jueves, 9 de agosto de 2012

Ibar Orlando Varas Villegas Una vida que gira en torno al amor
Descripción: http://2.bp.blogspot.com/_xnwNWFTdOq4/S_6TMHFhFTI/AAAAAAAAALc/n4m6wQlEbH8/s320/ibar_varas_taller_teoria_dialogica_ene_2008.jpg Freiddymar Ortega.- Mucho es lo que se conoce de la vida profesional del maestro y escritor chileno Ibar Varas. Un hombre noble de gran corazón, ese que ha reflejado en sus poesías. Se necesitan sacos de tiempo y amenas charlas para saber lo que hay mas allá de sus publicaciones y los años de preparación. Pininos que lo llevaron a tomar su rumbo Entre “pichangas” (Caimaneras) con sus amigos en las calles de Chile fue transcurriendo su niñez, siempre tuvo claro que quería constituir una familia cuando fuese grande, tener una esposa y poder experimentar las cosas que veía en los adultos de su alrededor. “Cuando era niño yo no sabía a dónde podía llegar, no me imaginaba incluso lo que querría hacer cuando grande”. Pasó varios años de su infancia viviendo al norte de Santiago, donde gracias a un profesor que aún recuerda muy bien, despertó en él una curiosidad por la poesía y en ese momento aprendió a no dejar pasar el tiempo en vano. Las oportunidades fueron llegando de manera sorpresiva pero no dudó ni un segundo para aprovecharlas, tuvo que pasar por varias pruebas para darse cuenta que los números no eran sus aliados, “Nunca sentí que era un fracaso porque no estaba convencido de ninguna manera que eso era lo que me iba a gustar mañana”, así se dio cuenta que su verdadera vocación era la docencia. Las oportunidades de preparación lo llevaron a México Como la mayoría de las cosas en su vida, salir de Chile también fue inesperado. Se enrumbó a México buscando prepararse en el ámbito del Desarrollo de la Comunidad, pero nunca dejo de lado el interés por la literatura. Su tiempo libre siempre fue provechoso para leer y escribir poesías. Nuevo rumbo, esta vez pintado de amarillo, azul y rojo Diez años después de regresar a Chile y debido a problemas relacionados con el golpe de estado que se vivía en su país, Ibar atravesó un proceso de desempleo que lo impulsó a aceptar una de varias propuestas para trabajar en otro país, “Si tantas personas me quieren sacar de Chile, creo que debo irme, a lo mejor puede ser un aviso”, así fue como llegó a Venezuela y esta vez para quedarse. “Y volver, volver, volver”, como dice aquella famosa canción ranchera Ibar Varas experimentó muchas cosas en su vida, entre ellas, enfrentarse a una encrucijada donde debía decidir si regresaba a su país o se quedaba en Venezuela definitivamente. “Cuando Pinochet sale del poder tenía que pensar si volver o quedarme, solo que volver ya no era cosa de dos, mis tres hijos habían anclado aquí y solo regresaríamos mi señora y yo”, de esta manera deciden quedarse y empezar a sentir Venezuela como su propia tierra. Planes hay, pero regresar no es uno de ellos “No hay planes de volver, esta es mi tierra, es mi patria”, esas son las palabras de un maestro que ha pasado más de 30 años de su vida en este país y que ya lo siente como suyo, su familia está aquí y por tanto, su vida está junto a ellos. Recuerdos, tantos recuerdos “Me invade el sentimiento cuando revivo cosas de chile, pero no me dan ganas de volver”. Cuando tiene la posibilidad viaja a Chile, toma algún vino, recorre lugares donde pasó parte de su vida, degusta algunas comidas y recuerda que tiene sentimientos que están arraigados en su ser y que representan para él a su país. Sin embargo, vuelve a Venezuela con su familia y sigue disfrutando de ella. La poesía, el amor y su familia “He colocado a mi familia por encima de muchas otras decisiones que hay que defender”. En la vida de Ibar Varas hay cosas