miércoles, 27 de marzo de 2013
RETO BOLIVARIANO
RETO BOLIVARIANO
Pablo Mora
¡Creo en ti, perenne Hijo de la Gloria!
¡Inmarcesible Rayo de la Guerra!
¡Comandante invencible de Los Andes!
¡Espada vencedora de los Dioses!
Creo en el Ávila, fanal primero
donde irradió el fulgor de tu existencia.
En el vientre que arrulló tu gloria
y en maestro que templó tu mente.
En el pueblo que siguió tus pasos
y en la nodriza negra de tu infancia.
Creo en la Roma en que juraste un día
dar tu sangre por nuestra Libertad.
En el mar en que acampaste cuando
la Patria te confió el primer mandado.
En la ternura que le diste a Fanny
con el aliento de tu amor a prisa.
Creo en la flama de amor de Manuelita,
en la fulguración de tus soldados
y en la estampida de palomos briosos
en busca del Jinete redivivo.
Creo en la nívea pila bautismal
al fraguarte inmortal Libertador,
en la pila sagrada de Los Andes.
En el Llano que se fue contigo,
erguido fiel por nuestra libertad.
En la lealtad del corazón
del negro en llamas que inmoló la Patria.
Creo en el Mariscal en que creíste
y en la desgarradura de Berruecos.
Creo en tu arrojo que envidiaste a Piar
y en el Piar que tuviera que morir
para abrir paso a tu esperanza egregia
en medio de la lucha sin cuartel.
Creo en Petión, el de la noble mano,
al enjugar la lágrima al esclavo.
En la furiosa huracandad de Pisba,
acicate feroz de tus soldados,
en el alumbramiento de la helada,
hijo de aquél que se quedó en la cuesta.
Creo en la majestad del Chimborazo
donde de pie entendiste al viejo Tiempo.
En tu rostro desafiando el mar
cuando, lejos, clamabas por la Patria.
En los ásperos callos de tus manos
para el hambre de América harapienta.
Creo en tus brazos y en tus puños creo
desde la eternidad encabritados.
En el samán que te albergara creo,
en tus noches, tus selvas, tus caminos.
Creo en el tamarindo de Angostura
donde amarraras tu esperanza al río.
En el entrecejo de tus iras
y en el crispado acento de tu verbo.
Creo en tu hamaca, compañera fiel
en cada escaramuza libertaria.
En la orfandad de tus monturas viejas,
añorándote a ti, ¡Oh Padre Nuestro!
Creo en las plateadas herraduras,
hechizos del galope redentor.
En tu espada que atizó la gloria,
sembrando sobre sombras libertad.
Creo en Palomo y su inmortal relincho
cuando, gozoso, te sabía campal.
También en los secretos que confiabas
a tu mula Orejona y obediente.
Creo en el tremedal de Casacoima:
regazo en el delirio de tus sueños.
Creo en Pichincha y creo en Boyacá
y en Junín, Carabobo y Ayacucho.
Creo en la cruenta imagen que tenías
de aquella América rapaz del Norte.
En el recio camarada Rooke
quien a la noche le ofrendó su brazo.
En la Gran Colombia que fundaste
y en el sueño de América, la Patria.
Creo en tu pensamiento, fulminante
hoguera de visiones sempiternas.
Creo en Jamaica y creo en Angostura
donde fijaste el rumbo a nuestra América.
En la América tuya tan dolida,
ágora ayer: la comunión del mundo.
En Tinjacá y en tu Nevado perro,
en tu pobreza y tu camisa rota
para la desnudez de Santa Marta.
En el fulgurar de tu relámpago
perdido en la hondonada del vacío.
En el alarido de la noche
con la última proclama de la unión.
Creo en la redención de nuestro suelo
por tus huestes apenas comenzada.
En nuestra soledad iluminada
por tu ejército ahora clandestino.
En la reciedumbre de tu furia
amparada en melífera ternura.
Creo en tu sangre guaicaipura y éuscara,
hermana de la sangre de Lautaro,
¡Oh Fénix trashumante, la esperanza
de los partos solares por venir!
Creo en la Guerra de Tupac Amaru,
la Guerra a Muerte que empuñara el Ande.
En Martí cuando corrió a buscarte
en la noche sangrienta de tu América
y en la montaña que soñó tribuna,
entre relámpago y furente rayo,
y un manojo de pueblos en tu puño,
rendidos los tiranos a tus pies.
Creo en el Che, en Camilo y en Sandino
para tu valentía encarnaduras.
Creo en todos los hijos de la Tierra
capaces de fraguar la nueva aurora.
En la hospitalidad de estas neblinas
creo, remanso de tu luengo insomnio.
Definitivamente creo en Ti,
¡Omnipotente Padre de la Patria!
Y aunque tú ya una Patria nos dejaste,
creo en la Patria que nos falta hacer.
Creo en ti, ¡Adalid de Libertad!
Desde estos ventisqueros de los Andes,
donde una América de pie te espera
para salir a libertar más patrias
así tengamos que retar a Dios
con tal de no seguir arando el mar.
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martes, 26 de marzo de 2013
Jesús, en su trinchera, guerrillero
Jesús, en su trinchera, guerrillero
Jesús, volcado sobre el mundo, injerto entre los continentes y los mares, sobrepasa el fragor de los azares y acampa en el confín de cada puerto.
Jesús, con el mensaje al descubierto, despliega su bondad entre los lares y apacigua el dolor, los avatares, con hondo afán entre su amor despierto.
Artífice de paz y sobrehumano bastión por su evangelio altivo, ardiente, fragua la hermandad en cada hermano.
Y es símbolo de amor incandescente, para el mundo Patriarca Soberano, con veinte siglos en su enhiesta frente.
Jesús, en el zaguán contemplativo, le señala al mendigo su sendero; le acompaña en su duro derrotero y prodiga el milagro, compasivo.
Jesús, el incansable, pensativo, escándalo, abatido, prisionero; Jesús, la encarnación del misionero, entre la historia un punto suspensivo.
Jesús, en cada amanecer presente, convierte las tinieblas en aurora y expande por el orbe su simiente.
Jesús, con su mirada abrasadora, al desgranar perdón al penitente eternízase en su obra redentora.
Jesús, radiante péndulo del mundo, precisa cada horario de la historia y surca los solares de la gloria con claro acento y con compás rotundo.
Jesús, paciente, fraternal, fecundo, enclavado en la cruz de la victoria, martilla al peregrino la memoria con ancha paz y con amor profundo.
Jesús, en el pesebre, en el Calvario, Jesús, pastor, hermano, misionero, Jesús, inconfundible visionario.
Jesús, en los olivos, prisionero. Jesús, el del proverbio lapidario. Jesús, en su trinchera, guerrillero.
Tú que sin duda fuiste el más valiente de los hombres. El revolucionario que prefirió morir en el Calvario antes que doblegarse mansamente.
¡Sal de tu Iglesia! ¡Coge la montaña! Y a quienes luchan rige y acompaña en tan heroica y santa rebeldía!
© Pablo Mora
Jesús en su trinchera guerrillero
Pablo Mora
Jesús, volcado sobre el mundo, injerto entre los continentes y los mares, sobrepasa el fragor de los azares y acampa en el confín de cada puerto. Jesús, con el mensaje al descubierto, despliega su bondad entre los lares y apacigua el dolor, los avatares, con hondo afán entre su amor despierto. Artífice de paz y sobrehumano bastión por su evangelio altivo, ardiente, fragua la hermandad en cada hermano. Y es símbolo de amor incandescente, para el mundo Patriarca Soberano, con veinte siglos en su enhiesta frente.
Jesús, en el zaguán contemplativo, le señala al mendigo su sendero; le acompaña en su duro derrotero y prodiga el milagro, compasivo. Jesús, el incansable, pensativo, escándalo, abatido, prisionero; Jesús, la encarnación del misionero, entre la historia un punto suspensivo. Jesús, en cada amanecer presente, convierte las tinieblas en aurora y expande por el orbe su simiente. Jesús, con su mirada abrasadora, al desgranar perdón al penitente eternízase en su obra redentora.
Jesús, radiante péndulo del mundo, precisa cada horario de la historia y surca los solares de la gloria con claro acento y con compás rotundo. Jesús, paciente, fraternal, fecundo, enclavado en la cruz de la victoria, martilla al peregrino la memoria con ancha paz y con amor profundo. Jesús, en el pesebre, en el Calvario, Jesús, pastor, hermano, misionero, Jesús, inconfundible visionario. Jesús, en los olivos, prisionero. Jesús, el del proverbio lapidario. Jesús, en su trinchera, guerrillero.
