Don Andrea Gallo nació en Génova el 13 de julio de 1928. Acaba de morir, este 22 de mayo de 2013. De profesión sacerdote, conocido entre todos como el Cura Rojo, o el Padre de la acera. Desde hace más de tres decenios tuvo en pie la comunidad de San Benedicto en el Puerto, de Génova, donde desarrolló proyectos para marginados, específicamente iniciativas destinadas a aquéllos que sufren adicción a los estupefacientes y prostitución. Sobresalió su vida en cuanto activista social. Don Gallo siempre se mantuvo en la cresta de la onda, no hubo una semana que no saliese a la calle a lanzar un mensaje de protesta, para defender a los más vulnerables, como los drogadictos o los sudamericanos de Génova. Amigo de teólogos de la liberación, de revolucionarios, de cantantes e intelectuales entre ellos: Fabrizio De Andrè, Vasco Rossi, Fernanda Pivano, Manu Chao y Tonino Carotone. De Aleida Guevara (la hija del Ché). De directores de cine como Ettore Scola o Mario Monicelli.
Fue protagonista del gran y verdadero resurgimiento italiano, habiendo participado en una brigada partisana donde el comandante, un ex- teniente del ejército italiano, era su hermano mayor, Dino Gallo. Él había escogido el camino de la resistencia; la brigada se llamaba Paolo Cozzo, siendo Don Andrea el partisano “Nin”, actuando en los alrededores de Génova. Como un partisano, ve la llegada de la democracia y la liberación.
Estuvo muy vinculado con las luchas de América Latina, convencido de que en su país tenían que hacer como están haciendo allí: empezar desde abajo, creando una red de ciudadanos que tengan conocimiento, que crean en la formación, que vayan a los barrios y reanuden los contactos, que tomen nota de las necesidades de los ciudadanos, que éstos a su vez tomen conciencia, que los sindicatos tomen conciencia. Que se dé un nuevo modelo de agregación y una nueva participación democrática. Que poco a poco crezcan estas redes de participación y solidaridad para empezar a hacer presión en los llamados consejos municipales, en los consejos provinciales, en el parlamento regional, para llegar hasta el Parlamento nacional. Entre sus maestros, el más grande, suspendido a divinis lamentablemente: Giulio Girardi, gran teólogo de la liberación, estudioso de la Iglesia y el Marxismo. El único italiano invitado por Fidel Castro, después de la visita de Juan Pablo II a Cuba, donde se encontraban Frei Betto y Leonardo Boff para analizar la visita del Papa a Cuba. Acostumbraba repetir: “Mi faro sigue en Medellín donde en el 1968 nació la Teología de la Liberación, donde se decretó que la Iglesia no es para los pobres, sino que está con los pobres.”
Muerto a 84 años en Génova, la de Gallo fue una vida dedicada a las luchas por el trabajo y por la defensa de los oprimidos. Representó a la iglesia de los desasistidos. A diario fue acusado de comunista. “Es cierto, soy comunista, sostenía. No olvido jamás la Biblia y el Evangelio. Y no olvido es verdad lo escrito por Marx.” En la iglesia de San Benedicto de Génova, en ocasión de la celebración de los 42 años de la comunidad, Don Gallo de un momento a otro se quitó la bufanada roja que portaba y comenzó a flamearla, en medio de la feligresía, como si fuese una bandera, cantando Bella Ciao. No sucede a menudo ver entonar una canción de tal género por un sacerdote y los fieles al final de una misa.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Un cura rojo italiano
Un cura rojo italiano
Pablo Mora
Don Andrea Gallo nació en Génova el 13 de julio de 1928. Acaba de morir, este 22 de mayo de 2013. De profesión sacerdote, conocido entre todos como el Cura Rojo, o el Padre de la acera. Desde hace más de tres decenios tuvo en pie la comunidad de San Benedicto en el Puerto, de Génova, donde desarrolló proyectos para marginados, específicamente iniciativas destinadas a aquéllos que sufren adicción a los estupefacientes y prostitución. Sobresalió su vida en cuanto activista social. Don Gallo siempre se mantuvo en la cresta de la onda, no hubo una semana que no saliese a la calle a lanzar un mensaje de protesta, para defender a los más vulnerables, como los drogadictos o los sudamericanos de Génova. Amigo de teólogos de la liberación, de revolucionarios, de cantantes e intelectuales entre ellos: Fabrizio De Andrè, Vasco Rossi, Fernanda Pivano, Manu Chao y Tonino Carotone. De Aleida Guevara (la hija del Ché). De directores de cine como Ettore Scola o Mario Monicelli.
