domingo, 30 de septiembre de 2012
Alistarse
Pablo Mora
Oír el llamamiento. En el patio de honor tomar el arma, la lumbre genital en la batalla, celarla antes, después y en la faena. Alistarse, entrenarse permanentemente, partir de madrugada, irse al frente a primera línea o retaguardia, con trinchera o sin trinchera, enfrentando al enemigo fuego a fuego, defendiendo, atacando, resistiendo. Calada en el fusil la bayoneta, empuñar la destreza necesaria, sentir el apoyo del certero impacto de los misiles, los ángeles custodios de la justa. Oír rumores, nunca divulgarlos, saber que el arte es una guerra en grande.
Saber lo estrictamente indispensable. Participar en el engaño, en el ardid, la situación o la apariencia. Llevar la astucia al máximo posible, adaptarse a la situación, sobre todo a la situación ajena. Avanzar por caminos tan insólitos que nunca el adversario logre descubrir. Dar con el más vulnerable de los puntos, batirse en retirada o perseguirla, contar con la moral, el ánimo, el terreno, el clima, el mando, la ocasión y la doctrina. Descubrir el esquema general del enemigo. Como el agua adaptarse a las formas nuevas, usar ataques directos e indirectos, pulsar la ventaja y desventaja de la hazaña; protegerse del árbol que se agita, del pájaro que se espanta, del polvo alborotado, del llanto de la bandera en el contrario frente.
Escapar del ladrido de la calle, del hosco muñón del peregrino, del puñal que en la acera nos espera o del barco que acecha nuestras costas. Traspapelar la terquedad del lunes. Aullar juntos delante de los cielos. Escucharle al pobre su alarido, compartir esperanzas con el árbol, expulsar el despojo mutilado. Ser libres así el fuego nos cercene. Quitar algunas comas al crepúsculo, ver la noche sin que nadie contradiga, eludir la risa ensangrentada, atravesar tragedias, agonías, alero, interrogante, incertidumbre. Toparse, acompañarse, entusiasmarse, adherirse, juntarse, desaislarse, asociarse, zurcirse, reunirse. Andar con el hermano que nos quede a la huerta perdida de la aldea para ver qué semillas recoger. De lidia en lidia, al alimón, al quiebro, en busca de la obranza. Dejar en batallón nuestros silencios, deslindar terredad de abatimiento, legado, salvación, andaje, velas. Darle tiempo al camino a que regrese, que a las noches también les da sueño.
Adelantar, vivir, sobrevivir, resistir hasta el último combate. Cuidar con tiento cada retirada, huir de frente, atacar de retirada, volver caras, triunfar en la derrota, ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosión del lauro, rechazar la sentencia de la muerte, asumir alto el triunfo de la vida. Acordarse del viaje hacia la sombra. Alumbrar la maravilla, encender relámpagos, asombrar al tiempo, sentir las sombras, fundar los sueños, unir lo posible con lo imposible, llevar el infinito a cuestas, sentarse en el lugar del hambre, reinar sobre la muerte, salvarse juntos, saber cuándo, con qué fuerza, de qué modo asumir nuestro destino. Blandiendo diapasones subversivos, llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la lágrima del pueblo. Coronada la lucha, asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre, como un claro de tierra en cada madre, como un golpe de amor en cada miedo.
pablumbre@hotmail.com
domingo, 9 de septiembre de 2012
Entrevista
Pablo Mora o la luz
de una sombra antigua
Entrevista
Por Freddy Ñáñez
Poeta
¿Qué es lo que más extraña de Los Andes?
Me preguntó uno, esperando oír una
respuesta bucólica. No es el paisaje, pensé
sin responder. Entonces tampoco podía
saber que la única nostalgia de la que no
lograba reponerme aún tenía que ver con
los poetas de esas cumbres. La vida literaria
de San Cristóbal no es para nada precaria:
talleres, recitales, encuentros, publicaciones.
Movimientos que proliferan, rasgan, se
pelean, se apartan, vuelven; como en todas
las ciudades donde hay verdaderos poetas.