Cristo de las Trincheras, el que reposa en el Mosteiro da Batalha – Portugal -. Sin una mano, sin pies, después de haber estado en el frente, de sol a sol, entre borrasca, plomo y lluvia, en una y otra guerra, a ras de guerra, hoy, permanente lámpara votiva en la ruinosa oscuridad de un vetusto monasterio, espeluznando al mundo en fantasmal plegaria. Cristo, el hombre, eternamente, un gran dolor en viaje, en esta ominosa hora menguada, humosa, que en sombras nos envuelve. Sed de mundo, cerviz de noche, contrito, solitario y muerto. Cristo pobre del pobre… buen hermano, colérico cordero al descubierto, nuevamente con látigo inclemente arrojando a los nuevos mercaderes, tan pierna arriba en su agonía, al aire el brazo, en ademán resuelto y justiciero, combatiente, insurgente, fiel miliciano… Tú —el revolucionario más valiente—. Tú —el más rebelde y noble montonero—.
Cristo de las Trincheras, Cristo ahumado, al frente de la guerra, guerrillero, frente al hambre, pedazo de madero, entre la guerra con color tostado. Al descubierto, roto, desolado, fuego encendido, fuego prisionero; en la trinchera, siempre de primero, de la batalla el Cristo mutilado. De trinchera en trinchera, chispa, lumbre, encendido en amor, enfogarado, en sangre, en ruego, en alba y mansedumbre. Cristo de La Batalha, iluminado, en lanza, en ristre, en cruz, en muchedumbre, al hombre ruega en llamarada alzado.
Tú que sin duda fuiste el más valiente de los hombres. El revolucionario que prefirió morir en el Calvario antes que doblegarse mansamente. ¡Sal de tu Iglesia! ¡Coge la montaña! ¡Y a quienes luchan rige y acompaña en tan heroica y santa rebeldía!
jueves, 21 de marzo de 2013
tan solo enigma
en verdad de verdad tan solo enigma
Pablo Mora
ay quien piense saber de poesía sombra antigua puede ser la más cercana y almácigo el horizonte más sentido es la primera noche el primer día la queja de mujer sobre la arena el grito del hombre frente al mar o el mar en fuga apenas escuchar vivir la muerte el soñar de la cigarra en celo armas de la noche ángeles en vela oleaje mujer que sube y llega paz de las aguas la gaviota en guerra sabor de virgen agridulce en cierne costa desierta el viaje que regresa
ay quien crea entender la poesía la sombra en llama corazón de pie loca sombra la última sonrisa embestida del rayo el pronto amor sonora soledad candente claro la del pájaro en árbol lluvia al hombro la canción del desvelo en dulce rosa risa grana unos ojos verdes grises campo sin nombre corazón desierto mayo crudo en acecho un almendro sueño del agua rosa celestial alma bien podada una flor mujer rosa desnuda tú en mi cuarto plena mujer desnuda el alma de noche verdad desnuda el alba viva eterna desnuda estrella costa del ocaso la desnudez la gracia el verbo el ánfora
ay quien ose catar la poesía viento ardido el sol rosa y alto y puro viento alegre los salmos del riachuelo manso viento las almas de la aldea viento de amor el mar la maravilla luna partida sueño en agonía el silencio mordido por las ranas garzas pintadas de lunitas verdes torre abierta los sueños de paseo ala del mar soberbia amplia alegría tardo suspiro inmenso asombro vivo
ay quien piense pulsar la poesía río en la mar el hombre en sacro duelo el gran dolor el hombre enviajecido el hombre pequeñito de papel nacer entrenacer piedra viento ola fuego hombre vida sueño verdadero hombre solo el simple niño desandando el cuerpo un volumen un sistema una máquina un mapa negro un hueco negro sin tierras sin ojeras gesto reflejado arrastrado por el río dolorido en la arena sepultada más allá una frente un brazo el pecho un remolino de plumas un aullido una humedad morada asoleada cuerda cuerpo de Dios abandonado llama anaranjada luz negra arena quemada por el muro a lo largo del muro hierve sangra cayendo uno a uno serpiente ondulando aullando reverso de la luz para medir la exactitud del agua cada hombre contiene una palabra retenida en el interior de su pupila un canto inexprimido en su garganta un torrente de suspiros pasto de perros y de aves somos hombres calcinados cortezas vacías de lo que antes éramos y el mismo cielo, todo un hombrecito! agranda enigma tus portones entraremos de cabeza contra el dolor contra la muerte fuego encendido contra la noche oscura sombra antigua olvidado asombro que a las costas de la divina antigüedad nos ata no se entiende en verdad el mediodía en verdad de verdad tan solo enigma
A Andrea Cote Botero
ay quien te juzgue humana poesía se pierde o se gana un relámpago lluvia de palabras silenciosas bosque de latidos y esperanzas presagio peligro miedo la luna con gatillo arañar hasta rabiar sonreír debajo de los árboles aligerar los ríos y los soles la llagadura igual que de costumbre el amor la muerte la redención del hombre estancia sin salida lugar vacío espera ciega imposibilidad feroz de lo posible aúpa el sufrimiento armado mientras amaga un golpe que nunca inflinge busca volver de golpe el golpe enveta bolivarianas fragosidades en la línea mortal del equilibrio azular y planchar todos los trilces hasta apretarse duro duro el alma zurcir cada lindero cada almácigo los versos antisépticos sin dueño enigma solamente solo asombro
A Freddy Náñez
De: Sangre Zurcida (2008)
miércoles, 20 de marzo de 2013
manifiesto albar
manfiesto albar
• la poesía es un acto creador y liberador que establece correspondencia entre lo visible y lo esencial, aspecto, éste último, que sólo puede verse con el corazón como explica acertadamente Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, bello poema en prosa que reanima al niño que duerme en nosotros
• el poeta, sin proponérselo, es un mago, un shamán, un místico. mediante la palabra como recurso ideal agrega al trío de elementos (espacio-tiempo-causalidad) la sincronicidad, vaso comunicante entre el individuo, el mundo fenoménico y los planos invisibles a la mirada del ojo físico, integrándose a la consciencia cósmica.
• el acto poético es consecuencia de la ósmosis, de la fuerza osmótica, sutilísima, q desarrolla el poeta para ir y venir a regiones conocidas e ignotas. se tornan permeables la mujer y el hombre cuando versifican, cuando le dan cuerpo y sentido al poema
• el poeta intuye y avisora, observa el continuo presente en las dos divisiones mecánicas q los calculadores le han endilgado: pasado-futuro. el poeta recorre en un instante momentos ocurridos, sucesos actuales y situaciones siguientes al ahora. visionario, se eleva sobre la actualidad del acontecer para ver panorámicamente hacia atrás y hacia delante. la fugacidad de imágenes, comen un vertiginoso calidoscopio es atrapada con destreza por el poeta en el momento de escribir para luego retornar a la cotidiana temporalidad, semejante al pájaro después de cantar una linda melodía
• la poesía es blues, bolero, cante jondo, yaraví, tango, porq está inundada de feeling, de profundo sentimiento, de amor, de protesta, de mayúsculo deseo de hermandad, de tristeza por el dolor, de alegría por la belleza
• los poetas son frágiles como un ánfora de porcelana, la desigualdad y el desamor los puede sumir en estados melancólicos agudos, críticos
• el verdadero creador, el poeta comprometido con sus congéneres; el hombre y mujer consubstanciados con los anhelos y luchas de los pueblos y naciones del mundo; el partidario de la igualdad, de la confraternidad, de la equidad y la armonía, es un soñador rebelde, un decidido utópico q no se deja subyugar por las engañosas formas de la ilusión del mundo mental impuesto por los engendros de la dominación q han cercado a la Humanidad en una jaula invisible. el Che, en su ensayo de marzo 1 965 “El socialismo y el hombre en Cuba”, apuntó categóricamente esta sentencia originada en una honda reflexión: “Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores; los que podría tener un mono al inventar piruetas. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible.”
• se es como un niño cuando se crean poemas en verso o en prosa, porq la inocencia, la pureza, permite la transparencia necesaria para realizar ese lindo acto de comunicación q es la poesía
• el poeta incita, no sólo a la rebelión y a la revolución de las cuales es elemento integral, sino también a la resurrección al renacer, al retorno a la vida plena, a la originaria condición paradisíaca, la de los seres sonrientes. Sus escritos son portales o ventanas dimensionales para la interconexión estelar. Al igual q Jesús de Nazareth, devuelve la visión, reanima a los muertos y estimula la trascendencia definitiva. el acto poético es una sorprendente levitación, una serena elevación, un trance, un éxtasis, samadhi, nirvana, estado glorioso
• hologramas y realidad virtual, expresiones postreras de la ilusión, de la hipnosis desarrollada por los dominantes parodiadores, son recursos últimos difundidos como intento final para disminuir el influjo de la poesía como acción liberadora y otros actos soberanos surgidos de la creación amorosa de la luz
• el poeta es un mensajero del alba, un integrante de la familia de la claridad, un portador de frecuencias hermosas, un vehículo unificador, un portavoz del mensaje universal de amor, un ser abierto a la mltidimensionalidad, un humano integral, uno y múltiple, un heraldo de la aurora. el poeta toma para sí aquello q dijo Lao Tse en el Tao Te King : “El viaje hacia lo eterno comienza ante tus pies”
julio romero anselmi
manifiesto albar
manfiesto albar
• la poesía es un acto creador y liberador que establece correspondencia entre lo visible y lo esencial, aspecto, éste último, que sólo puede verse con el corazón como explica acertadamente Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, bello poema en prosa que reanima al niño que duerme en nosotros
• el poeta, sin proponérselo, es un mago, un shamán, un místico. mediante la palabra como recurso ideal agrega al trío de elementos (espacio-tiempo-causalidad) la sincronicidad, vaso comunicante entre el individuo, el mundo fenoménico y los planos invisibles a la mirada del ojo físico, integrándose a la consciencia cósmica.
