domingo, 23 de febrero de 2014
Desarme verbal
Desarme verbal
Pablo Mora
Pido la paz y la palabra
Blas de Otero
La luz estorba y la palabra humana. El universo habla mejor que el hombre. José Martí Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar. Ernest Hemingway Por tus palabras habrás de ser justificado y por tus palabras serás condenado. Jesucristo La palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas con su son. Gustave Flaubert Un poco de aire estremecido que, desde la madrugada confusa del Génesis, tiene poder de creación. José Ortega y Gasset Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Séneca El que sabe hablar, sabe también cuándo. Arquímedes Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra. Georges Clemenceau El orgullo es la fuente de todas las enfermedades, porque es la fuente de todos los vicios. San Agustín De todos los vicios que conozco, ninguno es peor que el de perder el tiempo de la acción en la palabra. Pedro Albizu Campos.
El hombre de la calle reclama que nuestra labor sea consecutivamente de pensamiento, de acción y de pasión. Ante todo de pensamiento; luego, de acción que ponga en marcha las conclusiones del pensamiento; y enseguida, de pasión, para cumplir la acción, esto es, para ejecutar apasionadamente lo decidido y resuelto por el pensamiento. Una recomendación a favor de la economía del tiempo, esto es, a favor del desarme verbal, de la liquidación de la palabra violenta. Nos permitimos suplicar, como previo a todo avenimiento entre las potencias, el desarme oratorio, o lo que es lo mismo, la eliminación del discurso atómico. Ese tipo de discurso, hinchado de vehemencia, produce inquietudes en el hombre de la calle y ocasiona destrucción nerviosa, estrago biológico tanto para los organismos individuales como para los organismos colectivos. Pasión, acción y pensamiento realizan los designios de los hombres cuando la acción está al servicio del pensamiento y la pasión se inspira en el pensamiento de servicio. Andrés Eloy Blanco.
El cumplimiento de la palabra humana es lo que le da al hombre la entereza de la verdad, por esta razón, la palabra humana no se cumple sino cuando se da, cuando se entrega, como la sangre. Pascal Hoy nadie da la palabra, ni tan siquiera los que se tienen por más honrados. Hoy se podría decir que no hay tiempo para dar lo que no se tiene. Hoy no se da la palabra en el más extenso y estricto sentido de la frase, del hecho; nadie da lo que no tiene. Hoy el alma de los Pueblos, la palabra de los Pueblos y su gente, está muerta, vacía, no tiene alma. No podemos esperar Pueblos-hombres ni hombres-Pueblos; no los hay, no existen. Así ocurre que vivimos continuamente en la mentira, en la desesperación y la duda, en el desarraigo continuo y sin esperanza alguna de reencontrarnos como Pueblo. Tigzirin Tiknariyin,Ta-Ferka.
¡Pidamos la paz y la palabra!
pablumbre@hotmail.com
sábado, 22 de febrero de 2014
USA
USA
Usa de mí
Usa de ti
Usa de él
Usa de nosotros
Usa de vosotros
Usa de ellos
Abusa de mí
Abusa de ti
Abusa de él
Abusa de nosotros
Abusa de vosotros
Abusa de ellos
Usaré de ella
Usarás de ella
Usará de ella
Usaremos de ella
Usaréis de ella
Usarán de ella
Abusaré de ella
Abusarás de ella
Abusará de ella
Abusaremos de ella
Abusaréis de ella
Abusarán de ella
Abusa de ella
Abusad de ella
¡Azúzate! ¡Desúsate!
Pablo Mora
sábado, 8 de febrero de 2014
CÓSMICA VIGILIA
CÓSMICA VIGILIA
Cuerpo vegetal
Sueño del jardín
Sombra en desnudez
Peldaño del cielo
Ojo de la tierra
Caracol marino
Árbol que camina
Suave llamarada
Cósmica vigilia
Pablo Mora
Febrero, 2014
martes, 4 de febrero de 2014
El asunto es acompañar la vida
Pablo Mora Youtube
Sombra Antigua
http://www.youtube.com/watch?v=JDGpqW3V1Pg
Sangre Zurcida
http://www.youtube.com/watch?v=AXNVLrnukaw
El asunto es acompañar la vida
http://www.youtube.com/watch?v=ME4-mEkA8Nw
Proviene de una despeñadura enloquecida
http://www.youtube.com/watch?v=I22bgj_sPps
jueves, 19 de diciembre de 2013
Canción de Paz
Canción de Paz
Pablo Mora
Ancha soledad de los desiertos. Sol en los tejados. Silenciosa frescura del aljibe. Vellón azul rondando por el aire. Voz en alta llamarada. Milagro para el rayo en muerte de la guerra. Canto de la brisa, el sol y las quebradas. Hoja y camino. Camino caminando con el viento. Incógnita en el tiempo. Una pregunta en pie para los hombres. Colina para otear a Dios. Hondonada para hallar la luz. La cresta de un lucero, por el postigo corazón mirando.
