sábado, 10 de marzo de 2012

MARIALE QUINTANA






MARIALE QUINTANA


DEL MÁGICO ESPLENDOR DE SU ESPEJISMO
SURGE ARROGANTE EL AVE INSPIRADORA
DESDE EL ANDE AZULOSO DE SUS SUEÑOS.

EL TIEMPO AL FIN, ASORDINADO Y LENTO,
UNA INFINITA MAJESTAD DE CUMBRES,
REAL EL PAVO INSPIRADOR Y CIERTO.

EL VERDE Y EL AZUL ENTRETEJIDOS,
FOLLAJE CAMPEANTE ENTRE SU CUERPO,
EN SU DESNUDA FORMA FUGITIVA.

AVE FLORAL QUE CIMBREANTE ANIDA
EN EL CELESTE CIELO DE SU GRACIA
ESPIGADA EN PLUMAJE AZULMARINO.

CIELO, AGUA, VIDA, RESPLANDOR, ZAFIRO,
VERDE LA CREACIÓN EN PLENA VIDA,
CRECIMIENTO EN FUGAZ IDOLATRÍA.

LAS PLUMAS, LAS CORONAS SUSPENDIDAS
DE LAS HOJAS, LA GLORIA Y LA ALEGRÍA,
ENTRE EL PASO TRIUNFAL DE LA ARROGANCIA.

UNA DANZA DE PLUMAS MUY MARINAS
ENETRETEJE SUS SIENES MISTERIOSAS,
LAS CUITAS QUE EL PAVO REAL OTEA.

UN MANOJO DE PERLAS LAPISLÁZULI
CON EL CLARO PODER DE LA ALEGRÍA
TIEMPLA EL TRÉMULO ASOMBRO DE SU GRACIA.

LAS HOJAS Y EL PLUMAJE BIEN DISPUESTOS
PARA EL MÁGICO NÚMERO SOLAZ,
DIVINA PROPORCIÓN EN SINTONÍA.

DE REPENTE ENGREÍDA EL AVE REAL
MIRA QUE MIRA EN FRANCA LONTANANZA
LA SINFONÍA TRIUNFAL DE LA ALEGRÍA.

LA LUZ QUE CIRCUNSCRIBE SU PRESENCIA
ES DESFILE DE GLORIAS TRASHUMANTES,
LENTO PASO DEL AVE AZULMARINA.

CUMBRE DE LA ALEGRÍA, SOL ALADO,
MARAVILLOSA SENDA, MARAVILLA,
DIVINA PROPORCIÓN IDOLATRADA.

MARIALE QUINTANA, AVE ENTRE NOSOTROS,
DESPLIEGA SU ELEGANCIA Y SU PLUMAJE
SOBRE EL ORO VISIBLE DE SUS SUEÑOS.

ALGO DE SÍ SE INCLINA HACIA EL ORIENTE,
ALGO DE SÍ NOS MIRA BREVEMENTE
DESDE LA VIVA CLARIDAD DE UN SUEÑO.

SU ARPA, SU VERDAD Y SU CORONA,
VERDIAZULES EN RISTRE PERMANENTE,
PROFETIZAN EL TRIUNFO DE SU GRACIA.

NOBLE SABOR A TIERRA Y A FRESCURA,
SABOR A AZUL ENTRETEJIENDO SUEÑOS,
UN SUEÑO INMENSO QUE EN AZUL DESFILA.

CORONADA DE PLUMAS VERDIAZULES,
AZULOSAS SUS BOTAS, MUY AZULES,
CÁLIDA REINA EN TRAJE AZUL MARINO.

FUERTE Y FERAZ COMO LA TIERRA MISMA,
SURGE DE UN HORIZONTE AZUL MARINO
CAMINO DEL REINADO DE SUS DONES.


