sangre,
algunas
veces tragando sangre,
voy sobre Europa
como en la proa de un barco desmantelado
que hace sangre..."

Blas de Otero


Cruzado de brazos sobre el mundo
convencido de que la existencia no es más que un plagio
y que todos los poetas escriben las mismas cosas
con uno que otro colorido
vuelvo a encontrarme ante la vida
con otro diciembre a cuestas
Del año pasado a éste
unos rehenes espeluznan al mundo desde Irán
mientras la Rusia bajó hasta Kabul
y está acercándose a Varsovia
mientras la América del Norte
tiene por confín La Tierra de Fuego
mientras las otras Américas
acorraladas por su amo se desangran
Entre consensos y disensos
estamos en plena guerra
sintiéndose ya algunos perdedores
Hay quienes se aferran al petróleo
para la próxima victoria
mientras otros confían
en la savia de la caña de azúcar
para mover los armamentos
Las luchas de los hombres se agigantan
en este atardecer del siglo
a pesar de los escuálidos actores
que rigen sus destinos
Ondas pesimistas se desatan
por flaquearle el coraje a la Utopía
Althusser también cayó en cuenta
que la esperanza es un delirio
El Papa nos habla por ahora
del amor a secas y de la misericordia
y hasta a casa de Lutero fue
por ver qué caminos rescatar
El fantasma de Galileo
quiere nuevamente darle un viraje al mundo
La guitarra de John Lennon
que hizo cantar a los jóvenes del mundo
acaba de morir
Una hora de suspenso gravita sobre el orbe
Estamos en la guerra sin saberlo
Invadidos están todos los pueblos
Pero yendo hacia mi tierra
cómo duele la muerte allá en Bolivia
en Honduras Guatemala El Salvador
Enloquecida América desangra
sin casi darnos cuenta
Por fortuna existe la montaña
la que el dolor apacigua con neblina
y así el campesino de mi aldea
apenas si sabe del mundo en que vivimos
de la parálisis que a su patria la cercena
Definitivamente
de Los Andes a Los Alpes
una sola llamarada de sangre
crece ante los cielos
extendiéndose hasta el Asia
En la noche de la guerra del hambre y de la lluvia
aparece gigante la sombra de la muerte
Por eso
este día de sol en pleno invierno
para alzarlo entre los brazos
y ofrecerlo ante la vida
e irnos a punta de herejías
a fabricar el mundo o esta patria

Pablo Mora

domingo, 4 de marzo de 2012

Rafael Guerrero







Rafael Guerrero

Por: Néstor Melani Orozco

Parecía un caballero de la noche, mucho más, un labriego sabedor de las estrellas. Caballero andante, señor de Los infinitos. Poeta, soñador. Hacedor de las metáforas. Podría llamarse como la puntualidad de aquel entonces en “La Cueva Pictolírica” de San Cristóbal. Poeta y Meditador. RAFAEL GUERRERO: Borotá su pueblo natal. Como las flores de sus siglos siempre estuvo en las formas de su aldea y en los caminos del tiempo, desde sus nostalgias que se hicieron largas meditaciones hasta la libertad de sentirse poeta, comunista, hacedor de ideales y de sueños…

No recibí la suerte de conocerlo, porque para esos años, simplemente, yo, era un estudiante: Y ya su poesía remontaba ecos en la solemnidad de los diarios sancristobalenses, se Leía en Chile o se desgranaba en aromas y gritos en España. El poeta Pablo Mora emprendía su viaje a Turín-Italia. Y los demás cofrades de lo lírico pictórico se asentaban en caminos, en las letras, el teatro, las bibliotecas, las clases de castellano y la oratoria plástica. Freddy Pereyra partía en su lucha ceremonial para sus siglos.

Rafael Guerrero entre todo, poeta, se hizo pintor. Un pintor más sublime que los sonidos permitidos a la sociedad de las aves, a los embrujos de los colores. Donde uno puede decir con esmero, que están. No están. Pero están poseídos como si de muchos años volviesen los elementos fauvistas, en la dimensionalidad de encontrarnos con el alma de Roul Dufy o los secretos permitidos en las cartas de la costa azul francesa en Henri Mattisse. Aún recuerdo la casa del poeta, y su aura permanente de sentidos casi surreales, el oscuro aposento de Doña Javiela, como si una luz tenue Rembriana apareciese en una hora milenaria y Ofelia la hermana que contemplara aquellos dibujos y obras del poeta eterno de San Cristóbal del siglo XX.

Entonces en una rosa una gota de lluvia inició el viaje por los siglos de los siglos…

Y la pertenencia de su arte se convirtió en el desgarrador grito del silencio. Ahora el poeta debe ser reivindicado en lo más sublime de su labor de artista y hacedor de la verdad…

Punta de Mata-Monagas, Junio 20.2010.

viernes, 2 de marzo de 2012

Camino de la patria







Camino de la patria


Al alimón con Carlos Castro Saavedra


Cuando se pueda andar por las aldeas y los pueblos sin ángel de la guarda. Cuando se pueda ir derecho al alma como quien va a la aurora o a la estrella. Cuando sean más claros los caminos y brillen más las vidas que las armas. Cuando sean más frescas las cascadas y las flores fulminen los fusiles. Cuando los tejedores de sudarios oigan llorar a Dios entre sus almas. Cuando de luz tejamos la mañana antes que la congoja al viejo plato.