La huella indeleble de Manuel Felipe
Rugeles, Salustio González, etc., no impide
que suenen voces contemporáneas dotadas
de gracia y grandes ambiciones. Del Táchira
todos se van menos estos seres que se han
encadenado a la niebla. Pablo Mora es por
eso, más que un poeta, una región sin
descubrir. 20 poemarios, cientos de ensayos
y una tesis: la Poiesología (o crítica de la razón
creadora) es una parte de su obra y probablemente
el absoluto de su vida ¿Cómo iba
nadie a olvidar un genio y una generosidad
así? En esta entrevista comprobé una
sospecha: de su palabra grave, “sonante” y
poderosa nadie se cura.
—Señor Pablo Mora, ¿quién es usted?
—Un dolor en viaje proveniente de una
despeñadura enloquecida.
—Empecemos por cambiar su nombre,
escoja el que le guste.
—Ramiro, un nombre que dejé a mi madre.
O tal vez Pablo Mares.
—¿Cuál es su peor recuerdo?
—Dar cada día con la escalofriante letanía
del dolor humano.
—¿Qué edad tiene su sombra actualmente?
—Es una sombra antigua que a las costas de
la divina antigüedad nos ata.
—¿Cuál es su idea de la infelicidad
perfecta?
—Entre el tener y no tener, ¿quién nos
podrá convencer que todos hoy comerán?
—¿Y su mayor ambición?
—Que pronto se instaure, afiance, robustezca y
consolide la ciencia por mí propuesta:
la poiesología.
—De cumplirse el Apocalipsis (o la
política exterior de Estados Unidos), ¿con
quién no le gustaría encontrarse en las
tinieblas?
—Con aquel pingo hijoe’ de la CIA que a
diario venía a nuestro cuarto a jodernos la
jodienda: nuestra poesía.
—¿Cuál es el libro qué más lo perjudicó?
—Ninguno, por ahora.
—¿Qué representa para usted la poesía?
—Un acto de fe en el hombre.
—¿Y usted qué representa para ella?
—Un hombre dispuesto a la vigilia.
—¿Por cuál ofensa se batiría en duelo?
—Mi poesía proviene de la generación de
los sesenta, cuando el fusil le diera su mano
al verso.
—¿Cuántas veces se ve en el espejo?
—Ninguna. El espejo es quien nos mira
fijamente.
—¿Qué sueño justifica su insomnio?
—Mi insomnio vale por y para el hombre
lluvioso otoñabundo.
—¿En el amor, qué es más importante, la
partitura o la interpretación?
—En el amor, no hay tiempo sino para el
canto… Es como irnos a desnudar la luz…
Por él comienza el día, el mundo gira, el
mar en flor fulgura…
—Usted fue seminarista. Dígame la
verdad: en religión, ¿qué vale más la
videncia o el tacto?
—Ambos, por si acaso. En religión, lo que
importa es el hombre, el hombre…
Ciertamente, el hombre, el hombre. (Dios
que diga con confianza si se siente a gusto,
si algo le hace falta, que cuente con
nosotros, que explique bien quién va a
hacer al hombre, que diga quién lo hizo a él
y se acabó el problema).
—Dicen los poetas de Caracas que usted
no existe.
—Probablemente. Nadie es profeta ni aquí
ni allá entre tanto ruido cotidiano.
—Dicen los científicos que su Poiesiología
es oscurantista.
—Urge la construcción de una Crítica de la
Razón Poética que ha de ser la crítica de los
nuevos tiempos, la que habrá de salvarnos
del ecuménico desastre. Solamente la
Razón Poética –en razón de creación– puede
rescatar el mundo que ha destruido la
razón técnica, científica y la razón política.
—¿Cuál es el refrán que más detesta?
—-Ese que dice: “Prohibido pisar/Propiedad
Privada”.
—¿Para qué sirve la literatura?
—Para hacer caber a Dios en un dedal, al sol
en el ojo de una hormiga, al mar en los
labios de una perla o al universo en una
gota de rocío.
—¿Cuál es el defecto que no perdona en
los demás?
—-La hipocresía.
—¿Se aburre algunas veces de no ser
Dios?
—En ningún momento. A César lo que es
del César y a Dios lo que es de Dios.
—En un strip-tease psicológico, ¿cuál es
el defecto que no se quitaría nunca?
—El ser taurino, zodiacalmente hablando,
lo que me ha permitido lograr todo
lo propuesto.
—-¿Lo peor de vivir en frontera?