Fue protagonista del gran y verdadero resurgimiento italiano, habiendo participado en una brigada partisana donde el comandante, un ex- teniente del ejército italiano, era su hermano mayor, Dino Gallo. Él había escogido el camino de la resistencia; la brigada se llamaba Paolo Cozzo, siendo Don Andrea el partisano “Nin”, actuando en los alrededores de Génova. Como un partisano, ve la llegada de la democracia y la liberación.
Estuvo muy vinculado con las luchas de América Latina, convencido de que en su país tenían que hacer como están haciendo allí: empezar desde abajo, creando una red de ciudadanos que tengan conocimiento, que crean en la formación, que vayan a los barrios y reanuden los contactos, que tomen nota de las necesidades de los ciudadanos, que éstos a su vez tomen conciencia, que los sindicatos tomen conciencia. Que se dé un nuevo modelo de agregación y una nueva participación democrática. Que poco a poco crezcan estas redes de participación y solidaridad para empezar a hacer presión en los llamados consejos municipales, en los consejos provinciales, en el parlamento regional, para llegar hasta el Parlamento nacional. Entre sus maestros, el más grande, suspendido a divinis lamentablemente: Giulio Girardi, gran teólogo de la liberación, estudioso de la Iglesia y el Marxismo. El único italiano invitado por Fidel Castro, después de la visita de Juan Pablo II a Cuba, donde se encontraban Frei Betto y Leonardo Boff para analizar la visita del Papa a Cuba. Acostumbraba repetir: “Mi faro sigue en Medellín donde en el 1968 nació la Teología de la Liberación, donde se decretó que la Iglesia no es para los pobres, sino que está con los pobres.”
Muerto a 84 años en Génova, la de Gallo fue una vida dedicada a las luchas por el trabajo y por la defensa de los oprimidos. Representó a la iglesia de los desasistidos. A diario fue acusado de comunista. “Es cierto, soy comunista, sostenía. No olvido jamás la Biblia y el Evangelio. Y no olvido es verdad lo escrito por Marx.” En la iglesia de San Benedicto de Génova, en ocasión de la celebración de los 42 años de la comunidad, Don Gallo de un momento a otro se quitó la bufanada roja que portaba y comenzó a flamearla, en medio de la feligresía, como si fuese una bandera, cantando Bella Ciao. No sucede a menudo ver entonar una canción de tal género por un sacerdote y los fieles al final de una misa.
Don Andrea Gallo nació en Génova el 13 de julio de 1928. Acaba de morir, este 22 de mayo de 2013. De profesión sacerdote, conocido entre todos como el Cura Rojo, o el Padre de la acera. Desde hace más de tres decenios tuvo en pie la comunidad de San Benedicto en el Puerto, de Génova, donde desarrolló proyectos para marginados, específicamente iniciativas destinadas a aquéllos que sufren adicción a los estupefacientes y prostitución. Sobresalió su vida en cuanto activista social. Don Gallo siempre se mantuvo en la cresta de la onda, no hubo una semana que no saliese a la calle a lanzar un mensaje de protesta, para defender a los más vulnerables, como los drogadictos o los sudamericanos de Génova. Amigo de teólogos de la liberación, de revolucionarios, de cantantes e intelectuales entre ellos: Fabrizio De Andrè, Vasco Rossi, Fernanda Pivano, Manu Chao y Tonino Carotone. De Aleida Guevara (la hija del Ché). De directores de cine como Ettore Scola o Mario Monicelli.