fundamentales, pero la unión familiar representa para él algo necesario, de hecho, cada vez que tiene la oportunidad de reunirse con los miembros de su familia lo disfruta al máximo, realizan tertulias en la mesa de su casa y no hay uno que se quede sin opinar, en la familia Varas Díaz desde el más pequeño hasta el más grande es escuchado. “Que nadie muera sin haber amado” Este es el título de una de sus publicaciones, pero hoy Ibar Varas tiene la dicha de manifestar el amor que ha sentido en la vida, “Me han amado y yo he amado intensamente”. Desde el inicio ha disfrutado de un amor con su pareja que está cargado, aún, de muchas ilusiones. Este poeta ha encontrado al verdadero amor, ese que es compañero y amigo en su esposa, Alicia Díaz. Ibar manifiesta lleno de emoción el placer de ver a sus hijos caminando por primera vez, y así mismo, recuerda las tantas veces que se sintió lleno nada más de experimentar momentos con su familia. Aun quedan cosas por vivir Ibar Varas es una persona que con un sinfín de experiencias y satisfacciones, pero aún queda algo por hacer. De sus horas dedicadas a la escritura han resultados libros que no ha publicado, pero no pierde la esperanza de un día poder mostrarlos al mundo y continuar enriqueciendo esa historia que representa. Su jovialidad es algo destacable en él y entre carcajadas manifestó que algún día tuvo deseos de cantar con una agrupación de tango argentina, “Ya no lo haré y tampoco creo haberlo hecho antes, tengo algo de pudor”. Así mismo, expresó su fuerte deseo por que algún día la universidad, para la que sigue trabajando a pesar de estar jubilado, tenga una radio FM (desde joven se ha interesado en la radiodifusión) y el poder dedicarle tiempo a eso. Una guía para Ibar Varas “He tenido varias guías y he sentido que me han ayudado a ser quien he querido ir siendo, porque todavía no sé quién soy”. En la vida de este poeta han influido varias personas, pero unos han sido claves para encontrar su rumbo; por ejemplo, un maestro de sexto grado que lo motivó en ir a la escuela. Gracias a él, Ibar encontró un interés que lo dirigió a lo que es hoy, “Sin saber si serviría para eso o no, estudié como si lo hubiese decidido conscientemente”. Durante sus años de preparación como maestro, se topó con una profesora en la que vio una preparación profesional extraordinaria, “No había algo que le preguntara y no lo supiera”, de hecho, en su rostro se puede apreciar aún, la gran admiración con la que se refiere a esta profesora que le dio una gran lección y le sirvió como un ejemplo a seguir, “Me marcó como el modelo de la exigencia que uno tiene que hacer consigo mismo”. “Fracaso”, ¿Existe en su vida? Para Ibar Varas hubo un punto claro toda la vida, “Tuve una intuición de que uno debe planificar, pero no al más largo plazo, tampoco se debe ser cortoplacista, fijarse metas que tengan relación con las cosas que uno quiere”. Así fue como iba proponiéndose y cumpliendo metas, pero no todo en la vida es perfecto y él no fue la excepción, alguna vez quiso ser médico y solo quedó en deseo. Sin embargo, entre pensamientos interrogativos intentó comentar de otra cosa que no haya logrado y no obtuvo respuesta, “Me disculpo si parezco petulante, todo lo que yo me he propuesto hacer o ser, lo he hecho y de nada me arrepiento”. Sin duda un ejemplo de constancia y dedicación. Ibar Varas pasa sus días entre libros y poesías que para él son una forma de vida, “A mí la poesía me ha ayudado tanto en distintos momentos, tanto en los de triunfos como en los difíciles, en la poesía he encontrado un canal por donde las energías pueden fluir”. La vida de este poeta es una historia que empieza, transcurre y obviamente termina en amor.

