miércoles, 22 de mayo de 2013

Gerardo Diego EL CIPRÉS DE SILOS A Ángel del Río Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño, flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño. Cuando te vi señero, dulce, firme, qué ansiedades sentí de diluirme y ascender como tú, vuelto en cristales, como tú, negra torre de arduos filos, ejemplo de delirios verticales, mudo ciprés en el fervor de Silos.

jueves, 16 de mayo de 2013

Aula Magna

Aula Magna Pablo Mora Aula Magna para abrir espacio a la circulación de nuestras ideas, nuestros diálogos, asambleas, proyectos; representaciones teatrales, manifestaciones artísticas, culturales, sociales, políticas o religiosas. Aula Magna para responder a la consolidación universitaria tachirense, a la progresiva interinstitucionalidad universitaria regional, pertrechada a través de iniciativas individuales, profesionales, grupales, económicas, intelectuales, científicas o artísticas. Aula Magna a modo de puerta grande, fronteriza, donde la vigilia creadora latinoamericana tenga plena cabida y acampe con sus propios sueños, es decir, con nuestra común historia y nuestro común mañana. Aula Magna porque paulatinamente San Cristóbal viene perfilándose como un Gran Ateneo, si reparamos en el significativo número de centros universitarios que se levantan sobre nuestra entidad federal, además de las innumerables iniciativas culturales de todo orden y excelencia que comienzan a ser rutina entre nosotros. Aula Magna, construcción o complejo arquitectónico inteligentemente ubicado, perfecta y proyectivamente diseñado, como para albergar el suficiente número de asistentes a las superiores convocatorias que se vayan presentando en ocasión del debate, la reflexión, el análisis, el estudio, la investigación y el planteamiento y disfrute cultural de nuestros proyectos, de nuestro proyecto. Aula Magna ante la imperiosa necesidad del aforo regional frente a una población ávida del último saber; de compartir los logros intermultidisciplinarios, artístico-científico-culturales de propios y extraños. Aula Magna o recinto de usos múltiples, complejo cultural que cuente con las máximas innovaciones del diseño contemporáneo, capaz de ser asiento de tanto fervor cultural como el que cada día aflora entre nosotros; al tiempo que signifique digna palestra en esta bella encrucijada latinoamericana. Aula Magna para responder a jornadas, ciclos de conferencias, simposios, congresos, seminarios, asambleas; para albergar actos cívico-culturales de alta significación; para las tantas esclarecidas clases magistrales de nuestras universidades. Aula Magna puesto que la cultura es universal y en ella todos hemos de tener cupo, valimiento, poder, máxime en esta hora de integración latinoamericana, donde infinitas serían las ocasiones de encuentro y reflexión entre nuestros pueblos, nuestra gente y sus mensajeros o embajadores culturales, dentro de los legítimos signos del saber, del crear, del crecer y el trascender. Aula Magna para ejercer a plenitud “los poderes creadores del pueblo”. Para vivir dentro de los grandes objetivos de la humanidad. Para servir a la vida, a la cultura de nuestro pueblo. Para el mundo de hoy y de mañana, con la gracia imponente de nuestras madrugadas, atalayas, insomnios, vigilias, trochas, atajos o caminos. Aula Magna para un nuevo comienzo. Para transformar la cultura de guerra y de violencia en una cultura de paz y tolerancia. Para forjar un mundo más digno y armonioso, un mundo de justicia, solidaridad y prosperidad. Una cultura de paz que haga posible el desarrollo duradero, la realización y satisfacción personal de cada ser humano. Aula Magna de una vez y para siempre. pablumbre@hotmail.com Pablo Mora