Fue protagonista del gran y verdadero resurgimiento italiano, habiendo participado en una brigada partisana donde el comandante, un ex- teniente del ejército italiano, era su hermano mayor, Dino Gallo. Él había escogido el camino de la resistencia; la brigada se llamaba Paolo Cozzo, siendo Don Andrea el partisano “Nin”, actuando en los alrededores de Génova. Como un partisano, ve la llegada de la democracia y la liberación.
Estuvo muy vinculado con las luchas de América Latina, convencido de que en su país tenían que hacer como están haciendo allí: empezar desde abajo, creando una red de ciudadanos que tengan conocimiento, que crean en la formación, que vayan a los barrios y reanuden los contactos, que tomen nota de las necesidades de los ciudadanos, que éstos a su vez tomen conciencia, que los sindicatos tomen conciencia. Que se dé un nuevo modelo de agregación y una nueva participación democrática. Que poco a poco crezcan estas redes de participación y solidaridad para empezar a hacer presión en los llamados consejos municipales, en los consejos provinciales, en el parlamento regional, para llegar hasta el Parlamento nacional. Entre sus maestros, el más grande, suspendido a divinis lamentablemente: Giulio Girardi, gran teólogo de la liberación, estudioso de la Iglesia y el Marxismo. El único italiano invitado por Fidel Castro, después de la visita de Juan Pablo II a Cuba, donde se encontraban Frei Betto y Leonardo Boff para analizar la visita del Papa a Cuba. Acostumbraba repetir: “Mi faro sigue en Medellín donde en el 1968 nació la Teología de la Liberación, donde se decretó que la Iglesia no es para los pobres, sino que está con los pobres.”
Muerto a 84 años en Génova, la de Gallo fue una vida dedicada a las luchas por el trabajo y por la defensa de los oprimidos. Representó a la iglesia de los desasistidos. A diario fue acusado de comunista. “Es cierto, soy comunista, sostenía. No olvido jamás la Biblia y el Evangelio. Y no olvido es verdad lo escrito por Marx.” En la iglesia de San Benedicto de Génova, en ocasión de la celebración de los 42 años de la comunidad, Don Gallo de un momento a otro se quitó la bufanada roja que portaba y comenzó a flamearla, en medio de la feligresía, como si fuese una bandera, cantando Bella Ciao. No sucede a menudo ver entonar una canción de tal género por un sacerdote y los fieles al final de una misa.
Gerardo Diego
EL CIPRÉS DE SILOS
A Ángel del Río
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
jueves, 16 de mayo de 2013
Aula Magna
Aula Magna
Pablo Mora
Aula Magna para abrir espacio a la circulación de nuestras ideas, nuestros diálogos, asambleas, proyectos; representaciones teatrales, manifestaciones artísticas, culturales, sociales, políticas o religiosas. Aula Magna para responder a la consolidación universitaria tachirense, a la progresiva interinstitucionalidad universitaria regional, pertrechada a través de iniciativas individuales, profesionales, grupales, económicas, intelectuales, científicas o artísticas. Aula Magna a modo de puerta grande, fronteriza, donde la vigilia creadora latinoamericana tenga plena cabida y acampe con sus propios sueños, es decir, con nuestra común historia y nuestro común mañana. Aula Magna porque paulatinamente San Cristóbal viene perfilándose como un Gran Ateneo, si reparamos en el significativo número de centros universitarios que se levantan sobre nuestra entidad federal, además de las innumerables iniciativas culturales de todo orden y excelencia que comienzan a ser rutina entre nosotros. Aula Magna, construcción o complejo arquitectónico inteligentemente ubicado, perfecta y proyectivamente diseñado, como