domingo, 5 de agosto de 2012

más allá Pablo Mora. más allá del propósito y la queja más allá de la lluvia desvestida más allá de los sueños terrenales más allá de los lunes soñolientos más allá de la luz de tu cintura más allá de tus manos y las mías más allá de la sombra y de la noche más allá de los años de la brisa más allá del camino y del mendigo más allá de las luchas y sus cantos más allá de los solos y cobardes más allá de las puertas de los ciegos más allá de tu lumbre y de la mía más allá del metal y del combate más allá de la cólera enemiga más allá de la arcilla y los jazmines más allá de la espina el viento el monte más allá de la tierra que me aguarda alada la neblina te recuerda

sábado, 4 de agosto de 2012

ORACIÓN POR MARILYN MONROE. Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe, aunque ése no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar) y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje sin su Agente de Prensa sin fotógrafos y sin firmar autógrafos sola como un astronauta frente a la noche espacial. Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times) ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas. Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras. Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno pero también algo más que eso... Las cabezas son los admiradores, es claro (la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz). Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox. El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones. Señor en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad, Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine. Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor). Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos, el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo. Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros por nuestra 20th Century por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado. Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes. Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el Psicoanálisis. Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena y cómo se fue haciendo mayor el horror y mayor la impuntualidad a los estudios. Como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine. Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva. Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados que cuando se abren los ojos se descubre que fue bajo reflectores ¡y se apagan los reflectores! Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico) mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada. O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor vistos en la salita del apartamento miserable. La película terminó sin el beso final. La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono. Y los detectives no supieron a quién iba a llamar. Fue como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga y oye tan solo la voz de un disco que le dice: Wrong Number O como alguien que herido por los gangsters alarga la mano a un teléfono desconectado. Señor: quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar y no llamó (y tal vez no era nadie o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles) ¡contesta Tú al teléfono! ERNESTO CARDENAL

martes, 31 de julio de 2012

Carta Abierta a Ramón Elvidio
Pablo Mora Ramón Elvidio Amigo: Junto con Alicia, oímos parte de la entrevista con el Padre Ballesteros. Nos enteramos, así, de tu estado de salud y tu gran voluntad de vida. Seguro, aprovecharás la experiencia para rubricar tu obra siempre signada de diáfano optimismo. Quiera Dios que logres superar la prueba. Dios más que nunca ahora te necesita. Espera tu testimonio. Vas a escribir, te dispones a escribir, nos dices. Empieza ya. Me recuerdas al poeta argentino Roberto Juarroz y su Poesía Vertical como él titula a diez de sus poemarios. También él en días difíciles de salud, escribió testimonios valiosos. Acá un poema suyo, en el que el ritornelo, “alguien está muriendo” bien pudiera sustituirse por “alguien está naciendo”. Sobre todo a la luz, en la esperanza del reino de la luz tan predicado y deseado por ti; el Dios deseante y deseado de Juan Ramón Jiménez. Acá el poema aludido: Alguien está muriendo. Roberto Juarroz: Mientras haces cualquier cosa, / alguien está muriendo. // Mientras te lustras los zapatos, / mientras odias, / mientras le escribes una carta prolija / a tu amor único o no único. // Y aunque pudieras llegar a no hacer nada, / alguien estaría muriendo, / tratando en vano de juntar todos los rincones, / tratando en vano de no mirar fijo a la pared. // Y aunque te estuvieras muriendo, / alguien más estaría muriendo, / a pesar de tu legítimo deseo / de morir un minuto con exclusividad. // Por eso, si te preguntan por el mundo, / responde simplemente: alguien está muriendo Bien sabes que en el crisol, en la fragua, se forja el hombre, en las adversidades. Confiamos en que superarás la prueba con el favor de Dios. En ti hay altas probabilidades. Sobrellevarás una y otra afrenta. El optimismo que te asiste no faltará a quien siempre sembró esperanza. No olvides: Per aspera ad astra. Nos lo dice Horacio: Est modus in rebus, sunt certi denique fines, quos ultra citraque nequit consistere rectum. (Hay en las cosas medida y ciertos límites prescriptos, de los cuales jamás puede la virtud ir atrás ni ir adelante.) De pronto pudieras, imitando a Ronald Reagan, fomentar encuentros, conversatorios alusivos a tus días, tus jornadas. En la entrevista apareció el Rerch del Seminario, del Sacerdocio, siempre el educador. Subrayaste la misericordia de Dios. La confianza en Dios. Como dijiste frente a Mons. Somaza: Quiera Dios que si te falta algo por cumplir, obtengas el tiempo suficiente para ejecutarlo. Éstas, a vuela pluma, las ideas que deduzco de la entrevista a tenor de la fortaleza que te caracteriza. En la seguridad de que, Deo volente, saldrás adelante en esta prueba que afrontas. Creador y Director del Taller de Desarrollo Humano (TADEHU) bien sabes de la necesidad de “un hombre renovado y renovador para una patria nueva, con justicia y paz, bajo la mirada del creador… para vivir como debe ser.” Recibe un abrazo grande de parte de Alicia y de este Pablo, siempre en deuda contigo. Te apreciamos y queremos verte en tus plenos poderes cuanto antes, para bien de los tantos que te necesitan. Hasta cada rato.