PABLO MORA

jueves, 8 de marzo de 2012

En torno a Tàpies







En torno a Tàpies


Pablo Mora



En ocasión del reciente fallecimiento del pintor, escultor y teórico del arte, del artista español Antoni Tàpies, (Barcelona, 1923) uno de los grandes referentes mundiales del arte abstracto, último gran representante español de la vanguardia pictórica y escultórica abstracta, maestro revolucionario del arte de vanguardia del siglo XX, evocamos la exposición que presentara en el año 2000 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. En el año 2003 recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Complutense. Además de haberse hecho acreedor del Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla Picasso de la Unesco (1993) y el Premio Velázquez de Artes Plásticas del Ministerio de la Cultura de España (2003). El rey de España, Juan Carlos I, le otorgó en abril del 2010 el título de marqués. En 1984, el artista creó la Fundación Antoni Tàpies con el fin de promover el estudio y el conocimiento del arte moderno y contemporáneo. Para Ann Temkin, comisaria de pintura y escultura del MoMa: “Se ha ido uno de los grandes héroes del arte del siglo XX”. Tàpies dejó su impronta en incontables pintores, muchos españoles, pero también europeos y americanos, como Lucio Fontana o Robert Rauschenberg, con los que estableció una conversación dentro de los cauces de la pintura abstracta. Ha tenido la fortuna de vivir cincuenta años más después del final de la II Guerra Mundial, lo que le ha permitido seguir innovando.”

De su obra, así la explicó: “En mí solamente manda la intuición. Cuando me enfrento a una obra, sólo me dejo guiar por el instinto…Tengo la ilusión de saber dar forma a una cierta visión de la realidad. Yo sé lo que quiero contar, pero no hay nada que explicar. Cada uno tiene que ver lo que tiene delante. Por eso suelo prescindir de los títulos y si los pongo son alusivos a algún elemento del cuadro, no a su contenido.”

En la primavera del 2000, tuvimos ocasión de disfrutar de su enorme exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde pudimos comprobar que estábamos delante del “Poeta de la Materia,” lo que hace definir su estilo por la palabra “matérico.” En el desfile por un sinnúmero de salones, navegamos entre rugosidades, rasgaduras, grietas, cruces y signos de su mitología personal, de trazo enigmático y estilo inconfundible. Sus usos cromáticos del ocre, el negro y el blanco, así como sus más experimentales empleos de la materia pictórica o su grafología de cruces, manchas y textos deleitaron nuestro embelesamiento ante su obra, inmenso canto a la libertad.

“A finales de los años ochenta, sostiene la Fundación que lleva su nombre, Tàpies reforzó su interés por la cultura oriental, una preocupación que ya se había ido gestando en los años de la posguerra y que se convirtió cada vez más en una influencia filosófica fundamental en su obra. Las obras de los últimos años han constituido esencialmente una reflexión sobre el dolor —físico y espiritual—, entendido como parte integrante de la vida. Influido por el pensamiento budista, Tàpies consideraba que un mayor conocimiento del dolor permitía dulcificar sus efectos, y de este modo, mejorar la calidad de vida. El paso del tiempo, que ha sido una constante en su obra, ha adquirido en ese último período nuevos matices, al vivirlo como una experiencia personal que comporta un mejor autoconocimiento y una comprensión más clara del mundo.”

JARDINERA







JARDINERA

Vas por el mundo porque existe el hombre antes del grito de la eterna entraña, velas callada el fuego de la vida, madre te llaman por llamarte hermana. Hermana de la lumbre en la ternura, desmoronas la angustia de los hombres y mantienes su pulso en pleno vuelo ante la dura ramazón del odio. Compañera de siempre, compañera, únicamente necesito vida para llamarte siempre jardinera. Quédate, no te vayas tan temprano que solamente tú sabrás colmarnos, camarada de siempre, jornalera.