para albergar el suficiente número de asistentes a las superiores convocatorias que se vayan presentando en ocasión del debate, la reflexión, el análisis, el estudio, la investigación y el planteamiento y disfrute cultural de nuestros proyectos, de nuestro proyecto. Aula Magna ante la imperiosa necesidad del aforo regional frente a una población ávida del último saber; de compartir los logros intermultidisciplinarios, artístico-científico-culturales de propios y extraños. Aula Magna o recinto de usos múltiples, complejo cultural que cuente con las máximas innovaciones del diseño contemporáneo, capaz de ser asiento de tanto fervor cultural como el que cada día aflora entre nosotros; al tiempo que signifique digna palestra en esta bella encrucijada latinoamericana. Aula Magna para responder a jornadas, ciclos de conferencias, simposios, congresos, seminarios, asambleas; para albergar actos cívico-culturales de alta significación; para las tantas esclarecidas clases magistrales de nuestras universidades. Aula Magna puesto que la cultura es universal y en ella todos hemos de tener cupo, valimiento, poder, máxime en esta hora de integración latinoamericana, donde infinitas serían las ocasiones de encuentro y reflexión entre nuestros pueblos, nuestra gente y sus mensajeros o embajadores culturales, dentro de los legítimos signos del saber, del crear, del crecer y el trascender. Aula Magna para ejercer a plenitud “los poderes creadores del pueblo”. Para vivir dentro de los grandes objetivos de la humanidad. Para servir a la vida, a la cultura de nuestro pueblo. Para el mundo de hoy y de mañana, con la gracia imponente de nuestras madrugadas, atalayas, insomnios, vigilias, trochas, atajos o caminos. Aula Magna para un nuevo comienzo. Para transformar la cultura de guerra y de violencia en una cultura de paz y tolerancia. Para forjar un mundo más digno y armonioso, un mundo de justicia, solidaridad y prosperidad. Una cultura de paz que haga posible el desarrollo duradero, la realización y satisfacción personal de cada ser humano. Aula Magna de una vez y para siempre.
pablumbre@hotmail.com
Pablo Mora
Pablo Mora
Aula Magna para abrir espacio a la circulación de nuestras ideas, nuestros diálogos, asambleas, proyectos; representaciones teatrales, manifestaciones artísticas, culturales, sociales, políticas o religiosas. Aula Magna para responder a la consolidación universitaria tachirense, a la progresiva interinstitucionalidad universitaria regional, pertrechada a través de iniciativas individuales, profesionales, grupales, económicas, intelectuales, científicas o artísticas. Aula Magna a modo de puerta grande, fronteriza, donde la vigilia creadora latinoamericana tenga plena cabida y acampe con sus propios sueños, es decir, con nuestra común historia y nuestro común mañana. Aula Magna porque paulatinamente San Cristóbal viene perfilándose como un Gran Ateneo, si reparamos en el significativo número de centros universitarios que se levantan sobre nuestra entidad federal, además de las innumerables iniciativas culturales de todo orden y excelencia que comienzan a ser rutina entre nosotros. Aula Magna, construcción o complejo arquitectónico inteligentemente ubicado, perfecta y proyectivamente diseñado, como para albergar el suficiente número de asistentes a las superiores convocatorias que se vayan presentando en ocasión del debate, la reflexión, el análisis, el estudio, la investigación y el planteamiento y disfrute cultural de nuestros proyectos, de nuestro proyecto. Aula Magna ante la imperiosa necesidad del aforo regional frente a una población ávida del último saber; de compartir los logros