• el acto poético es consecuencia de la ósmosis, de la fuerza osmótica, sutilísima, q desarrolla el poeta para ir y venir a regiones conocidas e ignotas. se tornan permeables la mujer y el hombre cuando versifican, cuando le dan cuerpo y sentido al poema
• el poeta intuye y avisora, observa el continuo presente en las dos divisiones mecánicas q los calculadores le han endilgado: pasado-futuro. el poeta recorre en un instante momentos ocurridos, sucesos actuales y situaciones siguientes al ahora. visionario, se eleva sobre la actualidad del acontecer para ver panorámicamente hacia atrás y hacia delante. la fugacidad de imágenes, comen un vertiginoso calidoscopio es atrapada con destreza por el poeta en el momento de escribir para luego retornar a la cotidiana temporalidad, semejante al pájaro después de cantar una linda melodía
• la poesía es blues, bolero, cante jondo, yaraví, tango, porq está inundada de feeling, de profundo sentimiento, de amor, de protesta, de mayúsculo deseo de hermandad, de tristeza por el dolor, de alegría por la belleza
• los poetas son frágiles como un ánfora de porcelana, la desigualdad y el desamor los puede sumir en estados melancólicos agudos, críticos
• el verdadero creador, el poeta comprometido con sus congéneres; el hombre y mujer consubstanciados con los anhelos y luchas de los pueblos y naciones del mundo; el partidario de la igualdad, de la confraternidad, de la equidad y la armonía, es un soñador rebelde, un decidido utópico q no se deja subyugar por las engañosas formas de la ilusión del mundo mental impuesto por los engendros de la dominación q han cercado a la Humanidad en una jaula invisible. el Che, en su ensayo de marzo 1 965 “El socialismo y el hombre en Cuba”, apuntó categóricamente esta sentencia originada en una honda reflexión: “Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores; los que podría tener un mono al inventar piruetas. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible.”
• se es como un niño cuando se crean poemas en verso o en prosa, porq la inocencia, la pureza, permite la transparencia necesaria para realizar ese lindo acto de comunicación q es la poesía
• el poeta incita, no sólo a la rebelión y a la revolución de las cuales es elemento integral, sino también a la resurrección al renacer, al retorno a la vida plena, a la originaria condición paradisíaca, la de los seres sonrientes. Sus escritos son portales o ventanas dimensionales para la interconexión estelar. Al igual q Jesús de Nazareth, devuelve la visión, reanima a los muertos y estimula la trascendencia definitiva. el acto poético es una sorprendente levitación, una serena elevación, un trance, un éxtasis, samadhi, nirvana, estado glorioso
• hologramas y realidad virtual, expresiones postreras de la ilusión, de la hipnosis desarrollada por los dominantes parodiadores, son recursos últimos difundidos como intento final para disminuir el influjo de la poesía como acción liberadora y otros actos soberanos surgidos de la creación amorosa de la luz
• el poeta es un mensajero del alba, un integrante de la familia de la claridad, un portador de frecuencias hermosas, un vehículo unificador, un portavoz del mensaje universal de amor, un ser abierto a la mltidimensionalidad, un humano integral, uno y múltiple, un heraldo de la aurora. el poeta toma para sí aquello q dijo Lao Tse en el Tao Te King : “El viaje hacia lo eterno comienza ante tus pies”
julio romero anselmi
En: Pablo Mora: Poiesología
martes, 12 de marzo de 2013
Manifiesto
1
Nubes juntas, sueños juntos,
barrio humilde, desnudo, recio, original.
Tiempo viejo, puño pronto. Trago Largo.
Año nuevo, mochila nueva, calle nueva.
Sin mentira, sin miedo, sin tardanza,
al abierto, al rompe, a lo mejor.
A lo que venga, como venga, como se pueda.
Sin cortar la luz, sin horario, sin retorno,
Sin bajar los brazos, sin bajar la guardia, sin bajar la alegría.
En nombre del pan, del pobre y de la cena santa.
Quedan la vigilia, el amor, la angustia espiralada;
el héroe, la sangre, la huida;
las preguntas, la seña, la orfandad.
Alta nube, alto desconsuelo, alto sol.
El rito, el brazo, las cantinas, la pena, la salida.
Quedan ansias, llanto, luceros, desvarío;
el atajo, la consigna.
Queda el firme clamor hacia la fe.
Buscaremos la guarida de la sombra, trepando eternidad.
2
Sabremos del columpio de la rabia, del camino que regresa;
de las edades del grito y la asechanza;
de la vagina, de la pereza, de la prisa;
del hambre, del hombre,
del ladrido imperial,
de los bellacos.
Sabremos de las amargas grietas del roble;
de los burdeles del aire, de las esquinas del sueño;
del apellido del árbol, de las arenas del mal;
de los basurales del pobre, de las entrañas del daño.
Sabremos de las distintas caras cristianas;
de los entierros sin hombros; de los suburbios sin santo;
de los jirones de sueldo; de los retazos del agua;
de las gargantas sin voz; de los charcos del dólar;
de los gemidos del plato; de la señal del centavo.
3
Armaremos salones, cajas, calles, plazas;
milagros, camerinos y tarimas;
aceras, faroles y banderas.
Armaremos de acero los cantos.
Hasta de dos en dos armarnos y amarnos hasta el fin.
Echaremos las sombras al viento, a la espalda los arroyos,
la barricada a la paz.
Volveremos al sitio y al abrazo
Inscribiremos a Dios.
Revisaremos listas, nóminas, retratos.
Ajustaremos tragos, brindis, trasnochos, alegrías.
Alistaremos las mesas, las jarras, las cafeteras, los manteles.
Cuidaremos casa, avío, fincas y razones;
sabana, aldea, luna, víveres, albada.
Tornaremos al cimiento, a la ruana, al cuatro, a la vereda.
Contaremos con el voto de los pájaros,
con el aplauso de la tarde,
con el orgasmo del vino.
Iremos a la marcha de los árboles.
Al murciélago trizas volveremos.
Echaremos el resto, apañaremos el sol.
Daremos nuestra vida por un arma en paz.
4
Cantémosle a la tierra, al bahareque, al oro, al riesgo, al desafío.
Inspeccionemos armas, demonios, insignias, santidades;
andanzas, amenazas, celadas, mensajes, bodegas,
secretos, arsenales químicos, biológicos, nucleares.
Desenterremos el mal y sus secuaces.
Reunamos tantos inspectores como sea posible.
Crucemos las fronteras del imperio.
Ingresemos en sus antros, en el fondo de sus cajas negras.
Desarmemos su desvergonzada locura, con la fuerza de la paz.
5
Puño en alto final
¡Ecua jey!
grabemos el sueño entre los árboles
desentrañemos los secretos al asombro
tengamos mucha imaginación para ver la realidad
asumamos absurdos enigmas laberintos y zozobras
perpetuemos la gloria del mundo en un grano de maíz
compartamos la luz al mismo tiempo que la noche oscura
encendamos lámparas en el túnel de la infamia enloquecida
mantengamos la espada en la trocha que corresponda abrir
empuñemos las manceras del arado en el lugar apropiado
en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada
Pablo Mora
Sangre Zurcida
jueves, 7 de marzo de 2013
Decálogo
Pablo Mora
PRIMERO.- Aprender a ver, a pulsar las grandes injusticias, los grandes ideales, a considerar las grandes patrañas o mentiras, en justiciero afán de libertad. El verdadero hombre, el verdadero pueblo, no miran de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, de qué lado el devenir de la utopía, el sueño.
SEGUNDO.- Convencerse de que la revolución social radica en la capacidad del hombre para transformarse a sí mismo, transformando su entorno. El sueño forma parte de nuestra realidad, consecuencia legítima de la genuina utopía concreta, enarbolando, profundizando y perfeccionando el respeto y la comunicación con el pueblo de modo participativo.
TERCERO.- Tomar los fusiles y cargarlos, dispararlos cuando ello sea necesario, cuando no queda otra salida, cuando morir o matar es la única alternativa que resta para reconquistar la dignidad. La fuerza del pueblo unido es realmente invencible, indestructible.
CUARTO.- Poder enterrar los fusiles de una vez y para siempre, para ello está hecha una Revolución. La Revolución es paz, y por eso cuesta tanto. La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza sólo se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada.
QUINTO.- Contar cada quien con su palabra, pensar con cabeza propia, enriqueciendo con sus ideas el patrimonio colectivo. Por la palabra comienza toda revolución, en la medida en que sólo se consigue evitar los equívocos e hipocresías cuando la palabra realmente dice lo que significa.