jueves, 26 de julio de 2012

Antonio Mora Pablo Mora
Antonio Mora, epónimo de la Biblioteca de la Unidad Vecinal, a mucha honra, un hombre íntegro que porta a Pregonero —su patria chica— en sus adentros tal como lo testimonia su poema Señas, el que justamente aparece grabado para el tiempo en la acera del Museo de Artes Visuales y del Espacio del estado Táchira, y que reza así: “Un pueblo tan lejano que parece un recuerdo / Dos calles polvorientas / Un sauce y una acequia / Quizás las golondrinas / Y yo harapiento y solo / Esa es toda mi patria.” Amable, solidario, fraternal, con elevada profundidad en el juicio, en el pensamiento y la convivencia, como lo demuestra el poema titulado: P. M. & A. M. Bibliotecario, poeta, promotor de cultura a tiempo completo, ante todo un educador, convencido de que sólo en la educación puede signar la esperanza un pueblo. Todo ello con un singular “enseñar deleitando.” “Tres Zarandajadas” —su obra antológica— recoge las tres instancias de su vocación literaria, ya en la poesía, ya en la narrativa, impregnadas ambas de un alto sentido del humor. Proveniente su periplo vital de los años sesenta, con la fundación y coordinación del Taller Literario Zaranda (1980-1994) contribuye a la acción revitalizadora en las letras tachirenses contemporáneas, siguiendo las huellas de El Parnasillo, La Cueva Pictolírica y la Peña Manuel Felipe Rugeles. Su obra máxima, Tres Zarandajadas junto a una docena en coautoría. Sobresale igualmente Crónicas de Acirema, donde Antonio Mora presenta una lectura muy original de América. Así como toda su poiesis puede entenderse como una lectura de los Andes… “un modo de ser y de hacer lo andino”, llegando a reconocérsele como el Ramón Palomares de este rincón nacional. De hecho, estamos a la espera de la obra cumbre, de madurez, donde aparezca el Inventario de los Andes anticipado en poemas como Derrota e Inventario para un adiós. Acerca de su obra fundamental en prosa Crónicas de Acirema hemos de decir que a partir de la misma denominación: Acirema (anagrama de América) constituye un levantamiento de la cultura latinoamericana, un registro del alma nacional de América al revés y al derecho. A partir de variadas observaciones, repletas de h u m o r, sarcasmo e ironía, desarrolla breves y profundas críticas en torno a la cultura, la política, la economía, la música, la religión, la tradición en sí latinoamericana, en sus virtudes, bondades y defectos “con el deseo subterráneo de que el ser humano cambie” como él mismo lo confiesa. Diríamos que es una mirada caleidoscópica de América a la luz de la “jodienda poética.” De repente parece que estuviéramos delante de la Utopía de Tomás Moro. Propiamente representa un levantamiento crítico del acontecer latinoamericano a través de una intervención quirúrgico-social: verdadero guión crítico o Clase Magistral sobre América Latina. La obra de Antonio Mora merece un abordaje semiótico, que permita seguirle el paso a los sujetos de la enunciación, a la creación de sentido que en ella se produce. Los puntos de fuga del autor a la par que los del lector, en medio del acontecer denotativo o connotativo, hacen que la obra de Mora pueda ser afrontada desde tres modalidades: sígnico-lexical, alegórico-poética y crítico-contextual. Burla burlando en ella se entrevera el humor con principios fundamentales que llevan —in cauda venenum— a esclarecedores axiomas, sentencias, apotegmas a modo de auténticas paradojas sociales. pablumbre@hotmail.com Pablo Mora