—-El riesgo de que otros reinos nos
desconozcan.
—¿Lo mejor de vivir en frontera?
—San Cristóbal, al margen de la explosión
desarrollista macroeconómica pero
nucleada en torno al soledoso cultivo
de su armonía entre su corporeidad
arquitectural y su paisaje, entre los
bienes materiales y espirituales, nos
permite vivir la poesía como quien la
entiende a través del amor y la lleva,
existencialmente, sin límites, en sus
cantos.
—¿Cuál es su mayor frustración?
—Ninguna frustración mayor, por ahora.
—¿De qué se siente orgulloso, en
cambio?
—De mi veintena de libros escritos.
—¿Qué libro se llevaría a la cárcel?
—Alicia, mi compañera, me recomendaría Poiesología.
—Para los jóvenes poetas le pido
escriba el onceavo mandamiento de la
Poiesología.
—Serse
http://www.ciudadccs.info/wp-content/uploads/Letrasccs090912.pdf
sábado, 8 de septiembre de 2012
CASA ESCALANTE
En su Centenario
Centenarios recuerdos forestales,
ventanal de celestes calzaduras,
mirador de las albas y las tardes
cuando salta a la vida Santa Ana.
En esta casa de encendido encanto
un manojo de duendes se aposenta
y sabe del café y los azahares
con un siglo de vida en su cintura.
Orgullosa disfruta de sus triunfos
cuando el misterio ante sus sueños abre
pendiente del solaz de la bonanza.
Casa Escalante, la de regio altillo,
soñada por el niño campesino,
cañahuate de pie en los vendavales.
Pablo Mora
Sábado, 8 de septiembre de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
ALICIA
Ríete de este torpe muchacho que te quiere
Pablo Neruda
Aire de abril para mi luz andina,
para mi cafetal, para mi aldea,
florida de tristeza campesina,
de soledad, de musgo y de vereda.
Abril, amor, para el alero azul,
para el zaguán, también adormecido
de esperar tu presencia azul marina
y la fuga de amor en primavera.
Desde niño anhelaba tu color:
el de mi cerro y mi colina azul
cabalgando, risueño, por el cielo.
Aire de abril, amor, para la lluvia
con nieve y con neblina aquí en Turín,
abril, por fin, para nacer contigo!
Amor, con la montaña a tus espaldas,
tornas azul y campesina y mía,
la grama verde entre tus pies se ríe,
azul azul los Alpes y tus ojos.
Adormecida Bardonecchia sueña
en el juego de amor de nuestra vida;
sólo tu pelo, miel como tu alma,
entrelaza la brisa con tu risa.
Y, lejana, a mi ansia le sonríes
mientras la primavera, alborotada,
nos encuentra sentados en la espera.
¡Afortunadamente, amor, azules
son tus ojos, tus sueños y tu vida
para dar con el sol de nuestros sueños!
Amor, por qué olvidarme de tus senos,
si fueron los primeros sorprendidos
la madrugada aquella que un muchacho
amaneció durmiendo entre tu pecho.
Y cómo acariciábamos, ¿te acuerdas?
Mientras ellos graciosos, juguetones,
alzaban sus ojitos como niños.
Al fin los bautizamos: Rafael
Y Zaida, con las lágrimas del sueño.
Y todas las mañanas madrugaban
con ganas de jugar al escondido,
rosados de dormir entre tus manos.
¿Verdad, amor, que así fue? Solamente
amanecí jugando con tus senos.
Una tarde de sol y soledad
Frente a tu risa desafiando el Alpe.
Turín. Abril. 1968
sábado, 18 de agosto de 2012
A Eugenia Alnaír Mora Quintana.
En sus diez años
Y volarán los días y las cosas:
Los días que estuvieron con nosotros;
Las cosas que jugaron con nosotros;
Los juegos como grises mariposas.
Tus trofeos florecen en agosto
Teñidos de triunfales fortalezas,
Cubiertos de blancura diamantina,
La música del canto que florece.
Alcanzaste por fin los nuevos dígitos.
De diez en diez llegarás a noventa
Fascinada por himnos y diamantes.
La rosa en su vigilia, te acompañe,
Te siga, te proteja, te celebre,
No me verás porque estaré escondido.