SEXTO.- Defender los derechos del pueblo pareciera subversión. Se empieza por la palabra. Al pie de ella, nace el pueblo. La justicia —pan del pueblo— casi siempre hambrea al hombre. Ante un pueblo con justicia, sobra el arma.
SÉPTIMO.- Elegir entre empuñar los fusiles o las manceras de los arados. Perdida la palabra, al pueblo no le queda sino asirse a la pólvora para reencontrar el camino, que puede ser de mucha o poca sangre. Las revoluciones que empiezan por la palabra, a las veces concluyen con la pólvora de manos del pueblo, de los hombres.
OCTAVO.- Encontrarse con la historia. Cada uno tiene su Moncada. La revolución es una necesidad histórica, un hecho inevitable. De pueblo en pueblo, la revolución un día llega. Podrá el día estar lejano, mas signado; y ningún artificio, ninguna represión podrá evitar su adviento.
NOVENO.- Crear, paso a paso, un orden más justo, más libre, más pleno, que permita que cada cual, respetando a los otros, pueda expresar su propio credo. Es cuestión de crear la tierra nueva, asumiendo personal y comunitariamente el riesgo de la aventura humana. Sólo una tierra distinta hará menos increíble el cielo.
DÉCIMO.- Desentrañar los secretos del asombro, asumir absurdos, enigmas, laberintos y zozobras, perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz, mantener la espada en la trocha que corresponda abrir, compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura, encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida: empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado, en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada.
pablumbre@hotmail.com
martes, 5 de marzo de 2013
COLOR DE LA ROSA
"¿'De qué color será la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso".
Pablo Neruda
¿De qué color será la rosa? Roja
será la rosa en el azul del sueño,
roja será la rosa en el empeño
por ver el rumbo que la tierra escoja.
Siendo roja ninguno la deshoja
si no es el pobre cuando frunce el ceño
en su azarosa búsqueda del leño
para el fogón que alguno le despoja.
Roja será la rosa en el camino,
en el viento, en la muerte, en la arboleda,
la Tierra toda vestirá de rojo.
Sólo, entonces, el hombre peregrino,
en medio de esta horrenda polvareda,
marchará alegre y sin ningún sonrojo.
PABLO MORA
lunes, 4 de marzo de 2013
La Filven 2013 homenajeará al poeta venezolano Gustavo Pereira
21 de febrero de 2013.- Egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y fiel defensor de sindicatos y presos políticos, Gustavo Pereira, nacido en el estado Nueva Esparta, será el homenajeado de la 9na. Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2013, evento que reconoce el trabajo y aporte que durante mucho tiempo han venido realizando reconocidos escritores del país.
Su obra poética abarca más de veinte títulos y ha sido acreedor de varios reconocimientos, entre los cuales se encuentran: el Premio Joven Poesía de las Universidades Nacionales (1965); Premio Universidad del Zulia (1967); Premio Latinoamericano de Poesía de la Revista Imagen (1970); Premio Alarico Gómez (1973); Premio Municipal de Poesía de Caracas (1987); Accésit al Premio Internacional Pérez Bonalde de la Casa de la Poesía (Caracas, 1992); Premio Fundarte de Poesía (1993); Premio de la Bienal Ramos Sucre (1997); en el año 2000 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en el 2011 el Premio Internacional Víctor Valera Mora por su antología Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas.
Preparativos de viaje, Ediciones Trópico Uno, 1964; En plena estación, Universidad Central de Venezuela, 1965; El interior de las sombras, Universidad del Zulia, 1968; Los cuatro horizontes del cielo, Universidad de Oriente, 1973; Sumario de somaris, Fundarte, 1980; Vivir contra morir, Fundarte, 1988; La fiesta sigue, Pen Club, 1992; Escrito de salvaje, Fundarte, 1993 (dos ediciones); Oficio de partir, Fundación Ramos Sucre, 1999; Sentimentario, Monte Avila Editores, 2004 y Equinoccial, El Perro y la Rana, 2008 son algunos de los libros que ha escrito este poeta venezolano.
Gustavo Pereira fue fundador de la revista Trópico Uno en el año 1964 y director de otras publicaciones, entre ellas la Revista Nacional de Cultura que dirigió durante cuatro años. Fue también miembro de la Asamblea Constituyente de 1999, allí presidió la comisión de Cultura y redactó, entre otras importantes contribuciones, el Preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999.
Honor a quien honor merece
En el año 2008 el 5º Festival Mundial de Poesía de Venezuela, evento que es organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, fue celebrado en su honor y en el 2011 fue creada la Bienal de Literatura Gustavo Pereira en su isla natal. En 1994 Monte Ávila Editores editó su Antología poética (prólogo de Juan Liscano) y en el 2004, en la Biblioteca Básica de Autores Venezolanos, Poesía Selecta (selección y prólogo de José Balza).
En el 2007 la Casa de las Américas de Cuba publicó una antología de su obra poética, Sobre salvajes, seleccionada y prologada por Norberto Codina. En el 2010 apareció en Inglaterra su antología The Arrival of the Orchestra en la editorial Smokestack Books y en el 2012 en Alemania una antología de sus somaris publicada por Edition Delta.
Entre sus libros en prosa figuran El peor de los oficios, Academia Nacional de la Historia, 1991 (2da edición: La Habana, Editorial Arte y Literatura, Instituto Cubano del Libro, 2004), Historias del Paraíso, vasta obra en tres volúmenes sobre la presencia colonialista en el Caribe, Fondo Editorial del Estado Nueva Esparta, 1997 (2da edición: Caracas, El perro y la rana, Biblioteca Popular para los Consejos Comunales, 2007), Costado indio, estudios sobre literaturas indígenas venezolanas, Biblioteca Ayacucho, 2001, Simón Bolívar, Escritos Anticolonialistas, Caracas, Conac-Ministerio de la Cultura, 2005 (cuatro ediciones); El joven Bolívar, Caracas, Fundación Defensoría del Pueblo, 2007 (segunda edición en Monte Ávila Editores, Caracas, 2010); Cuentas, Monte Ávila Editores, 2007.
Por sus aportes a la cultura venezolana ha recibido distinciones como las órdenes Francisco de Miranda y Andrés Bello en su primera clase; la orden José Antonio Anzoátegui y Ciudad de Barcelona en su primera clase, la orden Francisco Esteban Gómez (Isla de Margarita) en su primera clase; la orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo en su única clase; la orden Guaicaipuro del Consejo Municipal Guaicapuro, Los Teques estado Miranda en su primera clase; la orden Juan Francisco de León de la Alcaldía del municipio Libertador en su primera clase. Doctor Honoris Causa por la Universidad Experimental de Yaracuy.
http://www.aporrea.org/actualidad/n223650.html
21 de febrero de 2013.- Egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y fiel defensor de sindicatos y presos políticos, Gustavo Pereira, nacido en el estado Nueva Esparta, será el homenajeado de la 9na. Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) 2013, evento que reconoce el trabajo y aporte que durante mucho tiempo han venido realizando reconocidos escritores del país.
Su obra poética abarca más de veinte títulos y ha sido acreedor de varios reconocimientos, entre los cuales se encuentran: el Premio Joven Poesía de las Universidades Nacionales (1965); Premio Universidad del Zulia (1967); Premio Latinoamericano de Poesía de la Revista Imagen (1970); Premio Alarico Gómez (1973); Premio Municipal de Poesía de Caracas (1987); Accésit al Premio Internacional Pérez Bonalde de la Casa de la Poesía (Caracas, 1992); Premio Fundarte de Poesía (1993); Premio de la Bienal Ramos Sucre (1997); en el año 2000 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura y en el 2011 el Premio Internacional Víctor Valera Mora por su antología Los cuatro horizontes del cielo y otros poemas.
Preparativos de viaje, Ediciones Trópico Uno, 1964; En plena estación, Universidad Central de Venezuela, 1965; El interior de las sombras, Universidad del Zulia, 1968; Los cuatro horizontes del cielo, Universidad de Oriente, 1973; Sumario de somaris, Fundarte, 1980; Vivir contra morir, Fundarte, 1988; La fiesta sigue, Pen Club, 1992; Escrito de salvaje, Fundarte, 1993 (dos ediciones); Oficio de partir, Fundación Ramos Sucre, 1999; Sentimentario, Monte Avila Editores, 2004 y Equinoccial, El Perro y la Rana, 2008 son algunos de los libros que ha escrito este poeta venezolano.
Gustavo Pereira fue fundador de la revista Trópico Uno en el año 1964 y director de otras publicaciones, entre ellas la Revista Nacional de Cultura que dirigió durante cuatro años. Fue también miembro de la Asamblea Constituyente de 1999, allí presidió la comisión de Cultura y redactó, entre otras importantes contribuciones, el Preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela 1999.