intermultidisciplinarios, artístico-científico-culturales de propios y extraños. Aula Magna o recinto de usos múltiples, complejo cultural que cuente con las máximas innovaciones del diseño contemporáneo, capaz de ser asiento de tanto fervor cultural como el que cada día aflora entre nosotros; al tiempo que signifique digna palestra en esta bella encrucijada latinoamericana. Aula Magna para responder a jornadas, ciclos de conferencias, simposios, congresos, seminarios, asambleas; para albergar actos cívico-culturales de alta significación; para las tantas esclarecidas clases magistrales de nuestras universidades. Aula Magna puesto que la cultura es universal y en ella todos hemos de tener cupo, valimiento, poder, máxime en esta hora de integración latinoamericana, donde infinitas serían las ocasiones de encuentro y reflexión entre nuestros pueblos, nuestra gente y sus mensajeros o embajadores culturales, dentro de los legítimos signos del saber, del crear, del crecer y el trascender. Aula Magna para ejercer a plenitud “los poderes creadores del pueblo”. Para vivir dentro de los grandes objetivos de la humanidad. Para servir a la vida, a la cultura de nuestro pueblo. Para el mundo de hoy y de mañana, con la gracia imponente de nuestras madrugadas, atalayas, insomnios, vigilias, trochas, atajos o caminos. Aula Magna para un nuevo comienzo. Para transformar la cultura de guerra y de violencia en una cultura de paz y tolerancia. Para forjar un mundo más digno y armonioso, un mundo de justicia, solidaridad y prosperidad. Una cultura de paz que haga posible el desarrollo duradero, la realización y satisfacción personal de cada ser humano. Aula Magna de una vez y para siempre.
pablumbre@hotmail.com
Pablo Mora
domingo, 12 de mayo de 2013
VASITO DE AGUA DE COCO
Cuando empecé la subida,
vasito de agua en la mano,
mi madre me digo en vano:
váyase yendo en la vida.
El niño aquel que venía
desquiciado, medio loco,
vasito de agua de coco
cuando la luz sorprendía.
Brillaba mi poesía
en la flor de la vereda.
No hay quien conmigo pueda,
ni la tromba huracanada,
soy mucho menos que nada
en mi locura que queda.
Vasito de agua de coco
con tu sabor endulzado,
me fui en la vida de lado,
¡malhaya mi amor tan poco!
Así fue como de loco
me encontré con mi tristeza,
la misma que en tarde reza
por su aldea y por su lampo.
Grítenme piedras del campo
cuando griten su belleza.
Siervo sin tierra mi padre
madrugándole a la aurora
—triste vasija que llora
las lágrimas de mi madre—.
¿Dónde la luna que encuadre
las soledades sin vino?
Zarzas, ortiga y espino,
amaneceres en vano,
fueron dándole la mano
a las llagas del destino.
De vuelta ya de la vida
torna mi infancia a su aldea,
la antigua lumbre que arrea
a mi locura dolida.
No hay pena desconocida
que no distingan mis pasos:
ramazón y ramalazos,
el delta de mi amargura
por donde va mi ventura
a golpe, sangre y leñazos.
Siempre en la tarde me espera
—guijarro del infinito—
el terrenísimo rito
del hombre, fragua y hoguera.
Y al ir a la sementera
encuentro sólo la risa,
ínfimo leño de brisa,
tizón para la esperanza,
y mi lamento no alcanza
a traicionar la sonrisa.
Yo no sé bien qué sueños, faltan, sobran,
me dejan ya los duendes de la aldea,
los arroyos, los Alpes, las creencias;
apenas me distinguen las gavetas.
Apenas si recuerdo mis cimientos,
apenas si me oyen las luciérnagas.
Tal vez ni Dios siquiera a ciencia cierta
sepa de Pablo y de sus cuerdas sueltas.
Ante toda palabra que aparece hinca
Pablo el quejido de su pena,
cabalga la palabra al descubierto.
Cuenta con cartas frías y arrugadas
donde bardo y Dios pactan con el Diablo
desde el Antiguo y Nuevo Testamento.