Desde el pulsar profundo del latido emerge tu presencia campesina y el eco de tu gracia se adivina cuando surge entre el aire florecido. Acorralas conmigo tu gemido en la choza abrazada de neblina y, entonces, tu recuerdo se encamina tras el fogón tiznado del olido. A pesar de la lluvia y los zarzales sigo con tu orfandad en mi aventura, al lado de tu sombra en los cañales, porque mi esfuerzo siempre te figura entre riscos de sol y peñascales pulsándole la cuerda a la amargura.

Madeja embrujadora de mis años envuelta en el redil de la inocencia, qué lejos el primor de tu presencia de la cumbre mortal de tus peldaños. Imagen de los místicos rebaños trenzados en la infancia de la ausencia con neblina de luz y transparencia, ¿dónde el azul de tantos desengaños? ¿Dónde, madre, estrecharte entre mi beso sino en tu tierno abrazo campesino bañado por la luz del candelabro? ¿Dónde, madre, encontrar nuestro regreso sino en la soledad de nuestro sino mientras hurgo la tierra en que me labro?

En la aldea de noche un reverbero, un anafre azulando madrugadas, un sueño en cierne, en lumbre, en alto, en alas, un camino, un aprieto, a solas yendo. El camino extendió sus manos lejos, el sueño acompañó la siembra alada, el anafre fue dicha soberana, en tanto el reverbero iba fulgiendo. Camino, anafre, reverbero y sueño tejieron la esperanza cristalina donde toda mañana fue llegando. Con la tarde afloraba el azulejo, la noche toda infancia devolvía desde mil novecientos quince y tantos.

¿Dónde el anafre en fresca madrugada, dónde el sueño zurcido en el camino, dónde la cumbre deshojada en sino, dónde la siembra en dicha engalanada, donde el anafre en calma tersa, albada, dónde la aurora desafiando trino, dónde borrasca, duende, peregrino, dónde la siembra en dulce fogarada, dónde el azul de tantos desengaños, dónde la antigua luz del candelabro, dónde la paz en místicos rebaños, dónde lluvia, zarzales y quebrando, dónde la tierra en que de azul te labro, dónde este dos mil cinco y cuántos tantos?

Cosías presagiosas serranías desde la orilla más pura de tu alma; con toda la paciencia, en santa calma, mil colchas conocieron de tus días. En cordajes bordabas sinfonías, bordabas sueño, lontananza, palma, segura de que en vida todo empalma nunca tus manos del amor vacías. A pulso de donaire y gallardía, coqueta entre coquetas, bien oronda, tu vida enarbolabas muy erguida. Venada, intacta, atenta, en lozanía, gozas del fruto de tu enhiesta fronda desde este dos mil cinco bienvenida.

martes, 6 de marzo de 2012

valle de la luna





lenta alucinación de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sueños jaspes arrojados cóndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada mística sorprendente hipnótica única nave estrellada soledosa mágica selénica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos tótem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche


A Fanny Jaretón

la huella









El mismo cuerpo que apenas ayer venía
el pie descalzo
la misma huella
la misma vida
la ceniza siempre entre la huella


Pablo Mora
(Almácigo 3)

INVENTARIO EN INVIERNO







INVENTARIO EN INVIERNO

"... Avanzando lentamente, hundiendo los brazos
en sangre,
algunas
veces tragando sangre,
voy sobre Europa
como en la proa de un barco desmantelado
que hace sangre..."