Honor a quien honor merece
En el año 2008 el 5º Festival Mundial de Poesía de Venezuela, evento que es organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, fue celebrado en su honor y en el 2011 fue creada la Bienal de Literatura Gustavo Pereira en su isla natal. En 1994 Monte Ávila Editores editó su Antología poética (prólogo de Juan Liscano) y en el 2004, en la Biblioteca Básica de Autores Venezolanos, Poesía Selecta (selección y prólogo de José Balza).
En el 2007 la Casa de las Américas de Cuba publicó una antología de su obra poética, Sobre salvajes, seleccionada y prologada por Norberto Codina. En el 2010 apareció en Inglaterra su antología The Arrival of the Orchestra en la editorial Smokestack Books y en el 2012 en Alemania una antología de sus somaris publicada por Edition Delta.
Entre sus libros en prosa figuran El peor de los oficios, Academia Nacional de la Historia, 1991 (2da edición: La Habana, Editorial Arte y Literatura, Instituto Cubano del Libro, 2004), Historias del Paraíso, vasta obra en tres volúmenes sobre la presencia colonialista en el Caribe, Fondo Editorial del Estado Nueva Esparta, 1997 (2da edición: Caracas, El perro y la rana, Biblioteca Popular para los Consejos Comunales, 2007), Costado indio, estudios sobre literaturas indígenas venezolanas, Biblioteca Ayacucho, 2001, Simón Bolívar, Escritos Anticolonialistas, Caracas, Conac-Ministerio de la Cultura, 2005 (cuatro ediciones); El joven Bolívar, Caracas, Fundación Defensoría del Pueblo, 2007 (segunda edición en Monte Ávila Editores, Caracas, 2010); Cuentas, Monte Ávila Editores, 2007.
Por sus aportes a la cultura venezolana ha recibido distinciones como las órdenes Francisco de Miranda y Andrés Bello en su primera clase; la orden José Antonio Anzoátegui y Ciudad de Barcelona en su primera clase, la orden Francisco Esteban Gómez (Isla de Margarita) en su primera clase; la orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo en su única clase; la orden Guaicaipuro del Consejo Municipal Guaicapuro, Los Teques estado Miranda en su primera clase; la orden Juan Francisco de León de la Alcaldía del municipio Libertador en su primera clase. Doctor Honoris Causa por la Universidad Experimental de Yaracuy.
http://www.aporrea.org/actualidad/n223650.html
jueves, 28 de febrero de 2013
Decálogo del articulista de opinión
Pablo Mora
Las opiniones no se deben combatir sino por medio del raciocinio. A las ideas no se las fusila. Conde De Rivarol
Primero.- Asumir el oficio como un detenido, paciente, libre y responsable ejercicio de criterio a modo de serio intento de mediación cultural en cuanto liderazgo de opinión.
Segundo.- Estar consciente que toda opinión nace de un profundo convencimiento sobre aquello que se desea expresar y comunicar, a sabiendas de que debe estremecer, debe divertir y ser capaz de mover todas las pasiones.
Tercero.- Saber que opinar es una condición que se desarrolla dentro de esferas irrenunciablemente democráticas, puesto que sólo la democracia permite el libre juego e intercambio de las opiniones y el derecho, en resumidas cuentas, a manifestar una idea dentro de unas reglas que permiten su impugnación, su rebatimiento o su eventual acuerdo.
Cuarto.- Convencerse de que opinar constituye un vehículo certero para poner ideas en movimiento, para sentar las bases de un debate público que cubre diversos aspectos de la realidad, sean éstos de procedencia económica, social, política, cultural o crítico–ideológica.
Quinto.- Advertir que opinar equivale a un ejercicio ético que cumple un rol catalizador, provocador y pedagógico, lejos de toda letra muerta, de cualquier lujo de responder a vanidades y objetivos particulares; menos a acceder a un territorio de vejaciones y desplantes, insultos y reparos de naturaleza personal como si se tratase de una compensación psíquica frente a alguna neurosis intelectual.
Sexto.- Entender la opinión como un hecho indiscutiblemente democrático, en el que tienen cabida todos los puntos de vista, todas las aproximaciones imaginables y del que el público espera se le puedan ofrecer respuestas a sus inquietudes, solución a sus conflictos, despejamiento de sus dudas y alteración de sus juicios.
Séptimo.- Concebir el trabajo de opinión como una tribuna abierta y responsable para el debate y la deliberante confrontación, sin cortapisas ni juicios preestablecidos.
Octavo.- Comprender que se trata de contar con un espacio donde puedan cruzarse todos los caminos de opinión, sin distingos ideológicos, religiosos o de cualquier índole.
Noveno.- Darle plena cabida al diálogo fecundo con el lector para sentar las bases de un intercambio donde participen dos miradas, dos objetivos y dos fuerzas que luchan para comprenderse o incomprenderse, con el interés de amalgamar una sólida matriz de opinión.
Décimo.- Tejer una correspondencia inmediata, sistemática y justa con unos lectores que merecen el respeto y la participación clara en el proceso de la formación de opinión mediante el discutir de ideas y planteamientos que alcanzan una cuota generosa de perpetuidad ante la problemática regional, nacional o universal.
FUENTE: Santaella, Juan Carlos: El ejercicio responsable del criterio. En: Diario El Universal, jueves, 28-11-96, página 20, 5º Cuerpo.
Las opiniones no se deben combatir sino por medio del raciocinio. A las ideas no se las fusila. Conde De Rivarol
Primero.- Asumir el oficio como un detenido, paciente, libre y responsable ejercicio de criterio a modo de serio intento de mediación cultural en cuanto liderazgo de opinión.
Segundo.- Estar consciente que toda opinión nace de un profundo convencimiento sobre aquello que se desea expresar y comunicar, a sabiendas de que debe estremecer, debe divertir y ser capaz de mover todas las pasiones.
Tercero.- Saber que opinar es una condición que se desarrolla dentro de esferas irrenunciablemente democráticas, puesto que sólo la democracia permite el libre juego e intercambio de las opiniones y el derecho, en resumidas cuentas, a manifestar una idea dentro de unas reglas que permiten su impugnación, su rebatimiento o su eventual acuerdo.
Cuarto.- Convencerse de que opinar constituye un vehículo certero para poner ideas en movimiento, para sentar las bases de un debate público que cubre diversos aspectos de la realidad, sean éstos de procedencia económica, social, política, cultural o crítico–ideológica.
Quinto.- Advertir que opinar equivale a un ejercicio ético que cumple un rol catalizador, provocador y pedagógico, lejos de toda letra muerta, de cualquier lujo de responder a vanidades y objetivos particulares; menos a acceder a un territorio de vejaciones y desplantes, insultos y reparos de naturaleza personal como si se tratase de una compensación psíquica frente a alguna neurosis intelectual.
Sexto.- Entender la opinión como un hecho indiscutiblemente democrático, en el que tienen cabida todos los puntos de vista, todas las aproximaciones imaginables y del que el público espera se le puedan ofrecer respuestas a sus inquietudes, solución a sus conflictos, despejamiento de sus dudas y alteración de sus juicios.
Séptimo.- Concebir el trabajo de opinión como una tribuna abierta y responsable para el debate y la deliberante confrontación, sin cortapisas ni juicios preestablecidos.
Octavo.- Comprender que se trata de contar con un espacio donde puedan cruzarse todos los caminos de opinión, sin distingos ideológicos, religiosos o de cualquier índole.
Noveno.- Darle plena cabida al diálogo fecundo con el lector para sentar las bases de un intercambio donde participen dos miradas, dos objetivos y dos fuerzas que luchan para comprenderse o incomprenderse, con el interés de amalgamar una sólida matriz de opinión.
Décimo.- Tejer una correspondencia inmediata, sistemática y justa con unos lectores que merecen el respeto y la participación clara en el proceso de la formación de opinión mediante el discutir de ideas y planteamientos que alcanzan una cuota generosa de perpetuidad ante la problemática regional, nacional o universal.
FUENTE: Santaella, Juan Carlos: El ejercicio responsable del criterio. En: Diario El Universal, jueves, 28-11-96, página 20, 5º Cuerpo.
martes, 12 de febrero de 2013
NOCTURNOS
NOCTURNOS en viaje permanente
hacia el humanecer de todos
donde tu pan mi pan sean el mismo pan
y todavía quede para los que vengan
Las blondas del ensueño el cólera del humo
el bochorno de los panes
las sombrillas del corazón
el desierto de las bolsas
o las zapatillas de las brujas
Escarbo la noche
me propongo a mí mismo lavarme de todo el asco
que no hay más magia que el papel en blanco
nutriéndose del caldo de la vida
Si pregunto quién soy me lleno de desprecio
Uno no es más que incertidumbre
Tengo miedo de mí cuando me escucho
cuando escucho a Juangriego en mi garganta
Me has vuelto más camino
Cuando el tifón levante tempestades
en tu mar bramará mi poesía
Pablo Mora
De Asombro al descubierto
A Germán Pérez Chiriboga
A Germán Pérez Chiriboga
In memoriam
DESCIENDE POR FAVOR a sus entrañas
verás que el corazón de los poetas
es un injerto de desierto y luna
Amigo de la sombra y sus caudales
de la sombra difusa de la muerte
de las maneras de morir al día
Revelarás el Triunfo del Poeta
Saberse polvo polvo enamorado
velando a pensamiento desatados
De: Asombro al descubierto
Pablo Mora
domingo, 10 de febrero de 2013
LUIS GIUSTI
Revolución en EE UU . . . ¿y en el mundo entero?