Susurro de los árboles, tu sueño. Tu corazón, del tamaño del mar que conocemos. Tu cabellera, los ríos, las quebradas, los riachuelos. Diminuta, te escondes en los sauces que duermen a los lagos, en los cipreses de la tumba ajena, en los aljibes de las casas solas; en los zaguanes del amor del viento o en las pestañas de la madre pobre. Hojarasca entre la noche de los pájaros. Tronco fatigado por el tiempo y la tormenta. Latido de fogata crepitando entre la fronda.
Conoces nuestra locura como nadie más conoce. Nos visitas muy de madrugada o cuando cae el sol sobre el tejado. Contigo supimos los misterios de las cosas como si fuéramos espías de los dioses. Sus secretos descubrimos. Conoces todas las nieves, todos los riscos, todos los gestos de los hombres, todo el espesor del viento, la justa medida de la espera junto a la luz total de nuestras cosas. Fabricas los sueños del jardín. Doblegas la furia de la guerra. En cada trinchera nos proteges; nos cubres en cada retirada y avanzas con nosotros, la primera.
Has asistido a mil batallas y tienes otras mil por combatir. Ilesa saldrás en cada portachuelo. Ninguna polvareda nublará tu paso, menos las luces de tus blancos senos. Mientras seamos capaces de asistir a un terremoto sobre un rayo de luna o a una tempestad en una gota de sol, crecerá tu sombra, Hilandera Majestuosa, la de todos los hilos de los sueños. Desde los Decretos de Belén y de la Sala de Actos del Smolni, con el mundo entero por testigo, tranquilidad no del orden existente, sino la de un orden nuevo, en busca de una humanidad nueva. La de elevar al hombre nuestro sueño. La de tan amarte y tan morirte, P A Z.
“Alguien soñaba cierta noche que todos los poetas del mundo, a un solo impulso, escribían sobre las paredes o los muros de las ciudades de la tierra una canción contra la guerra. Y que todas las madres y los padres y los niños y los jóvenes y las muchachas de todas las ciudades, las aldeas, las praderas, las montañas y los mares del mundo copiaban aquella canción en los cuadernos y en los platos, en las ollas y en las sábanas, en los zapatos y en las arenas, sobre los autos y las chimeneas, sobre las camisas y las pelotas. Hasta que todo el mundo fue una sola canción contra la guerra. Ni los políticos bribones, ni los militares obtusos, ni los científicos de la destrucción ni los mínimos ni los máximos comerciantes de la guerra pudieron atreverse a nada, mucho menos a soplar su globo de colores, pues la terrible P de la palabra Paz golpeaba con tanta furia sus intestinos que cada vez reducía más a gabazo su mala fe.” (Gustavo Pereira).
martes, 17 de diciembre de 2013
RETO BOLIVARIANO
RETO BOLIVARIANO
Pablo Mora
¡Creo en ti, perenne Hijo de la Gloria!
¡Inmarcesible Rayo de la Guerra!
¡Comandante invencible de Los Andes!
¡Espada vencedora de los Dioses!
Creo en el Ávila, fanal primero
donde irradió el fulgor de tu existencia.
En el vientre que arrulló tu gloria
y en el maestro que templó tu mente.
En el pueblo que siguió tus pasos
y en la nodriza negra de tu infancia.
Creo en la Roma en que juraste un día
dar tu sangre por nuestra Libertad.
En el mar en que acampaste cuando
la Patria te confió el primer mandado.
En la ternura que le diste a Fanny
con el aliento de tu amor a prisa.