domingo, 12 de mayo de 2013

VASITO DE AGUA DE COCO

Cuando empecé la subida, vasito de agua en la mano, mi madre me digo en vano: váyase yendo en la vida. El niño aquel que venía desquiciado, medio loco, vasito de agua de coco cuando la luz sorprendía. Brillaba mi poesía en la flor de la vereda. No hay quien conmigo pueda, ni la tromba huracanada, soy mucho menos que nada en mi locura que queda. Vasito de agua de coco con tu sabor endulzado, me fui en la vida de lado, ¡malhaya mi amor tan poco! Así fue como de loco me encontré con mi tristeza, la misma que en tarde reza por su aldea y por su lampo. Grítenme piedras del campo cuando griten su belleza. Siervo sin tierra mi padre madrugándole a la aurora —triste vasija que llora las lágrimas de mi madre—. ¿Dónde la luna que encuadre las soledades sin vino? Zarzas, ortiga y espino, amaneceres en vano, fueron dándole la mano a las llagas del destino. De vuelta ya de la vida torna mi infancia a su aldea, la antigua lumbre que arrea a mi locura dolida. No hay pena desconocida que no distingan mis pasos: ramazón y ramalazos, el delta de mi amargura por donde va mi ventura a golpe, sangre y leñazos. Siempre en la tarde me espera —guijarro del infinito— el terrenísimo rito del hombre, fragua y hoguera. Y al ir a la sementera encuentro sólo la risa, ínfimo leño de brisa, tizón para la esperanza, y mi lamento no alcanza a traicionar la sonrisa. Yo no sé bien qué sueños, faltan, sobran, me dejan ya los duendes de la aldea, los arroyos, los Alpes, las creencias; apenas me distinguen las gavetas. Apenas si recuerdo mis cimientos, apenas si me oyen las luciérnagas. Tal vez ni Dios siquiera a ciencia cierta sepa de Pablo y de sus cuerdas sueltas. Ante toda palabra que aparece hinca Pablo el quejido de su pena, cabalga la palabra al descubierto. Cuenta con cartas frías y arrugadas donde bardo y Dios pactan con el Diablo desde el Antiguo y Nuevo Testamento. Pablo Mora

miércoles, 8 de mayo de 2013

Compañera del alma, compañera

Compañera del alma, compañera Pablo Mora La madre mira desde la lejanía la noche es una antigua lejanía la noche siempre entre la sombra siempre la sombra antigua que a los hombres mira que a las costas de la divina antigüedad nos ata Vas por el mundo porque existe el hombre antes del grito de la eterna entraña, velas callada el fuego de la vida, madre te llaman por llamarte hermana. Hermana de la lumbre en la ternura, desmoronas la angustia de los hombres y mantienes su pulso en pleno vuelo ante la dura ramazón del odio. Compañera de siempre, compañera, únicamente necesito vida para llamarte siempre jardinera. Quédate, no te vayas tan temprano que solamente tú sabrás colmarnos, jornalera de siempre, jardinera. Desde el pulsar profundo del latido emerge tu presencia campesina y el eco de tu gracia se adivina cuando surge entre el aire florecido. Acorralas conmigo tu gemido en la choza abrazada de neblina y, entonces, tu recuerdo se encamina tras el fogón tiznado del olvido. A pesar de la lluvia y los zarzales sigo con tu orfandad en mi aventura, al lado de tu sombra en los cañales, porque mi esfuerzo siempre te figura entre riscos de sol y peñascales pulsándole la cuerda a la amargura. Madeja embrujadora de mis años envuelta en el redil de la inocencia, qué lejos el primor de tu presencia de la cumbre mortal de tus peldaños. Imagen de los místicos rebaños trenzados en la infancia de la ausencia con neblina de luz y transparencia, ¿dónde el azul de tantos desengaños? ¿Dónde, madre, estrecharte entre mi beso sino en tu tierno abrazo campesino bañado por la luz del candelabro? ¿Dónde, madre, encontrar nuestro regreso sino en la soledad de nuestro sino mientras hurgo la tierra en que me labro? En la aldea de noche un reverbero, un anafre azulando madrugadas, un sueño en cierne, en lumbre, en alto, en alas, un camino, un aprieto, a solas yendo. El camino extendió sus manos lejos, el sueño acompañó la siembra alada, el anafre fue dicha soberana, en tanto el reverbero iba fulgiendo. Camino, anafre, reverbero y sueño tejieron la esperanza cristalina donde toda mañana fue llegando. Con la tarde afloraba el azulejo, la noche toda infancia devolvía desde mil novecientos quince y tantos. ¿Dónde el anafre en fresca madrugada, dónde el sueño tejido en el camino, dónde la cumbre deshojada en sino, dónde la siembra en dicha engalanada? ¿Dónde el anafre en calma tersa, alada, dónde la aurora desafiando trino, borrasca, cumbre, portachuelo, vino, dónde la siembra en dulce fogarada? ¿Dónde el azul de tantos desengaños, dónde la paz en místicos rebaños, dónde la antigua luz del candelabro? ¿Dónde lluvia, zarzales y quebrantos, dónde la tierra en que de azul te labro, dónde este 2007 y cuántos tantos? Cosías presagiosas serranías desde la orilla más pura de tu alma; con toda la paciencia, en santa calma, mil colchas conocieron de tus días. En cordajes bordabas sinfonías, bordabas sueño, lontananza, palma, segura de que en vida todo empalma nunca tus manos del amor vacías. A pulso de donaire y gallardía, coqueta entre coquetas, bien oronda, tu vida la llevabas muy erguida. Venada, intacta, atenta, en lozanía, gozas del fruto de tu enhiesta fronda desde este dos mil trece esclarecida.