10 DE FEBRERO 2013
La Agencia Internacional de Energía (IEA) acostumbra publicar en Noviembre un informe llamado Visión Global de Energía, WEO (World Energy Outlook). En el WEO de 2008 la IEA lanzaba una alarmante advertencia acerca de la futura disponibilidad global de petróleo. En palabras de su economista jefe, Fatih Birol: “Estamos muy preocupados por el futuro suministro petrolero”. La IEA basaba su pesimismo en resultados alarmantes de un estudio global de las tasas de declinación en campos petroleros. “Necesitamos descubrir nuevas Arabias Sauditas”, advirtió Birol. Cuatro años más tarde, el WEO toca una tonada muy diferente. “El mapa petrolero global está cambiando”, anunciaba el WEO de noviembre de 2012. “Está siendo redibujado para reflejar el resurgimiento de petróleo y gas en Estados Unidos, y la expansión global de la producción de gas no convencional”. En el mencionado WEO, la IEA se plantea la pregunta: “¿Estamos encontrando suficiente petróleo para sostener la actual producción?”. En esta ocasión la respuesta es rotundamente afirmativa.
El WEO subraya que no solamente Estados Unidos está lanzado en una revolución de petróleo en esquistos y otras rocas compactas, sino que el resto del mundo también parece contener inmensas acumulaciones no convencionales de petróleo. El informe añade que la relación global reservas/producción de petróleo ha aumentado sostenidamente en años recientes, y a finales de 2011 alcanzaba 55 años.
En lo tocante a reservas de gas natural no convencional, el mundo entero está en cuenta de la revolución en marcha. Pero el WEO de 2012 es también muy positivo acerca del desarrollo de reservas convencionales de gas natural. Subraya la IEA que “los descubrimientos de campos de gas han continuado a un firme ritmo en países tan distantes como Irán y Mozambique”.
De acuerdo con el BP Statistical Review of Energy la prestigiosa publicación anual de la gigante petrolera británica, en 2001 las reservas probadas globales de petróleo sumaban 1.046 millones de barriles. 11 años después, en 2012, después de haberse consumido globalmente cerca de 325 millones de barriles, las reservas probadas han aumentado a 1.652 millones de barriles. De igual manera, en 2001 el informe anual de la BP calculaba las reservas globales de gas natural en 150.000 bcm (billion cubic meters = millardos de metros cúbicos). En 2012, después del consumo de 30.000 bcm de gas, las reservas alcanzaron 208.000 bcm. Es importante hacer notar, que a lo largo del mencionado periodo el consumo de petróleo aumentó en 13%, mientras que el de gas natural aumentaba en 34%.
Aunque nunca tendrá la popularidad de la revolución de Internet, esta revolución constituye, sin lugar a dudas, una de las historias de mayor éxito en muchas décadas, y su origen se le debe al petrolero texano George Mitchell, cuya perseverancia durante casi dos décadas en los esfuerzos por fracturar los esquistos de Barnett, ubicados entre Dallas y Fort Worth, culminó exitosamente en 1998.
Sin embargo, el ambiente de los recursos no convencionales enfrenta todavía importantes retos. La geología aún requiere mucho estudio, el mapa global es impreciso, imponiendo incertidumbre en las empresas acerca de en dónde buscar. En muchos casos no se conocen con precisión los costos y la sensibilidad económica a las variaciones de precios. A eso hay que sumar los riesgos por el lado de la demanda debidos a la crisis económica en Europa y la elevada deuda de Estados Unidos. Pero como bien dijo en una ocasión el brillante economista de MIT Maury Adelman: “Para saber las reservas petroleras finales y el pico petrolero, tendríamos que saber el conocimiento final y el pico del conocimiento, del ingenio humano y del desarrollo tecnológico”. El trabajo de George Mitchell es la mejor muestra de que esta nueva revolución llegó para quedarse.
http://www.el-nacional.com/opinion/Revolucion-EE-UU-mundo-entero_0_133788653.html
jueves, 7 de febrero de 2013
Regreso al mar
Regreso al mar
Siempre es el mar donde mejor se quiere,
fue siempre el mar donde mejor te quise;
al amor, como al mar, no hay quien lo alise
ni al mar , como al amor, quien lo modere.
No hay quien como la mar familiarice
ni quien como la ola persevere,
ni el que más diga en lo que vive y muere
nos dice más de lo que el mar nos dice.
Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte
la hora más azul para besarte
y el lugar más allá para quererte,
donde el agua es al par agua y abismo,
en la alta mar, en donde el aire mismo
se da un aire al amor y otro a la muerte.
Andrés Eloy Blanco
sábado, 19 de enero de 2013
Catalino “Tite” Curet Alonso Coquí de pueblo y suceso
Venezuela, Agosto, 2003
Camilo Manrique falleció.
Plantación adentro, camará.
Sombras son las gentes nada más...
“Plantación adentro”, canción de Tite Curet Alonso,
popularizada por Rubén Blades y Willy Colón
Sabiéndote ciertamente
asomado a los pesares,
los asombros más que mares
para la lumbre presente.
Vislumbraremos luceros
bordados entre la hierba
mientras fanal en rocío
Palmaflora te recuerda.
Sigue invocando la vida
que no tan sólo la muerte,
entre soles tu partida
mientras te cubra la suerte.
Primorosa, dulce aurora,
en jardín de madrugada,
alba, jazmín, muy señora,
te despide como hada.
Sueño de lumbre en azul,
fogarada, sol, lejura,
la lejumbre cuando jura
entre ventanas de tul.
Dormido pétalo en cierne,
tras el negro mestizaje,
en frágil, leve equipaje
nada la muerte discierne
En alta mar sin confín,
ramazón y ramalazo,
un mismo y único hartazgo:
encontrar el mismo fin.
El nacimiento es marea,
ráfaga, botonadura,
pena, dolor, llagadura,
aunque nadie casi crea.
Cielo arriba, cielo abajo,
sortilegio, nube, cumbre,
por donde va la costumbre
de este triste embudo viejo.
Feroz, enceguecida,
en su infinita constancia,
encubierta en su fragancia
siempre la parca homicida.
Ya Tite Curet Alonso
—lumbre, varón, argamasa—
con su muerte en este agosto
comprueba lo de la causa.
Catalino Curet Alonso,
guayamés de pura cepa,
curtido al son de la mar
lejos murió de su arena.
Del Barrio del Hoyo Inglés,
al Barrio Obrero en Santurce,
del Caribe hasta su cielo
no hay ola que lo perturbe.
Salsa de pura conciencia,
de negritud caribeña,
zarza mestiza, caribe,
como se escucha en La Perla.
El más grande de la salsa,
lo dice la negra Lil,
el de la cara más linda
sin conocer casimir.
Caras lindas de su gente,
caras de su raza prieta,
llanto, pena, paz ausente,
grito que en la vida reta.
En San Juan, en Nueva York,
supieron de este cartero
que traerá desde el cielo
las misivas de su Dios.
Cronista de alto coturno,
su pluma la más fecunda
el caribe afán inunda,
dejando al hermano turno.
Indio de raza cautiva,
Decano sólo del sol,
en Saint Joseph, Baltimore,
te consiguió la furtiva.
Con sabor de pura salsa,
cuentero al cual más cuentero,
lo tiene Dios en su casa
alborotando su cielo.
Poeta culto del barrio,
indio de sangre sonora,
plantación adentro, el barrio,
el mundo entero lo llora.
Negro negrito por fuera,
orgulloso de su raza,
debajo de aquella pena
más que alianza pan su alma.
Plantó bandera y escudo,
nunca de segunda mesa,
testigo de la pobreza,
con los pobres siempre estuvo.
Buen albañil, sentimiento,
amante sin contraseña,
con la mano en la conciencia,
amanecer caribeño.
Tropicalísimo loco,
de la salsa la locura,
muy cercano a la negrura
por lo que tuvo de poco.
Feliz, efectivamente,
acero, nervio, fulgor,
pa’ que los pobres afinquen
el tambor de su ilusión.
Con más de dos mil canciones,
setecientas ya grabadas,
cabalga sobre la gloria
de sus cien mil cabalgatas.
Juglar, jaguar antillano,
jaguar cortando la tarde,
el rugido de su pueblo
le corría por la sangre.
La esencia del guaguancó
en carcajada final,
la que hasta el diablo bailó,
la sentirá el huracán.
La fuerza de la justicia
volcada en su cancionero,
boicoteada, hoy pernicia,
liberarán los salseros.
Tres grandes para la América:
Celia Cruz, Juancito Torres,
Catalino Curet Alonso,
más inmortales que el bronce.
Con plena idea de su gente
cuando llegue su momento,
cuando el gringo por su cuenta
nos devuelva nuestro sueño.