Blas de Otero


Cruzado de brazos sobre el mundo
convencido de que la existencia no es más que un plagio
y que todos los poetas escriben las mismas cosas
con uno que otro colorido
vuelvo a encontrarme ante la vida
con otro diciembre a cuestas
Del año pasado a éste
unos rehenes espeluznan al mundo desde Irán
mientras la Rusia bajó hasta Kabul
y está acercándose a Varsovia
mientras la América del Norte
tiene por confín La Tierra de Fuego
mientras las otras Américas
acorraladas por su amo se desangran
Entre consensos y disensos
estamos en plena guerra
sintiéndose ya algunos perdedores
Hay quienes se aferran al petróleo
para la próxima victoria
mientras otros confían
en la savia de la caña de azúcar
para mover los armamentos
Las luchas de los hombres se agigantan
en este atardecer del siglo
a pesar de los escuálidos actores
que rigen sus destinos
Ondas pesimistas se desatan
por flaquearle el coraje a la Utopía
Althusser también cayó en cuenta
que la esperanza es un delirio
El Papa nos habla por ahora
del amor a secas y de la misericordia
y hasta a casa de Lutero fue
por ver qué caminos rescatar
El fantasma de Galileo
quiere nuevamente darle un viraje al mundo
La guitarra de John Lennon
que hizo cantar a los jóvenes del mundo
acaba de morir
Una hora de suspenso gravita sobre el orbe
Estamos en la guerra sin saberlo
Invadidos están todos los pueblos
Pero yendo hacia mi tierra
cómo duele la muerte allá en Bolivia
en Honduras Guatemala El Salvador
Enloquecida América desangra
sin casi darnos cuenta
Por fortuna existe la montaña
la que el dolor apacigua con neblina
y así el campesino de mi aldea
apenas si sabe del mundo en que vivimos
de la parálisis que a su patria la cercena
Definitivamente
de Los Andes a Los Alpes
una sola llamarada de sangre
crece ante los cielos
extendiéndose hasta el Asia
En la noche de la guerra del hambre y de la lluvia
aparece gigante la sombra de la muerte
Por eso
este día de sol en pleno invierno
para alzarlo entre los brazos
y ofrecerlo ante la vida
e irnos a punta de herejías
a fabricar el mundo o esta patria

Pablo Mora

domingo, 4 de marzo de 2012

Rafael Guerrero







Rafael Guerrero

Por: Néstor Melani Orozco

Parecía un caballero de la noche, mucho más, un labriego sabedor de las estrellas. Caballero andante, señor de Los infinitos. Poeta, soñador. Hacedor de las metáforas. Podría llamarse como la puntualidad de aquel entonces en “La Cueva Pictolírica” de San Cristóbal. Poeta y Meditador. RAFAEL GUERRERO: Borotá su pueblo natal. Como las flores de sus siglos siempre estuvo en las formas de su aldea y en los caminos del tiempo, desde sus nostalgias que se hicieron largas meditaciones hasta la libertad de sentirse poeta, comunista, hacedor de ideales y de sueños…

No recibí la suerte de conocerlo, porque para esos años, simplemente, yo, era un estudiante: Y ya su poesía remontaba ecos en la solemnidad de los diarios sancristobalenses, se Leía en Chile o se desgranaba en aromas y gritos en España. El poeta Pablo Mora emprendía su viaje a Turín-Italia. Y los demás cofrades de lo lírico pictórico se asentaban en caminos, en las letras, el teatro, las bibliotecas, las clases de castellano y la oratoria plástica. Freddy Pereyra partía en su lucha ceremonial para sus siglos.

Rafael Guerrero entre todo, poeta, se hizo pintor. Un pintor más sublime que los sonidos permitidos a la sociedad de las aves, a los embrujos de los colores. Donde uno puede decir con esmero, que están. No están. Pero están poseídos como si de muchos años volviesen los elementos fauvistas, en la dimensionalidad de encontrarnos con el alma de Roul Dufy o los secretos permitidos en las cartas de la costa azul francesa en Henri Mattisse. Aún recuerdo la casa del poeta, y su aura permanente de sentidos casi surreales, el oscuro aposento de Doña Javiela, como si una luz tenue Rembriana apareciese en una hora milenaria y Ofelia la hermana que contemplara aquellos dibujos y obras del poeta eterno de San Cristóbal del siglo XX.

Entonces en una rosa una gota de lluvia inició el viaje por los siglos de los siglos…

Y la pertenencia de su arte se convirtió en el desgarrador grito del silencio. Ahora el poeta debe ser reivindicado en lo más sublime de su labor de artista y hacedor de la verdad…

Punta de Mata-Monagas, Junio 20.2010.