domingo, 22 de julio de 2012

Ventura humana
Pablo Mora Ojea, mira, considera, discierne, asimila, explica, carga las velas, amaínalas; adivina, transmite, discute, crece, rebela, crea, re-crea, siega. Cáscara salvaje, consciencia vertebral, hilvana, zurce, empata, graba en el alma, configura la colcha arquitectónica, el mundo del espacio, el tiempo de esta aciaga hora tormentosa. Rompe las cadenas para poder tornar el torso desnudo hacia el umbral de la caverna. Todas las rutas van hacia la misma morada, la paz pasa a través de la revolución: la creación, la esperanza, el riesgo. Lee el mundo. Alcánzalo. Ahonda, universaliza. Incautada, retenida, confiscada nuestra identidad, procura dar con la entonación, el humor, la tendencia, la salida definitiva: que atinemos a dar con la mejor praxis, el mejor amanecer. Cuidemos nuestras espigas, rastros y candiles, nuestros rostros y rastrojos, nuestro trote y tropa. Desde la yermitud, el Paso de la Soledad, el Paso de Casa Grande, el Paso de la Esperanza. Asume el riesgo de la ventura humana, afronta con entereza la eventualidad del fracaso, pues “solo una tierra distinta hará menos imposible el cielo.” Mientras a las puertas marinas de nuestro Continente, encima de nuestras patrias, cerca de los hombros de esta América, —sin que nadie sepa de aquel hombre, aquella gesta —se yergue, orondo, el invasor con sus últimos alaridos de dominación y violencia, como nunca nuestra orgánica y subterránea unidad vital ha de afianzarse en nuestra Lengua, en nuestras ideas, nuestros enunciados, nuestros principios, canciones, minas, siembras, soledades, graneros, horizontes, tinieblas, clarores, llagaduras, signos, señas, para retomar el discurso de nuestra Liberación mediante una auténtica lectura selectiva, analítica, evaluativa, convencidos de que nuestra mejor defensa es el conocimiento de nuestro propio idioma, nuestros propios textos, que es como decir nuestros propios sueños, creaciones, trasnochos, vigilias o esperanzas. Afortunado quien hubiere estado en las entrañas del monstruo porque supo como nadie de sus horrendísimos secretos, maquinaciones y asechanzas. Feliz quien, a primera leída, lo asombren los relámpagos del pobre, los rostros de las palabras vida, muerte, sobrevida o tiempo o pan o luna o rabia. Venturoso el hombre que acostumbre leerle a las horas sus celadas; a los sueños, sus celadas y a los hombres, sus celadas. ¡Ay del hombre que tenga que recordar: aprendí de niño a disparar con la pistola de mi padre! Bienaventurado, en cambio, quien confirme que aprendió a leer en el seno de su madre y, mejor aún, quien empezó a conocerla por su sonrisa. Bienafortunado el hombre que lea los grises secretos del camino en los augurios de las aves, laderando sueños detrás de alguna barricada. Conténtese quien haya conocido la Libertad en el regazo de una nodriza negra, soñando a la sombra de sus pechos amasar la paz para su gente. Florézcale la vida a quien en todo acordeón palpe la lágrima del hambre escondida en la garganta de un hombre o en un fusil o ametralladora mercenaria, ajena. Confórmese quien detecte tantas muertes anunciadas lejos de Macondo, entre su aldea, cerca de su casa o en su propia cena. Venturoso hombre que aprendió a leer y a descifrar a tiempo el vientre de su noche larga y oscura en la cual la luna canjeó su puesto con la muerte. pablumbre@hotmail.com
El alma nacional Por: Pablo Mora*
Antes que trozo petrificado, formación monolítica, mineralizada, incambiable; antes que simple suma o agregado de unidades amorfas, la nación es vida que fluye, continua transformación, cuerpo dotado de personalidad colectiva, homogeneidad de voluntad de un grupo libre, libertad no de uno ni de unos pocos, sino de todos; unión de un pueblo libre que usa libremente de su voluntad- (J. A. Maravall). Voluntad y espiritualidad, la nación es pensamiento común, principio común, identificación de intereses e intenciones colectivas. (Giuseppe Manzzini). Una nación es un alma, un principio espiritual, una conciencia moral. (E. Renán). El alma de un pueblo o de una raza es la síntesis de toda su historia y de la herencia de todos sus antepasados… y de allí que haya podido afirmarse con razón que los muertos gobiernen a los vivos. (Gil Fortoul). Una nación es un querer vivir colectivo. (H. Hauser). Una voluntad deliberada. (H. Khon). La nación antes de estar en la lengua, en la religión, en el pasado común, está en la voluntad del pueblo. (R. Michels). Equivale a una empresa que los miembros de una comunidad política hacen juntos, un quehacer colectivo, un movimiento de la capacidad creadora de la voluntad concorde. (J. Ortega y Gasset). Y concluye Tito Livio: La voluntad del pueblo hace tantas mudanzas cuantas hace el tiempo. Existe gran diferencia entre lo que el hombre es a su espalda