Pablo Mora
miércoles, 8 de mayo de 2013
Compañera del alma, compañera
Compañera del alma, compañera
Pablo Mora
La madre mira desde la lejanía la noche es una antigua lejanía la noche siempre entre la sombra siempre la sombra antigua que a los hombres mira que a las costas de la divina antigüedad nos ata
Vas por el mundo porque existe el hombre antes del grito de la eterna entraña, velas callada el fuego de la vida, madre te llaman por llamarte hermana. Hermana de la lumbre en la ternura, desmoronas la angustia de los hombres y mantienes su pulso en pleno vuelo ante la dura ramazón del odio. Compañera de siempre, compañera, únicamente necesito vida para llamarte siempre jardinera. Quédate, no te vayas tan temprano que solamente tú sabrás colmarnos, jornalera de siempre, jardinera.
Desde el pulsar profundo del latido emerge tu presencia campesina y el eco de tu gracia se adivina cuando surge entre el aire florecido. Acorralas conmigo tu gemido en la choza abrazada de neblina y, entonces, tu recuerdo se encamina tras el fogón tiznado del olvido. A pesar de la lluvia y los zarzales sigo con tu orfandad en mi aventura, al lado de tu sombra en los cañales, porque mi esfuerzo siempre te figura entre riscos de sol y peñascales pulsándole la cuerda a la amargura.
Madeja embrujadora de mis años envuelta en el redil de la inocencia, qué lejos el primor de tu presencia de la cumbre mortal de tus peldaños. Imagen de los místicos rebaños trenzados en la infancia de la ausencia con neblina de luz y transparencia, ¿dónde el azul de tantos desengaños? ¿Dónde, madre, estrecharte entre mi beso sino en tu tierno abrazo campesino bañado por la luz del candelabro? ¿Dónde, madre, encontrar nuestro regreso sino en la soledad de nuestro sino mientras hurgo la tierra en que me labro?
En la aldea de noche un reverbero, un anafre azulando madrugadas, un sueño en cierne, en lumbre, en alto, en alas, un camino, un aprieto, a solas yendo. El camino extendió sus manos lejos, el sueño acompañó la siembra alada, el anafre fue dicha soberana, en tanto el reverbero iba fulgiendo. Camino, anafre, reverbero y sueño tejieron la esperanza cristalina donde toda mañana fue llegando. Con la tarde afloraba el azulejo, la noche toda infancia devolvía desde mil novecientos quince y tantos.
¿Dónde el anafre en fresca madrugada, dónde el sueño tejido en el camino, dónde la cumbre deshojada en sino, dónde la siembra en dicha engalanada? ¿Dónde el anafre en calma tersa, alada, dónde la aurora desafiando trino, borrasca, cumbre, portachuelo, vino, dónde la siembra en dulce fogarada? ¿Dónde el azul de tantos desengaños, dónde la paz en místicos rebaños, dónde la antigua luz del candelabro? ¿Dónde lluvia, zarzales y quebrantos, dónde la tierra en que de azul te labro, dónde este 2007 y cuántos tantos?
Cosías presagiosas serranías desde la orilla más pura de tu alma; con toda la paciencia, en santa calma, mil colchas conocieron de tus días. En cordajes bordabas sinfonías, bordabas sueño, lontananza, palma, segura de que en vida todo empalma nunca tus manos del amor vacías. A pulso de donaire y gallardía, coqueta entre coquetas, bien oronda, tu vida la llevabas muy erguida. Venada, intacta, atenta, en lozanía, gozas del fruto de tu enhiesta fronda desde este dos mil trece esclarecida.
La madre mira desde la lejanía la noche es una antigua lejanía la noche siempre entre la sombra siempre la sombra antigua que a los hombres mira que a las costas de la divina antigüedad nos ata
Vas por el mundo porque existe el hombre antes del grito de la eterna entraña, velas callada el fuego de la vida, madre te llaman por llamarte hermana. Hermana de la lumbre en la ternura, desmoronas la angustia de los hombres y mantienes su pulso en pleno vuelo ante la dura ramazón del odio. Compañera de siempre, compañera, únicamente necesito vida para llamarte siempre jardinera. Quédate, no te vayas tan temprano que solamente tú sabrás colmarnos, jornalera de siempre, jardinera.