Creo en la flama de amor de Manuelita,
en la fulguración de tus soldados
y en la estampida de palomos briosos
en busca del Jinete redivivo.
Creo en la nívea pila bautismal
al fraguarte inmortal Libertador,
en la pila sagrada de Los Andes.
En el Llano que se fue contigo,
erguido fiel por nuestra libertad.
En la lealtad del corazón
del negro en llamas que inmoló la Patria.
Creo en el Mariscal en que creíste
y en la desgarradura de Berruecos.
Creo en tu arrojo que envidiaste a Piar
y en el Piar que tuviera que morir
para abrir paso a tu esperanza egregia
en medio de la lucha sin cuartel.
Creo en Petión, el de la noble mano,
al enjugar la lágrima al esclavo.
En la furiosa huracandad de Pisba,
acicate feroz de tus soldados,
en el alumbramiento de la helada,
hijo de aquél que se quedó en la cuesta.
Creo en la majestad del Chimborazo
donde de pie entendiste al viejo Tiempo.
En tu rostro desafiando el mar
cuando, lejos, clamabas por la Patria.
En los ásperos callos de tus manos
para el hambre de América harapienta.
Creo en tus brazos y en tus puños creo
desde la eternidad encabritados.
En el samán que te albergara creo,
en tus noches, tus selvas, tus caminos.
Creo en el tamarindo de Angostura
donde amarraras tu esperanza al río.
En el entrecejo de tus iras
y en el crispado acento de tu verbo.
Creo en tu hamaca, compañera fiel
en cada escaramuza libertaria.
En la orfandad de tus monturas viejas,
añorándote a ti, ¡Oh Padre Nuestro!
Creo en las plateadas herraduras,
hechizos del galope redentor.
En tu espada que atizó la gloria,
sembrando sobre sombras libertad.
Creo en Palomo y su inmortal relincho
cuando, gozoso, te sabía campal.
También en los secretos que confiabas
a tu mula Orejona y obediente.
Creo en el tremedal de Casacoima:
regazo en el delirio de tus sueños.
Creo en Pichincha y creo en Boyacá
y en Junín, Carabobo y Ayacucho.
Creo en la cruenta imagen que tenías
de aquella América rapaz del Norte.
En el recio camarada Rooke
quien a la noche le ofrendó su brazo.
En la Gran Colombia que fundaste
y en el sueño de América, la Patria.
Creo en tu pensamiento, fulminante
hoguera de visiones sempiternas.
Creo en Jamaica y creo en Angostura
donde fijaste el rumbo a nuestra América.
En la América tuya tan dolida,
ágora ayer: la comunión del mundo.
En Tinjacá y en tu Nevado perro,
en tu pobreza y tu camisa rota
para la desnudez de Santa Marta.
En el fulgurar de tu relámpago
perdido en la hondonada del vacío.
En el alarido de la noche
con la última proclama de la unión.
Creo en la redención de nuestro suelo
por tus huestes apenas comenzada.
En nuestra soledad iluminada
por tu ejército ahora clandestino.
En la reciedumbre de tu furia
amparada en melífera ternura.
Creo en tu sangre guaicaipura y éuscara,
hermana de la sangre de Lautaro,
¡Oh Fénix trashumante, la esperanza
de los partos solares por venir!
Creo en la Guerra de Tupac Amaru,
la Guerra a Muerte que empuñara el Ande.
En Martí cuando corrió a buscarte
en la noche sangrienta de tu América
y en la montaña que soñó tribuna,
entre relámpago y furente rayo,
y un manojo de pueblos en tu puño,
rendidos los tiranos a tus pies.
Creo en el Che, en Camilo y en Sandino
para tu valentía encarnaduras.
Creo en todos los hijos de la Tierra
capaces de fraguar la nueva aurora.
En la hospitalidad de estas neblinas
creo, remanso de tu luengo insomnio.
Definitivamente creo en Ti,
¡Omnipotente Padre de la Patria!
Y aunque tú ya una Patria nos dejaste,
creo en la Patria que nos falta hacer.
Creo en ti, ¡Adalid de Libertad!
Desde estos ventisqueros de los Andes,
donde una América de pie te espera
para salir a libertar más patrias
así tengamos que retar a Dios
con tal de no seguir arando el mar.
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