Porque Juanito Alimaña
ése sí que sabe de eso,
esconde en amplio bostezo
parte de una y otra maña.
Como alma que lleva el diablo
sale detrás con el viento
en sorprendente portento
rezándole al Santo Pablo.
Plantación adentro, Dios,
agosto del 2003,
tan sólo en un dos por tres
se nos murió un viejo sol
Encendido en su garganta
Catalino no murió,
quedó sembrado en canción,
florecerá en dulce planta
De frente en página entera
salió con el alba al mundo
a pregonar el submundo
con la más grande arrechera.
Catalino Curet Alonso,
Tite, coquí, camarada,
ancho boricua fogoso,
abrazo, nunca celada.
Coquí, de noche coquí,
marejada, timbre, grito.
nocturno duende caribe,
intermitente alarido.
No te decimos adiós
aunque te vas de regreso
al cielo que te parió
Coquí de pueblo y suceso.
Pablo Mora
Venezuela
http://www.habanaelegante.com/Fall2003/Ecos.html
martes, 15 de enero de 2013
El buen profesor
Pablo Mora
- “No tengo el propósito de escribir un libro más sobre el tema. Hay muchos y buenos libros sobre el particular. De momento me bastan unas anotaciones preliminares, nada más. Me remito a la experiencia personal de mis lectores: ¿Quiénes han sido mis mejores maestros? ¿Por qué fueron buenos?
- El buen profesor nunca intenta deslumbrar al alumnado. Ni con su sabiduría, ni con sus virtudes, ni con sus defectos. Mucho menos intenta amedrentar.
- El buen profesor, más bien, agradece con su actitud el que le escuchen y que los alumnos se dejen enseñar por él. Es actitud, no son palabras.
- El buen profesor se hace perdonar el saber más que sus alumnos. Y el estar frente a ellos en condiciones de superioridad. Nadie tiene derecho ni ser ni a saber más que los demás.
- El enseñar, como mandar, es siempre un privilegio inmerecido. Hay que hacerse perdonar para que el privilegio no engendre recelos. No es que el profesor deje copiar en los exámenes escritos, ni es que apruebe a todos sus discípulos o que regale notas para evitar que le llamen “can-cerbero”. Es otra vivencia y otra convicción distinta.
- El buen profesor nunca humilla al alumno que no sabe. Si interroga o examina, se entera de las ignorancias. Las reconoce, las evalúa. Pero no humilla la persona. Es un arte el suspender al alumno y lograr al mismo tiempo que el alumno acepte su suspenso. Es un horror sentir orgullo al suspender a muchos, o a todos.
- El buen profesor mantiene la misma convicción que tuvo Sócrates: no regala la verdad que él posee, no la impone; se limita a ayudar a que sus alumnos la descubran. El profesor guía, analiza con ellos, se deja enseñar mientras enseña.
- El buen profesor acepta sus equivocaciones. Acepta que no lo sabe todo ni todo lo sabe bien. Se puede equivocar al evaluar, puede no ser totalmente objetivo, porque nadie lo es; nunca somos neutrales frente al otro.
- El buen profesor conoce el aforismo que corre por los institutos educativos: “no hay profesor malo si la nota es buena”. Lo conoce, pero no lo comparte.
- El buen profesor guarda relación entre lo que da y lo que pide, entre su competencia y su exigencia. Sabe combinar justicia y comprensión. Entiende que la diferencia entre la nota nueve y la nota diez acaso es mínima en cuanto a conocimientos que reflejan, pero es máxima en consecuencias académicas. El diez es aprobado y el nueve es suspendido, con el diez se pasa el curso y con el nueve se repite,
- El buen profesor enseña a vivir, no sólo a conocer. Enseña a respetar, no sólo a manejar conocimientos.
- El buen profesor transmite valores no sólo ideas. Más que docente profesional es maestro y padre y madre.”
(Tomado de: Benjamín García F.: “La Inteligencia me Persigue”. San Cristóbal – Venezuela. 1991).
lunes, 7 de enero de 2013
Decálogo
Pablo Mora*
PRIMERO. Porque el verdadero hombre, el verdadero pueblo, no miran de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, de qué lado el devenir de la utopía, el sueño. Aprende a ver, a pulsar las grandes injusticias, los grandes ideales, a considerar las grandes patrañas o mentiras. Faro que traza porvenires, cada pueblo profundiza aceleradamente los conocimientos, la cultura general y la conciencia pública de puertas adentro y de cara al mundo, siendo su mayor aporte a la humanidad su propia Revolución, en defensa de los valores humanos para los seres más humildes en su justiciero afán de libertad.
SEGUNDO. Porque es posible soñar, el sueño forma parte de nuestra realidad, consecuencia legítima de la genuina utopía concreta, enarbolando, profundizando y perfeccionando el respeto y la comunicación con el pueblo de modo participativo, en la convicción de que la revolución social radica en la capacidad del hombre para transformarse a sí mismo, transformando su entorno. Sin cultura no hay libertad posible. La alfabetización ha de signar todo desarrollo cultural, haciendo que cultura y nación constituyan binomio indisoluble proyectado hacia la futuridad, vinculado con los sueños, con la dimensión humana de cada territorialidad, espiritualidad, en esperanza abierta hacia las conquistas e ideales.
TERCERO. Porque la fuerza del pueblo es realmente invencible, y la fuerza del pueblo unido, por supuesto, indestructible. Los fusiles se toman y se cargan y se disparan cuando ello es necesario, cuando no queda otra salida, cuando morir o matar es la única alternativa que resta para reconquistar la dignidad. Pero la Revolución ha de hacerse para poder enterrar los fusiles de una vez y para siempre.
CUARTO. Porque la Revolución es paz, y por eso cuesta tanto. La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza sólo se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada. Se puede iniciar obligadamente con el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, cuando no se pueda hacer otra cosa. Mas si la aspiración del pueblo a su bienestar se puede lograr por medios pacíficos, eso es lo ideal y eso es por lo que hay que luchar.
QUINTO. Porque por la palabra comienza toda revolución, en la medida en que sólo se consigue evitar los equívocos e hipocresías cuando la palabra realmente dice lo que significa. La Revolución tiene como propósito que cada uno cuente con su palabra, piense con cabeza propia, enriqueciendo con sus ideas el patrimonio colectivo. Ser revolucionario es tener una postura revolucionaria en todos los órdenes, dedicar su vida a la causa de la revolución de los pueblos, a la plena redención de los pueblos oprimidos y explotados.
SEXTO. Porque la justicia —pan del pueblo— casi siempre hambrea al hombre. Ante un pueblo con justicia, sobra el arma. Defender los derechos del pueblo pareciera subversión. Se empieza por la palabra. Al pie de ella, nace el pueblo. De nada sirven los dirigentes si no son respaldados, seguidos y empujados por esas miles de anónimas personas, mujeres y hombres, que conforman eso que llamamos “pueblo”. En aprieto, el pueblo apela a la pólvora. Despierta la conciencia, se encienden las pasiones, surge la tormenta que arrasa, renueva, restaura, limpia, purifica. Al precio de su sangre, insurge el pueblo en busca de palabra. Se rebela. Desaforado, corre tras el pan. La guerra, el último remedio, sólo medio; el fin, la paz.
SÉPTIMO. Porque, perdida la palabra, al pueblo no le queda sino asirse a la pólvora para reencontrar el camino, que puede ser de mucha o poca sangre. Las revoluciones que empiezan por la palabra, a las veces concluyen con la pólvora de manos del pueblo, de los hombres. Tendremos que elegir entre empuñar los fusiles o las manceras de los arados. Frente a toda dificultad, confiar en las capacidades humanas para crear, sembrar y cultivar valores e ideas, apostar por la humanidad, compartir la hermosa convicción de que un mundo mejor es posible.
OCTAVO. Porque cada uno tiene su encuentro con la historia. Cada uno tiene su Moncada. Ante los reales dominios de la violencia, abramos camino entre los dioses y los lobos que asechan la esperanza. Cantémosle a los que luchan por un pedazo de pan. Salvémonos todos con las mismas manos y las mismas sombras. Saludemos al Sol, al Sol del Mundo que haremos. Compartamos fracasos, esperanzas, ternuras y arrecheras; soledad, naufragio y suerte. Confiemos en el pueblo y busquemos en él los nuevos marcos teóricos ajustados a las nuevas realidades. Antes o después, los pueblos siempre encuentran su camino. La revolución es una necesidad histórica, un hecho inevitable. De pueblo en pueblo, la revolución un día llega. Podrá el día estar lejano, mas signado; y ninguna reforma, ningún artificio, ninguna represión podrá evitar su adviento.
NOVENO. Por crear, paso a paso, un orden más justo, más libre, más pleno, que permita que cada cual, respetando a los otros, pueda expresar su propio credo, sus propias ideas, avanzando por cauces democráticos hasta donde sea posible. Las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que éstas sean. La paz consiste en el fomento de un orden nuevo mediante la acción solidaria de los hombres. La paz pasa a través de la revolución —la revolución integral—. Tiende a realizar una humanidad nueva. Es cuestión de crear la tierra nueva, asumiendo personal y comunitariamente el riesgo de la aventura humana. Sólo una tierra distinta hará menos increíble el cielo.