Pablo Mora
Las Acacias, 18 / 08 / 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
Ibar Orlando Varas Villegas
Una vida que gira en torno al amor
Descripción: http://2.bp.blogspot.com/_xnwNWFTdOq4/S_6TMHFhFTI/AAAAAAAAALc/n4m6wQlEbH8/s320/ibar_varas_taller_teoria_dialogica_ene_2008.jpg
Freiddymar Ortega.- Mucho es lo que se conoce de la vida profesional del maestro y escritor chileno Ibar Varas. Un hombre noble de gran corazón, ese que ha reflejado en sus poesías. Se necesitan sacos de tiempo y amenas charlas para saber lo que hay mas allá de sus publicaciones y los años de preparación.
Pininos que lo llevaron a tomar su rumbo
Entre “pichangas” (Caimaneras) con sus amigos en las calles de Chile fue transcurriendo su niñez, siempre tuvo claro que quería constituir una familia cuando fuese grande, tener una esposa y poder experimentar las cosas que veía en los adultos de su alrededor.
“Cuando era niño yo no sabía a dónde podía llegar, no me imaginaba incluso lo que querría hacer cuando grande”. Pasó varios años de su infancia viviendo al norte de Santiago, donde gracias a un profesor que aún recuerda muy bien, despertó en él una curiosidad por la poesía y en ese momento aprendió a no dejar pasar el tiempo en vano.
Las oportunidades fueron llegando de manera sorpresiva pero no dudó ni un segundo para aprovecharlas, tuvo que pasar por varias pruebas para darse cuenta que los números no eran sus aliados, “Nunca sentí que era un fracaso porque no estaba convencido de ninguna manera que eso era lo que me iba a gustar mañana”, así se dio cuenta que su verdadera vocación era la docencia.
Las oportunidades de preparación lo llevaron a México
Como la mayoría de las cosas en su vida, salir de Chile también fue inesperado. Se enrumbó a México buscando prepararse en el ámbito del Desarrollo de la Comunidad,
pero nunca dejo de lado el interés por la literatura. Su tiempo libre siempre fue provechoso para leer y escribir poesías.
Nuevo rumbo, esta vez pintado de amarillo, azul y rojo
Diez años después de regresar a Chile y debido a problemas relacionados con el golpe de estado que se vivía en su país, Ibar atravesó un proceso de desempleo que lo impulsó a aceptar una de varias propuestas para trabajar en otro país, “Si tantas personas me quieren sacar de Chile, creo que debo irme, a lo mejor puede ser un aviso”, así fue como llegó a Venezuela y esta vez para quedarse.
“Y volver, volver, volver”, como dice aquella famosa canción ranchera
Ibar Varas experimentó muchas cosas en su vida, entre ellas, enfrentarse a una encrucijada donde debía decidir si regresaba a su país o se quedaba en Venezuela definitivamente. “Cuando Pinochet sale del poder tenía que pensar si volver o quedarme, solo que volver ya no era cosa de dos, mis tres hijos habían anclado aquí y solo regresaríamos mi señora y yo”, de esta manera deciden quedarse y empezar a sentir Venezuela como su propia tierra.
Planes hay, pero regresar no es uno de ellos
“No hay planes de volver, esta es mi tierra, es mi patria”, esas son las palabras de un maestro que ha pasado más de 30 años de su vida en este país y que ya lo siente como suyo, su familia está aquí y por tanto, su vida está junto a ellos.
Recuerdos, tantos recuerdos
“Me invade el sentimiento cuando revivo cosas de chile, pero no me dan ganas de volver”. Cuando tiene la posibilidad viaja a Chile, toma algún vino, recorre lugares donde pasó parte de su vida, degusta algunas comidas y recuerda que tiene sentimientos que están arraigados en su ser y que representan para él a su país. Sin embargo, vuelve a Venezuela con su familia y sigue disfrutando de ella.
La poesía, el amor y su familia
“He colocado a mi familia por encima de muchas otras decisiones que hay que defender”. En la vida de Ibar Varas hay cosas fundamentales, pero la unión familiar representa para él algo necesario, de hecho, cada vez que tiene la oportunidad de reunirse con los miembros de su familia lo disfruta al máximo, realizan tertulias en la mesa de su casa y no hay uno que se quede sin opinar, en la familia Varas Díaz desde el más pequeño hasta el más grande es escuchado.