jueves, 2 de mayo de 2013

Mons. Óscar Arnulfo Romero

Mons. Óscar Arnulfo Romero Pablo Mora Viernes, 03 de mayo de 2013 El proceso beatificación de San Romero de América —paramuchos— había sido bloqueado durante años en el Vaticano, pero con la llegadareciente a la jefatura de la Santa Sede del Papa Francisco las cosas han dadoun giro que mantiene a El Salvador en optimista expectativa. Así, la causa dela beatificación de Monseñor Romeroacaba de ser desbloqueada en estos días, según informa el arzobispo VincenzoPaglia, quien es el postulador de la causa de santificación de Romero, y quienconfirmó que se había reunido el pasado sábado, 20 de abril, con el Papa y quela decisión pontificia de seguir adelante con el proceso de canonización delllamado “obispo mártir” había salido de dicho encuentro. La autorización dadapor el papa Francisco es una señal fuerte para todo un sector del clerolatinoamericano que, sin estar comprometido con las posiciones más radicales dela Teología de la Liberación, ha actuado a favor de los más pobres, a vecescorriendo riegos. El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, visitará al PapaFrancisco, en la Santa Sede, en este mes de mayo, para agradecerlepersonalmente sus gestiones a favor de la beatificación. “Noticia, que segúnél, renace la esperanza de ver reconocida la figura de nuestro obispo mártir,quien entregara su vida por los pobres y desamparados de El Salvador”. Antes de ser asesinado, Romero era tildado como “curacomunista” por los generales, coroneles, políticos y empresarios deultraderecha que formaban parte de agrupaciones nacionalistas y anticomunistas.Sus denuncias contra la violencia armada, incluida la incipiente guerrilla,fueron cada vez más constantes. Le llamaban “la voz de los sin voz”. Monseñor Romero era un obispo moderado, pero bastantecercano a las corrientes más a la izquierda de la Teología de la Liberación. Suasesinato lo convirtió en un icono en los medios progresistas. Monseñor habíadenunciado el hecho de que los campesinos salvadoreños autorizados a tomarposesión de las tierras gracias a la reforma agraria hubiesen tenido queenfrentarse a gente armada, y puso a su disposición la radio de su diócesis. El 24 de marzo de 1980, Óscar Arnulfo Romero es asesinadopor un francotirador mientras oficiaba misa en la Capilla del Hospital de laDivina Providencia. En ocasión del XX aniversario de su muerte, en el año 2000,tuvo ocasión la creación de una Fundación Monseñor Romero, así como lapropuesta de beatificación que cuenta con el apoyo de católicos de muy diversospaíses, una forma de reivindicación del papel que desarrolla una parteimportante de la Iglesia Católica en América Latina. Sus últimas palabras,antes de sonar el fatal disparo que oímos, consternados, en la ciudad de Monza,fueron: “…Que este Cuerpo Inmolado y esta Sangre Sacrificada por los hombresnos alimenten también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento ydolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz anuestro pueblo.” Cuando el desencanto parece enseñoreado en cada hombre ycada pueblo, que un único dolor nos hermane; que sólo el dolor común nossantifique… Menos fuerza para la guerra; más valor para la paz.