Desde el pulsar profundo del latido emerge tu presencia campesina y el eco de tu gracia se adivina cuando surge entre el aire florecido. Acorralas conmigo tu gemido en la choza abrazada de neblina y, entonces, tu recuerdo se encamina tras el fogón tiznado del olvido. A pesar de la lluvia y los zarzales sigo con tu orfandad en mi aventura, al lado de tu sombra en los cañales, porque mi esfuerzo siempre te figura entre riscos de sol y peñascales pulsándole la cuerda a la amargura.
Madeja embrujadora de mis años envuelta en el redil de la inocencia, qué lejos el primor de tu presencia de la cumbre mortal de tus peldaños. Imagen de los místicos rebaños trenzados en la infancia de la ausencia con neblina de luz y transparencia, ¿dónde el azul de tantos desengaños? ¿Dónde, madre, estrecharte entre mi beso sino en tu tierno abrazo campesino bañado por la luz del candelabro? ¿Dónde, madre, encontrar nuestro regreso sino en la soledad de nuestro sino mientras hurgo la tierra en que me labro?
En la aldea de noche un reverbero, un anafre azulando madrugadas, un sueño en cierne, en lumbre, en alto, en alas, un camino, un aprieto, a solas yendo. El camino extendió sus manos lejos, el sueño acompañó la siembra alada, el anafre fue dicha soberana, en tanto el reverbero iba fulgiendo. Camino, anafre, reverbero y sueño tejieron la esperanza cristalina donde toda mañana fue llegando. Con la tarde afloraba el azulejo, la noche toda infancia devolvía desde mil novecientos quince y tantos.
¿Dónde el anafre en fresca madrugada, dónde el sueño tejido en el camino, dónde la cumbre deshojada en sino, dónde la siembra en dicha engalanada? ¿Dónde el anafre en calma tersa, alada, dónde la aurora desafiando trino, borrasca, cumbre, portachuelo, vino, dónde la siembra en dulce fogarada? ¿Dónde el azul de tantos desengaños, dónde la paz en místicos rebaños, dónde la antigua luz del candelabro? ¿Dónde lluvia, zarzales y quebrantos, dónde la tierra en que de azul te labro, dónde este 2007 y cuántos tantos?
Cosías presagiosas serranías desde la orilla más pura de tu alma; con toda la paciencia, en santa calma, mil colchas conocieron de tus días. En cordajes bordabas sinfonías, bordabas sueño, lontananza, palma, segura de que en vida todo empalma nunca tus manos del amor vacías. A pulso de donaire y gallardía, coqueta entre coquetas, bien oronda, tu vida la llevabas muy erguida. Venada, intacta, atenta, en lozanía, gozas del fruto de tu enhiesta fronda desde este dos mil trece esclarecida.
jueves, 2 de mayo de 2013
Mons. Óscar Arnulfo Romero
Mons. Óscar Arnulfo Romero
Pablo Mora
Viernes, 03 de mayo de 2013
El proceso beatificación de San Romero de América —paramuchos— había sido bloqueado durante años en el Vaticano, pero con la llegadareciente a la jefatura de la Santa Sede del Papa Francisco las cosas han dadoun giro que mantiene a El Salvador en optimista expectativa. Así, la causa dela beatificación de Monseñor Romeroacaba de ser desbloqueada en estos días, según informa el arzobispo VincenzoPaglia, quien es el postulador de la causa de santificación de Romero, y quienconfirmó que se había reunido el pasado sábado, 20 de abril, con el Papa y quela decisión pontificia de seguir adelante con el proceso de canonización delllamado “obispo mártir” había salido de dicho encuentro. La autorización dadapor el papa Francisco es una señal fuerte para todo un sector del clerolatinoamericano que, sin estar comprometido con las posiciones más radicales dela Teología de la Liberación, ha actuado a favor de los más pobres, a vecescorriendo riegos. El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, visitará al PapaFrancisco, en la Santa Sede, en este mes de mayo, para agradecerlepersonalmente sus gestiones a favor de la beatificación. “Noticia, que segúnél, renace la esperanza de ver reconocida la figura de nuestro obispo mártir,quien entregara su vida por los pobres y desamparados de El Salvador”.