Cuando en el trigo nazcan amapolas y nadie diga que la tierra sangra. Cuando con la nostalgia acorralada, cantemos todos marsellesas arias. Cuando la sombra que hacen las banderas sea una sombra honesta y no una charca. Cuando tan cierta sea la esperanza que cuelgue torrencial en nuestras manos. Cuando la libertad entre a las casas con el pan diario, con su hermosa carta. Cuando el cocuyo inflame en clarinada e invada de esplendores nuestros sueños.

Cuando la espada que usa la justicia aunque desnuda se conserve casta. Cuando toque la tarde su guitarra y no se vuelva a hablar de la miseria. Cuando reyes y siervos junto al fuego, fuego sean de amor y de esperanza. Cuando apamate, almendro y naranjal en plena guerra den cobijo al niño. Cuando el vino excesivo se derrame y entre las copas viudas se reparta. Cuando con sol brindemos en Arauca por sabernos seguros en el bongo.

Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos teja él mismo sus sueños y su manta. Cuando el pueblo despierte de mañana y le sobren Palomos a sus bridas. Cuando de noche grupos de fusiles no despierten al hijo con su habla. Cuando torne la madre pobre a casa con su risa cargada de legumbres. Cuando al mirar la madre no se sienta dolor en la mirada y en el alma. Cuando por cada madre muerta nazca en la floresta azul un gran lucero.

Cuando en lugar de sangre por el campo corran caballos, flores por el agua. Cuando en lugar de llanto, las quebradas sus sueños con los hombres los compartan. Cuando la paz recobre su paloma y acudan los vecinos a mirarla. Cuando deje la paz de ser fulana y se asemeje nada más que al pan. Cuando el amor sacuda sus cadenas y le nazcan dos alas en la espalda. Cuando aparezca el ángel, camarada del pobre hermano bravo, muerto de hambre.

Sólo en aquella hora, sólo entonces, podrá el hombre decir que tiene patria.

Pablo Mora

jueves, 23 de febrero de 2012

Creer en la vida





Creer en la vida
Pablo Mora


Sumidos en las tremebundas cárcavas del cósmico pavor, esclavos de las crujientes angustias de la humanidad, en convivencia con parejos avatares, asidos a un común dolor, hemos de constituirnos a partir de una vida social acumulada. Antes que fundirnos en una fe única, una doctrina única, explorar la posibilidad de un consenso que, partiendo de la devastación horripilante, conduzca a la concreción del proyecto en el que la danza de la vida signe la esperanza, el renacer de una humanidad nueva, donde conciencia y fraternidad apuntalen todo progreso, todo porvenir, altibajo, desafío, logro, rejoneo.

En decir de Mery Sananes: “Convencidos de que al horror hay que salirle al paso, hay que desmantelarlo, sajarlo, y que hay que hacerlo ya, ahora mismo, organizada, precipitada, impostergablemente, fundando una sociedad de hermanos, en nuestra casa, en el trabajo, en la calle, en el país y el continente, en el planeta que se quiebra… abrirle pasos a los tiempos de amor que inundarán el corazón del hombre el día en que aprenda al fin a mirarse en las pupilas infinitas de su propio asombro.”

Fraguar una conciencia colectiva, fincar nuestra vivencialidad, convivialidad, en las relaciones inter subjetivas provenientes de nuestras cocreaciones y sociocreaciones, puesto que podremos conocernos partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser otro para ser sí mismo. La libertad individual, la capacidad o potencialidad de nuestras “creaciones” solo llegan a plasmarse a través de nuestras vivencias mutuas, compartidas, ya que el hombre, como la “verdad”, se hace y crece en comunión con los otros seres humanos.

Rescatar la dignidad de la palabravida, en solidaridad creciente. Lejos de una egocracia fatua, insustancial, intrascendente, enrumbarnos hacia una egococreación con miras a alcanzar la máxima sociocreación que el momento nos demande. Buscar nuestro amanecer en la obra común. Decidirnos por el fortalecimiento de una corporeidad psicosocial tal que sea capaz de construir el cuerpo real del hormigón histórico, donde tengan vida por igual el silencio del bosque, el sueño de la máquina, el estupor del viento, el ingente alarido de los pobres, los aullidos de Dios sobre el planeta.

Acercarnos al dolor del día. Servirle a la vida, rescatarla, liberarla, ejercer la vida. Lidiarla al alimón, al quiebro, al cuarteo. Perseverar en la defensa del pan, la libertad, la deliberancia, la disidencia o convergencia. Que entre todos hagamos nuestra casa. Nuestro fogón. Nuestra alegría. Que no sean solo sombra nuestros días. Agregarle algo al mundo si queremos que valga nuestro paso.

La mayor dimensión por el hombre conocida: la vida. La orden del día, la consigna entonces: fraguar, festejar la vida, apuntalar, enarbolar la vida, debatir la vida, entusiasmar la vida, celebrar la vida. Oír la vida. Creer en la vida. Al lado de la vida de por vida. Por cada llanto, levantar un camino. Por cada acoso, encender una esperanza. Por cada muerte, una lumbre. Una luz, por cada oscuridad. A pisar días, instantes caminados. A pisar los pensamientos de la sombra. A pisar la sombra en busca de un instante. ¡A pisar fuerte!