“Que nadie muera sin haber amado”
Este es el título de una de sus publicaciones, pero hoy Ibar Varas tiene la dicha de manifestar el amor que ha sentido en la vida, “Me han amado y yo he amado intensamente”. Desde el inicio ha disfrutado de un amor con su pareja que está cargado, aún, de muchas ilusiones. Este poeta ha encontrado al verdadero amor, ese que es compañero y amigo en su esposa, Alicia Díaz. Ibar manifiesta lleno de emoción el placer
de ver a sus hijos caminando por primera vez, y así mismo, recuerda las tantas veces que se sintió lleno nada más de experimentar momentos con su familia.
Aun quedan cosas por vivir
Ibar Varas es una persona que con un sinfín de experiencias y satisfacciones, pero aún queda algo por hacer. De sus horas dedicadas a la escritura han resultados libros que no ha publicado, pero no pierde la esperanza de un día poder mostrarlos al mundo y continuar enriqueciendo esa historia que representa.
Su jovialidad es algo destacable en él y entre carcajadas manifestó que algún día tuvo deseos de cantar con una agrupación de tango argentina, “Ya no lo haré y tampoco creo haberlo hecho antes, tengo algo de pudor”. Así mismo, expresó su fuerte deseo por que algún día la universidad, para la que sigue trabajando a pesar de estar jubilado, tenga una radio FM (desde joven se ha interesado en la radiodifusión) y el poder dedicarle tiempo a eso.
Una guía para Ibar Varas
“He tenido varias guías y he sentido que me han ayudado a ser quien he querido ir siendo, porque todavía no sé quién soy”. En la vida de este poeta han influido varias personas, pero unos han sido claves para encontrar su rumbo; por ejemplo, un maestro de sexto grado que lo motivó en ir a la escuela. Gracias a él, Ibar encontró un interés que lo dirigió a lo que es hoy, “Sin saber si serviría para eso o no, estudié como si lo hubiese decidido conscientemente”.
Durante sus años de preparación como maestro, se topó con una profesora en la que vio una preparación profesional extraordinaria, “No había algo que le preguntara y no lo supiera”, de hecho, en su rostro se puede apreciar aún, la gran admiración con la que se refiere a esta profesora que le dio una gran lección y le sirvió como un ejemplo a seguir, “Me marcó como el modelo de la exigencia que uno tiene que hacer consigo mismo”.
“Fracaso”, ¿Existe en su vida?
Para Ibar Varas hubo un punto claro toda la vida, “Tuve una intuición de que uno debe planificar, pero no al más largo plazo, tampoco se debe ser cortoplacista, fijarse metas que tengan relación con las cosas que uno quiere”. Así fue como iba proponiéndose y cumpliendo metas, pero no todo en la vida es perfecto y él no fue la excepción, alguna vez quiso ser médico y solo quedó en deseo. Sin embargo, entre pensamientos interrogativos intentó comentar de otra cosa que no haya logrado y no obtuvo respuesta, “Me disculpo si parezco petulante, todo lo que yo me he propuesto hacer o ser, lo he hecho y de nada me arrepiento”.
Sin duda un ejemplo de constancia y dedicación. Ibar Varas pasa sus días entre libros y poesías que para él son una forma de vida, “A mí la poesía me ha ayudado tanto en distintos momentos, tanto en los de triunfos como en los difíciles, en la poesía he encontrado un canal por donde las energías pueden fluir”. La vida de este poeta es una historia que empieza, transcurre y obviamente termina en amor.
domingo, 5 de agosto de 2012
más allá
Pablo Mora.
más allá del propósito y la queja
más allá de la lluvia desvestida
más allá de los sueños terrenales
más allá de los lunes soñolientos
más allá de la luz de tu cintura
más allá de tus manos y las mías
más allá de la sombra y de la noche
más allá de los años de la brisa
más allá del camino y del mendigo
más allá de las luchas y sus cantos
más allá de los solos y cobardes
más allá de las puertas de los ciegos
más allá de tu lumbre y de la mía
más allá del metal y del combate
más allá de la cólera enemiga
más allá de la arcilla y los jazmines
más allá de la espina el viento el monte
más allá de la tierra que me aguarda
alada la neblina te recuerda
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