Antes de ser asesinado, Romero era tildado como “curacomunista” por los generales, coroneles, políticos y empresarios deultraderecha que formaban parte de agrupaciones nacionalistas y anticomunistas.Sus denuncias contra la violencia armada, incluida la incipiente guerrilla,fueron cada vez más constantes. Le llamaban “la voz de los sin voz”.
Monseñor Romero era un obispo moderado, pero bastantecercano a las corrientes más a la izquierda de la Teología de la Liberación. Suasesinato lo convirtió en un icono en los medios progresistas. Monseñor habíadenunciado el hecho de que los campesinos salvadoreños autorizados a tomarposesión de las tierras gracias a la reforma agraria hubiesen tenido queenfrentarse a gente armada, y puso a su disposición la radio de su diócesis.
El 24 de marzo de 1980, Óscar Arnulfo Romero es asesinadopor un francotirador mientras oficiaba misa en la Capilla del Hospital de laDivina Providencia. En ocasión del XX aniversario de su muerte, en el año 2000,tuvo ocasión la creación de una Fundación Monseñor Romero, así como lapropuesta de beatificación que cuenta con el apoyo de católicos de muy diversospaíses, una forma de reivindicación del papel que desarrolla una parteimportante de la Iglesia Católica en América Latina. Sus últimas palabras,antes de sonar el fatal disparo que oímos, consternados, en la ciudad de Monza,fueron: “…Que este Cuerpo Inmolado y esta Sangre Sacrificada por los hombresnos alimenten también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento ydolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz anuestro pueblo.”
Cuando el desencanto parece enseñoreado en cada hombre ycada pueblo, que un único dolor nos hermane; que sólo el dolor común nossantifique… Menos fuerza para la guerra; más valor para la paz.
martes, 30 de abril de 2013
Oda al Obrero
ODA AL OBRERO
Sangre sed sudor
sangras hombría y sed de amor
sientes sed sudas semillas
suenas a barro sufres a cántaros
suspiras por la lluvia y por el sol
sonríes ante el florecer
siembras callos
semillas te circundan
surcos abres con tus huellas
sabio de semillas y sembrados
sembrador de gloria
segador de frutos
soñador de surcos
sangras sudas y surges entre todos
Obrero de mi llano
obrero de mi monte
obrero de mi aldea
señor de los señores
salvador del agro y del verdor
siglos te coronan
siglos coronan tu gloria y tu sudor
sol de toda aurora
soldado de toda patria
soldado del arado
soldado del trapiche
soldado del molino
soldado del viento y del amor
sal del mundo y sus riquezas
salmista de los valles y veredas
sacerdote del trabajo
semillero del tiempo y la esperanza
sacristán del pan y sacristán del vino
sobradamente conocemos tu sed
y tu sudor y tu sequía y tu simplísimo salario
Sobran siempre tus salvadores
y nunca viene el salvador
mas tú sigues siendo
el surtidor del verde de la espera
Ser vivo
sirves
sufres
sobórnante
sobrecárgante
sudas
surcas
siembras
sueñas
sufres y
surges y
sobrevives entre todos
Solícito obrero universal
simple y llanamente campesino
sobre un mundo de metales
sumergido
menos hombre
más máquina
más pobre cada día
Sobran semillas
Sé el propio segador de tu sembrado
Semillas te pedirán mañana
Sal de tu sueño salte de tu sombra
Surge
Siega y siembra
Siembra y segarás
Sal de tu pozo salta de tu sueño
Sumérgete en el campo
¡Tú solo eres un sol alienta brilla!
PABLO MORA
Almácigo A coro en el asombro
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