martes, 30 de abril de 2013

Oda al Obrero

ODA AL OBRERO Sangre sed sudor sangras hombría y sed de amor sientes sed sudas semillas suenas a barro sufres a cántaros suspiras por la lluvia y por el sol sonríes ante el florecer siembras callos semillas te circundan surcos abres con tus huellas sabio de semillas y sembrados sembrador de gloria segador de frutos soñador de surcos sangras sudas y surges entre todos Obrero de mi llano obrero de mi monte obrero de mi aldea señor de los señores salvador del agro y del verdor siglos te coronan siglos coronan tu gloria y tu sudor sol de toda aurora soldado de toda patria soldado del arado soldado del trapiche soldado del molino soldado del viento y del amor sal del mundo y sus riquezas salmista de los valles y veredas sacerdote del trabajo semillero del tiempo y la esperanza sacristán del pan y sacristán del vino sobradamente conocemos tu sed y tu sudor y tu sequía y tu simplísimo salario Sobran siempre tus salvadores y nunca viene el salvador mas tú sigues siendo el surtidor del verde de la espera Ser vivo sirves sufres sobórnante sobrecárgante sudas surcas siembras sueñas sufres y surges y sobrevives entre todos Solícito obrero universal simple y llanamente campesino sobre un mundo de metales sumergido menos hombre más máquina más pobre cada día Sobran semillas Sé el propio segador de tu sembrado Semillas te pedirán mañana Sal de tu sueño salte de tu sombra Surge Siega y siembra Siembra y segarás Sal de tu pozo salta de tu sueño Sumérgete en el campo ¡Tú solo eres un sol alienta brilla! PABLO MORA Almácigo A coro en el asombro

domingo, 28 de abril de 2013

Creer en la vida

Creer en la vida Pablo Mora Sumidos en las tremebundas cárcavas del cósmico pavor, esclavos de las crujientes angustias de la humanidad, en convivencia con parejos avatares, asidos a un común dolor, hemos de constituirnos a partir de una vida social acumulada. Antes que fundirnos en una fe única, una doctrina única, explorar la posibilidad de un consenso que, partiendo de la devastación horripilante, conduzca a la concreción del proyecto en el que la danza de la vida signe la esperanza, el renacer de una humanidad nueva, donde conciencia y fraternidad apuntalen todo progreso, todo porvenir, altibajo, desafío, logro, rejoneo. “Convencidos de que al horror hay que salirle al paso, hay que desmantelarlo, sajarlo, y que hay que hacerlo ya, ahora mismo, organizada, precipitada, impostergablemente, fundando una sociedad de hermanos, en nuestra casa, en el trabajo, en la calle, en el país y el continente, en el planeta que se quiebra… abrirle pasos a los tiempos de amor que inundarán el corazón del hombre el día en que aprenda al fin a mirarse en las pupilas infinitas de su propio asombro.” (Mery Sananes). Fraguar una conciencia colectiva, fincar nuestra vivencialidad, convivialidad, en las relaciones inter subjetivas provenientes de nuestras cocreaciones y sociocreaciones, puesto que podremos conocernos partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser otro para ser sí mismo. La libertad individual, la capacidad o potencialidad de nuestras “creaciones” solo llegan a plasmarse a través de nuestras vivencias mutuas, compartidas, ya que el hombre, como la “verdad”, se hace y crece en comunión con los otros seres humanos. Rescatar la dignidad de la palabravida, en solidaridad creciente. Lejos de una egocracia fatua, insustancial, intrascendente, enrumbarnos hacia una egococreación con miras a alcanzar la máxima sociocreación que el momento nos demande. Buscar nuestro amanecer en la obra común. Decidirnos por el fortalecimiento de una corporeidad psicosocial tal que sea capaz de construir el cuerpo real del hormigón histórico, donde tengan vida por igual el silencio del bosque, el sueño de la máquina, el estupor del viento, el ingente alarido de los pobres, los aullidos de Dios sobre el planeta. Acercarnos al dolor del día. Servirle a la vida, rescatarla, liberarla, ejercer la vida. Lidiarla al alimón, al quiebro, al cuarteo. Perseverar en la defensa del pan, la libertad, la deliberancia, la disidencia o convergencia. Que entre todos hagamos nuestra casa. Nuestro fogón. Nuestra alegría. Que no sean solo sombra nuestros días. Agregarle algo al mundo si queremos que valga nuestro paso. La mayor dimensión por el hombre conocida: la vida. La orden del día, la consigna entonces: fraguar, festejar la vida, apuntalar, enarbolar la vida, debatir la vida, entusiasmar la vida, celebrar la vida. Oír la vida. Creer en la vida. Al lado de la vida de por vida. Por cada llanto, levantar un camino. Por cada acoso, encender una esperanza. Por cada muerte, una lumbre. Una luz, por cada oscuridad pablumbre@hotmail.com