y lo que es hacia delante, lo que es como tradición y lo que es como empresa, puesto que se trata de un ser variable, que crece y que progresa. Su empresa es lo que tiene a la vista, su problema, su proyecto, lo que le preocupa y le ocupa, lo que desea y moviliza sus energías, lo que quiere ser y siente que tiene que ser. De igual modo cuando convive en forma de nación: la voluntad de seguir, no es la de seguir sentado contemplando las glorias del ayer; sino la de cumplir la voluntad común, la de realizar su quehacer. Puesto que la verdadera fuerza que impulsa y nutre el proceso es siempre un proyecto sugestivo de vida en común. Lo que hace que las naciones se formen y vivan a partir de un programa para el mañana. (J. Ortega y Gasset. J. A. Maravall). De donde una nación en su dinamismo, como se da en todo ser viviente, en su energía histórica, exige conformidad y polémica, acuerdo y discrepancia; unidad y pluralidad, divergencia y convergencia. Antes que existencia inerte, la unidad nacional, la convergencia, ha de entenderse dentro de un sistema dinámico, donde tan esencial es para su mantenimiento la fuerza central como la fuerza de dispersión. (J: Ortega y Gasset). La nación es un resultado, un ambiente histórico y cultural; es el efecto de un way of life practicado durante largo tiempo. Su principio es, pues, un ideal que, habiéndose vivido, se inscribe en las costumbres y en las instituciones. La adhesión a un parentesco espiritual es su fuerza: un lazo moral que mantendrá mañana la unidad de la nación del mismo modo que la asegura hoy. (J. T. Delos). Nacionalismo ¿Una nación no es un principio espiritual, un proyecto de empresa común, un alma social? ¿Una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de los que se pueden hacer todavía? ¿Perseverar en un ser dentro de su propio devenir? ¿Sin un resurgimiento espiritual, nuestra época, nuestro proyecto —revolucionarios— producirían una catástrofe? ¿Se impone un renacimiento espiritual para contrarrestar las amenazas de tanto poder de destrucción? ¿Nuestros países de la América Bolivariana tienen conveniencias económicas y espirituales que defender y por ello necesitan fundirse en un organismo vigoroso, entendiendo a Latinoamérica como un bloque de energías unificadas por objetivos similares, dispuesto al entendimiento multilateral, global, en cierne? ¿En América Latina, el Estado ha existido antes que la nación, siendo el nacionalismo un sueño meramente psíquico, antes que una expresión de la sociedad, con base a un cambio o proyección real de transformación estructural? ¿A medida que avanza el empequeñecimiento de la nación-estado, va apareciendo con más fuerza una conciencia planetaria, basada en una economía global? ¿La tecnología moderna está desgajando las culturas nacionales? ¿El nacionalismo tradicional se desplaza hacia gigantescos “supranacionalismos”? ¿O asistiremos a un renacimiento del nacionalismo dentro del mundo de la alta tecnología? ¿Un tribalismo y nacionalismo ciegos serían tan peligrosos como regresivos? ¿El reforzamiento de un Proyecto Latinoamericano en cuanto Frente Común nos aseguraría el avance en la liberación económica continental, mediante un desarrollo autónomo y soberano, fundado en la concertación o convergencia interna y en la anhelada integración latinoamericana? ¿Nos falta todavía poner el fundamento del pacto social, que debe formar de este mundo una nación de repúblicas? ¿O hemos de esperar que el acontecer internacional nos señale el camino, antes que nosotros establezcamos los condicionamientos basados en nuestras posibilidades? ¿Tendremos que debatirnos entre el abandono estratégico, las miserias internas y los desequilibrios económicos, a partir de una mutua comprensión de fuerzas y de límites? ¿La hora sería la del sumar, del despertar, del destruir mentiras, del sincerar; la de la unidad de acción tras una bolivariana salvación de la nación? ¿La gran ventaja del nacionalismo —y nacionalismo latinoamericano— es que puede armonizar las clases, las ideas, las voluntades, fortalecer los nexos comunes de nuestros pueblos y la urgencia imprescindible de la unión, de la unidad en pro de nuestro derecho a vivir una vida humana digna, a realizar nuestro desarrollo dignamente? ¿Nuestra Gran Cuestión es afianzar nuestro destino común ante toda pretensión imperial de unipolaridad o correr el riego de morirnos de hambre con un petróleo que tendrá un valor muy pobre, cuando sea desplazado por fuentes alternas de energía? ¿Nuestro dilema: crecer, ser, inventar, vivir, sobrevivir o perecer? ¿Unirnos, convivir, compartir o morir? ¿Sólo una conciencia común, un sentimiento común y una voluntad común, son capaces de fundar un real nacionalismo, es decir, nuestra alma nacional? *Profesor Titular, Jubilado. UNET pablumbre@hotmail.com