DÉCIMO. Por grabar, definitivamente, el sueño entre los árboles, desentrañar los secretos al asombro, tener mucha imaginación para ver la realidad, asumir absurdos, enigmas, laberintos y zozobras; perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz, mantener la espada en la trocha que corresponda abrir, compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura, encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida: empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado, en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada.
* Poeta, Profesor Titular, Jubilado, UNET.
miércoles, 2 de enero de 2013
El hombre siempre
Pablo Mora
Siempre se nos ha dicho: La hora más oscura es la que precede al alba. Cuando la noche se vuelve más negra es cuando mejor pueden verse las estrellas. Nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer. Lo cierto es que un año muere, otro nace. El hombre, entre los años, en busca de la luz, de su luz, corre, va regresa, viene. El círculo perpetuo de la vida y la muerte. Uno y diverso, de perfil, sobre sus sombras, acaba el hombre, empieza, palpitando entre su sangre, llega; naciendo, renaciendo, melodía in crescendo, su locura, su fe, sus osadías lo acosan.
Poseso de su angustia, uno, uno más en el concierto, el hombre cavila, proyecta; enervante se sostiene, avanza, se defiende; desenfunda la paz contra la guerra. Hombro a hombro, codo a codo, enarbola los sueños de los árboles, la lluvia seminal de su plantío, el centro genital de su coraje, el canto forestal de sus costumbres. Camina noche, sueño, vida. Amanece en horizonte, desplegado. Estrena año, madrugada, aliento, tendido en la playa de su antigua pena.
Frente al largo espesor de su quejido, se reconoce, salta, se levanta; se sorprende, vivifica y lanza, enhiesto, sonreído. Relumbra, se decide, se esperanza, se reúne; finca su alborozo, su alegría o fija en el tiempo sus oídos. Arde de furia en la trinchera, eleva sus puños mal herido, cuenta salud, aire, olvido, quitándole la cara al miedo.
Cara a cara, se encuentra, dialoga en alto con las horas. Canta, se desborda, multiplica, de nuevo cuenta. A pecho descubierto, ofrece cuerpo, vida, alma y suerte. Aloja su rabia luminosa en las esquinas. Sostiene la mirada de los árboles. Bendice los salmos de las sombras, los imponentes secretos de la niebla, la silenciosa castidad de los cordones, mientras avienta duro el corazón del sueño.
En furia cordial se descontenta ante el hierro, el cemento, la grasa o la tormenta; la tarde, el fragor, el desespero; asido a su hermana gota jornalera, al pan que se esconde en los aleros. Lluvia tras lluvia, el suburbio se subleva. Llueve la grieta, la pobreza, el adobe llueve. Hambrientas, se arrinconan las miradas, se arropan furentes las tristezas; se persignan a gritos los silencios. De repente, estalla, se desata la lluvia entre los sueños y arrasa, intensa, choza, caserío, vereda, ahorro, sementera.
El hombre siempre, siempre el tiempo. Todo pasa. Todo queda. Irrepetible, el instante perpetúa el camino, algo intemporal que el hombre saborea antes de que pase. La eternidad, deseo de que un instante eterno sea: presente sea, futuro sea. Presente como el mar, como el mar que no se arruga, no cambia, no pasa. Como el mar, presente el hombre siempre. Niño ayer, infante, camino de la vida o de la mar. Desmenuzando las horas de su vida: luz, sombra, sangre, trigo, repulsión, dulzura. Detrás de todo el mar como un caballo desbocado, siempre galopando el mar. El mar irrumpe, bueno para el trabajo y la batalla. El hombre entre la mar, en esta hora de soledad marina, activa aguas puras. De nuevo existe, canta, sueña, cree. Desde los manantiales del olivo, locura al cinto, en lucha con su pena, andando, andando, andando, andando, andando.
pablumbre@hotmail.com
M A N I F I E S T O
Pablo Mora
Nubes juntas, sueños juntos, barrio humilde, barrio cerca, desnudo, recio, original; tiempo viejo, sueño pronto, incansable, vieja copa, calle empinada, solitaria; siempre más lejos, más cerca, la tierra, la niebla, la tristeza, el asombro, el odio, el enigma; el desencuentro, el desagravio, la tregua; el otro, el pueblo, su fuerza, su razón. Quedan la vigilia, el amor, la angustia espiralada; el héroe en su paso, la sangre, la huida; el rezo, las preguntas, el miedo, la seña, la orfandad. Alta nube, alto desconsuelo, alto sol; campo, campana, campanario, campesino; grito, bala, presente eterno en lo fractal. La conciencia, el rito, el brazo, las cantinas, la pena, la salida. Quedan ansias, trizas, lucero, llanto, desvarío; embriaguez, juramento, soledad. Sueño, noche, amanecer; la pobreza, el camino, la consigna, la canción. Queda el firme clamor hacia la fe. Locura necesaria al horizonte, de frente al paso, a la mañana; al engaño, la lumbre, el huracán. Año nuevo, mochila nueva, calle nueva, trepando eternidad. Sonrisa en mano, sin mentira, sin miedo, sin tardanza, al abierto, al rompe, a lo mejor. Multitud, árbol, clarín y claridad; caminante, marinero, alforja plena, sin cortar la luz, sin dejar la sombra; sin horario, sin retorno, con razón; sin bajar la guardia, sin bajar la alegría; en nombre del pan, del pobre y de la cena santa. Buscaremos el rincón de Dios, la guarida de las sombras, la escarcha del jardín; calendarios, repisas, relojes, enramadas; carpinterías, fogones, horizontes; poemas enraizados, viejas lluvias, clarinadas.
Buscaremos madrugadas, insomnios rotos, infantes llantos, tempestades; nidos solos, silencios desbocados, aguas frescas, subversiones; patrullas, trincheras, rabias; luces, truenos, mayos; caprichos, persistencias, claridades. Buscaremos claveles y jazmines, voces, verdades y canciones; proyectos y bandejas, arados y charapos; albricias tempraneras, calles, plazas; frailejones, pancartas, esperanzas; presentes infinitos, aspavientos, macundales; vientos, sueños, contras, azabaches, persistencias, bendiciones. Sabremos de arrebatos; del columpio de la rabia, del camino que lleva al desespero; de las edades del grito y la asechanza; de la vagina, de la pereza, de las prisas; del hambre, del ladrido imperial, de los bellacos. Sabremos del instante, del naufragio, de las amargas grietas del roble; de los burdeles del aire, de las esquinas del sueño; de los apellidos del árbol, de las arenas del mal; de los basurales del pobre, de los molinos sin viento, de las entrañas del daño. Sabremos de las distintas caras cristianas; de los entierros sin hombros; de los suburbios sin santos; de los jirones de sueldo; de los retazos del agua; de las gargantas sin voz; de los charcos del dólar; de los gemidos del banco; de la señal del centavo. Armaremos salones, cajas, calles, plazas; armaremos casonas, sueños, soles, tardes; milagros, camerinos y tarimas; aceras, consignas, faroles y banderas. Armaremos de acero los cantos. Hasta de dos en dos armarnos y amarnos hasta el fin. Echaremos las sombras al viento, a las espaldas los arroyos del tiempo, las barricadas sin paz. Revisaremos listas, nóminas, retratos.
Contrataremos, solicitaremos, inscribiremos a Dios. Perdonaremos a la cizaña, a la ortiga, a los zancudos, a los cables, a la luz, a los técnicos, a su trabajo subliminal. Volveremos al sitio, al encuentro, al abrazo, con la frente en el cielo y el arma sin voz. Caminaremos despacio jardines, arrebol, sabana, aldea, alba, barrio, luna, madrugada. Juntaremos casa, avío, diapasón, resabios, fincas y razones; víveres, dinero, el aceite, los garbanzos, el carriel. Cuenta rendiremos. Ajustaremos tragos, brindis, trasnochos, alegrías. Tornaremos al cimiento, a los caminos, a las ruanas, al cuatro, las veredas. Contaremos con el voto de los pájaros, con el aplauso de la tarde, con la confianza del vino, con las señas de la luz. Alistaremos las mesas, las jarras, las cafeteras, los manteles. Iremos a la marcha de los árboles. Al murciélago trizas volveremos. Echaremos el resto, apañaremos el sol. Daremos nuestra vida por un arma en paz. Contemos con la vida. Cantémosle a la tierra, al bahareque, al oro, al riesgo, al desafío. Inspeccionemos armas, demonios, insignias, santidades; andanzas, amenazas, mensajes, bodegas, secretos y arsenales químicos, biológicos, nucleares. Desenterremos el mal y sus secuaces. Reunamos tantos inspectores como sea posible. Crucemos las fronteras del imperio. Ingresemos en sus antros, en el fondo de sus cajas negras. Desarmemos sus desvergonzadas locuras, con la fuerza de la paz.
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